La Gaceta Jurídica

Referendo Constitucional, naturaleza y características

El domingo se cumplió con la figura del referendo constitucional, a la que, infelizmente, se le ha otorgado naturaleza y características que no le corresponden. Para este mecanismo de consulta se ha afirmado que el voto por el Sí era una forma de respaldo al “proceso de cambio” y el voto por el No el retorno a las prácticas del neoliberalismo.

La población asistió a las urnas con un enfoque errado sobre este mecanismo de participación.

La población asistió a las urnas con un enfoque errado sobre este mecanismo de participación. FOTO: abi.bo

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Peláez G.*

00:44 / 24 de febrero de 2016

Alguna vez habíamos dicho que ese referendo tiene dos grandes aspectos fundamentales, uno referido a su misma naturaleza y objetivos y otro relacionado con el procedimiento para hacerlo práctico.

Los mayores cuestionamientos aparecen en cuanto al primer aspecto. El artículo 411.II de la Constitución Política del Estado (cpe) prevé la reforma parcial y la forma de llevarla adelante, culminando para su aprobación con el referendo constitucional. Mucho que añadir, no existe.

Pero la pregunta fundamental es la siguiente: ¿Es necesaria una reforma parcial y, en concreto, la que correspondería al texto del artículo 168 de la Carta Magna? Además, ¿Ese era el único alcance de la reforma? ¿No había otros textos? ¿La reforma así planteada y reducida a ese tema era tan urgente, si apenas estaba comenzando un nuevo periodo consti- tucional referido al tiempo de funciones de los primeros mandatarios?

Una primera conclusión es que la figura del referendo ha resultado forzada. El tema, como al final ha resultado, se ha reducido a apoyar el Sí o el No, cuando la temática era mucho más compleja si no se hubieran puesto por delante los intereses personales o partidarios, sino, por el contrario, los intereses nacionales.

Pero, la distorsión de la figura que analizamos ha ido mucho más allá. En los hechos, el referendo, por acción de todos los partidos, pero principalmente del oficialista, se ha convertido en una especie de plebiscito. O sea, el marco constitucional ha sido rebasado y se le ha insistido hasta el cansancio al ciudadano que, en este día, poco menos que se juegan los destinos del Estado.

En efecto, se ha afirmado que el voto por el Sí era una forma de respaldo a la continuación del proceso de cambio y el voto por el No el retorno a las prácticas del neoliberalismo.

Se ha hablado de que el voto por el Sí implica la automática reelección de los dos actuales y principales mandatarios del Estado. Se ha llegado a decir que el voto por el No equivaldría a la revocatoria de sus mandatos.

Podríamos continuar con una larga lista de inexactitudes que, lamentablemente, de tanto repetirse en todos los niveles, el ciudadano común ha acabado creyéndoselas.

Los alcances del referendo son mucho más cortos y más específicos. El voto por el Sí simplemente aprueba la reforma parcial de la cpe en lo que corresponde al artículo 168 y el voto por el No simplemente la rechaza. Esto quiere decir que, en el primer caso, los actuales primeros mandatarios del Estado, en las elecciones del 2019 y en las subsiguientes, no podrán de nuevo postularse a los mismos cargos en una especie de re-re-reelección.

Aquí está el principal cuestionamiento a la reforma parcial de la cpe y consiste en que queda muy claro que dicha reforma se la pretende concretar a favor específico de dos personas, cuando el fin supremo de las constituciones nunca ha sido ese.

Por lo tanto, creemos que el tema principal de debate no era el referido a una reforma parcial de la Constitución, salvo que el tema, lo que no ha ocurrido, hubiese respondido a un estudio integral. Nos preguntamos, ¿qué va a ocurrir si de aquí a un tiempo breve se “descubre” la necesidad de otra reforma parcial?

Lamentablemente, es ese enfoque equivocado el que prevalece en la decisión de la forma de votación del ciudadano. Los propios medios de comunicación han hecho muy poco para enmendar ese panorama.

Creemos que ese errado enfoque tiene que ser, en buena parte, el responsable de los datos que revelaban varias encuestas. Es lo que se relacionaba con un alto porcentaje de ciudadanos indecisos, equivalente al 15 por ciento. Esto resulta demasiado alto, ya que correspondía a casi un millón de votos.

Las últimas denuncias sobre las adjudicaciones a una empresa china por invitación directa y el supuesto tráfico de influencias a favor de quien tuvo un hijo, nada menos que con el Presidente del Estado, se comentó que volcarían a favor del No el voto de un apreciable número de indecisos. Pero, frente a ello, existe la votación de los bolivianos en el exterior, que se estimaba sería bastante favorable al Sí.

Como es sabido, las últimas encuestas presentaron un panorama bastante complejo. Algunas de ellas mostraron prácticamente un empate. En otras las diferencias no eran notorias.

Y es que en este caso no existían candidatos para escoger ni partidos políticos a los que brindar apoyo o condena. De nuevo, la figura del referéndum no es tan simple como se la presenta, más en un país como el nuestro, donde la cultura ciudadana y la práctica en el manejo de estos mecanismos es muy pobre.

En medio del complicado panorama anterior al referéndum, pareció quedar claro que el partido de gobierno iba a estar lejos de alcanzar porcentajes anunciados del 70 ó 75 por ciento. Se veía que en esta ocasión su votación estaría entre las más bajas logradas en estos últimos diez años.

*    Es abogado, analista de la constitucionalidad y ensayista.

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