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Reflexionar el camino para seguir

En un nuevo tipo de estado

La Gaceta Jurídica / Juan Carlos Pinto Quintanilla

00:00 / 13 de enero de 2012

Somos un país construido por la fuerza espiritual de sus habitantes. Somos millones que desde la diversidad hemos decidido construir una nueva historia sin que nadie se quede atrás. Hemos inscrito nuestras luchas, sueños y caminares en la historia republicana y nuestros grandes retos de futuro en la Constitución Política del Estado Plurinacional.

Nuestra historia termina y empieza cuando decidimos que el principio de una Bolivia es la no exclusión de nadie, que la diversidad de pueblos de este territorio es nuestra principal riqueza y nuestra pluriculturalidad es lo que le ofrecemos como aprendizaje al mundo y a la Madre Tierra; cuando enfrentamos el reto fundamental de aprender a vivir juntos en el contexto de la historia republicana y con los sueños-realidades de nuestros pueblos.

La historia reciente inscrita en la Constitución Plurinacional es la que acepta los retos del presente de hacer un país para todos, desde el oprobio del sojuzgamiento de la mayoría, también desde la identidad plurinacional que nunca dejó de soñar en una nueva historia, sin odios ni venganzas, sin racismos ni exclusiones.

Representación

En un país para todos y todas, donde los más olvidados tengan las mismas oportunidades que los que siempre las tuvieron; por eso propusimos la creación de un Estado Plurinacional que nos represente a todos y que sea capaz de construir posibilidades de futuro; por eso elegimos un presidente que representa a la mayoría del país, para que su liderazgo haga presencia de los olvidados y nos recuerde que no existen invisibles en la nueva Bolivia, que todos cuentan y que nada será posible si la mayoría no participa y decide el rumbo del futuro.

Sin embargo, de esta ampliación del sentido histórico de lo político no nos basta la representación política elegida, queremos como sociedad civil ser parte de los cambios que el país espera, donde el Estado Plurinacional sea la expresión material de la movilización ciudadana que hace posible la democracia intercultural.

El Estado que hemos creado es un servidor público que escucha y da forma al mandato popular para hacer posible la revolución democrática y popular. El Presidente es el representante de la mayoría que lo eligió y de la minoría que está en desacuerdo; ha sido elegido para escuchar y decidir con la mayoría lo que le convenga a Bolivia para que dejemos de ser el país con más pobres, con mayores diferencias entre los más ricos y los más pobres, con mayor abandono en salud y educación; con menores oportunidades para pueblos indígenas y mujeres; con menores oportunidades de empleo que produce el crecimiento de la ilegalidad y del narcotráfico; con una economía solo basada en la explotación de recursos naturales; en fin, un país que mantiene las cadenas de la dependencia colonial y en permanente resignación a la impotencia, a la arbitrariedad, al abuso, a la exclusión institucionalizada.

Solo así podemos entender el tamaño de los retos históricos que tenemos encima, que no son de un partido o movimiento por muy grande que sea; tampoco de un liderazgo solo con la pretensión de que el representante haga todo lo que los representados no hacen; menos de un Estado que tiene como misión representar y construir mejores condiciones no para sustituir, sino para motivar la existencia de una sociedad civil democratizada y protagonista; son más bien responsabilidad histórica del pueblo boliviano que construya la autodeterminación.

Para hacer

Debemos impulsar un proceso de construcción del desarrollo con equidad, donde el objetivo fundamental es lograr mejores condiciones de vida para la mayoría. El proceso de industrialización sería un salto cualitativo e histórico para hacer que nuestra economía empiece a romper la dependencia externa y genere réditos.

Este cambio en el patrón de acumulación implicará el aumento del empleo de calidad para los ciudadanos con un paulatino aumento de salarios que mejorará la calidad de vida. Esto implicará una inversión sostenida de muchos años de parte del Estado y de otros actores contemplados en la economía plural, donde, además de la empresa privada beneficiada por las condiciones económicas del país, realicemos una apuesta seria al potenciamiento de la economía comunitaria que es fuente de vida para la mayoría de los pueblos indígena originario campesinos.

Debemos realizar una inversión social en el acceso a servicios. Lograr que los bolivianos tengan acceso a la educación básica, profesionalización y especialidad es un objetivo necesario para acompañar el proceso de autodeterminación del país. Ello no podrá ser logrado si no mejoramos el acceso a la salud y las rentas que permitan mejorar las posibilidades históricas de los bolivianos. Las inversiones en este camino deben potenciar las condiciones de accesibilidad a través de caminos, agua potable y luz eléctrica en todo el país.

Falta de condiciones

No podremos construir el nuevo país si no creamos las condiciones para la soberanía alimentaria que permita producir lo necesario en condiciones que beneficien no sólo a los grandes productores, sino también a los pequeños y a las comunidades que han apostado a la economía comunitaria. Tendremos que gestar condiciones para la producción agropecuaria a través del potenciamiento de las unidades productivas en las que, además de las privadas, las comunitarias encuentren en el Estado un aliado estratégico en el apoyo productivo y comercialización de productos.

Tenemos que democratizar más nuestra democracia y, si las pasadas elecciones judiciales han sido una lección que tenemos que aprender, nos falta aún impulsar un desarrollo legislativo acorde con los procesos de transformación que vivimos y que tengan como punto de partida la consulta a los involucrados por las leyes, para que el producto sea consecuencia de una construcción colectiva. Debemos evitar los males del pasado en los que especialistas y cúpulas partidarias decidían por nosotros.

Todos los temas que hacen a la convivencia deben ser deliberados hasta lograr propuestas que generen la corresponsabilidad ciudadana en la aplicación de las leyes. De esta manera, temas tan sensibles como la seguridad ciudadana deben tener participación de pobladores organizados y evitar la tentación peligrosa de policializar o militarizar las ciudades, generando un incremento en la espiral de violencia que termina en la saturación de cárceles.

Tenemos que avanzar a la construcción de los espacios y vigencia de derechos, respetando el derecho privado; que en definitiva hagan posible la inclusión y la ampliación de oportunidades de vida, para ello necesitamos construir el Estado Plurinacional como expresión de la vida organizada; que nadie se quede atrás o se haga parte de una oposición infértil que solo se oponga sin proponer, queremos que la propuesta constitucional sea el horizonte colectivo para avanzar.

Tomado de: rebelión.org

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