La Gaceta Jurídica

Reflexiones acerca del racismo

El hombre y la ciencia

El genoma es uno de los elementos que explica  el origen común de los diversos grupos humanos.

El genoma es uno de los elementos que explica el origen común de los diversos grupos humanos. Foto: localeando.blogspot.com

Vicente Flores Choque

00:00 / 14 de abril de 2015

Siguiendo la línea científica y una versión cada vez más convincente, el origen del género o raza humana está en África, hace unos 150.000 años. A través del tiempo, debido a los cambios climáticos, los humanos tuvieron que emigrar a llegando por necesidades alimenticias a orillas de los mares.

Se extendieron por Egipto, Israel, los países árabes, Irak, Rusia, Japón, China, Australia. Más tarde un grupo llegó a Europa, allí se fue extendiendo y desaparecieron los neanderthalenses –una especie de homínidos– porque no supieron acomodarse a las condiciones de ese tiempo. Luego pasaron a América por el estrecho de Bering en grupos provenientes de Mongolia, Japón y China.

Todos somos descendientes de africanos y la genética corrobora esta afirmación. Entonces, si todos tenemos un origen común, ¿por qué somos tan diferentes? Somos diferentes somáticamente. La ciencia tradicional habla de cuatro razas principales: negra, amarilla, blanca y cobriza. La negra principalmente de África, amarilla o mongoloide de los países asiáticos, la blanca o caucásica de la región del Caúcaso entre Asia y Europa, en especial de la región de Georgia, Rusia, Chechenia y otros, y la cobriza fundamentalmente de América.

Existen otras divisiones. Tomando en cuenta el cuero cabelludo, se habla de cabellos que corresponden a los mongoloides, los encrespados que son carac- terísticos de los negros o los ondulados correspondientes a los blancos o caucásicos.

En resumen, nos diferenciamos por la pigmentación de la piel, forma y grosor del cabello, estructura corporal, forma de la nariz. Indudablemente fueron factores climatológicos, el relieve del suelo, la forma de alimentación, la forma de vida de muchas generaciones.

Unos ejemplos sencillos. Los blancos emergen principalmente de los países nórdicos, donde el sol no es penetrante y hay lugares de permanente niebla. El africano tiene la piel oscura como defensa contra el sol penetrante. Seguramente los chinos y japoneses, en tiempos pasados, tuvieron que soportar temperaturas sumamente bajas, así el viento y otros factores tornaron sus ojos rasgados.

Y los bolivianos, que se colige que somos descendientes de mongoles, chinos o japoneses por las migraciones venidas de esos lugares, conservamos muchas características somáticas asiáticas. Un sacerdote misionero italiano que vivía por la zona de Culpina, lugar casi altiplánico, estaba seguro de que los aborígenes somos descendientes de los chinos.

Relacionó muchas semejanzas y decía que había vivido mucho en China, que la palabra “huahua” es la misma que utilizan en algunos lugares de ese país para referirse a los bebés. Parece que existe cierta analogía entre el quechua-aymara y palabras como yamakuzi, Yamaha, nayjama.

En tiempos pasados, chinos y japoneses comían en demasía arroz, entonces su estatura fue baja. Empezaron a comer carne y pescado y los actuales ya son más altos. En Bolivia, los collas que viven por muchos años en el oriente tienden a tomar los rasgos físicos orientales, color de la piel, forma de andar y ni qué decir del habla. Los de lugares altos tienden a pronunciar exageradamente la letra “s”, mientras que los de los bajos la eliminan. Este solo factor no es determinante, sino que diferentes factores determinan nuestras diferencias.

Como todos pertenecemos a una sola raza, la africana, a un solo origen común las diferencias somáticas son simplemente producto del clima, relieve del suelo, la alimentación, el viento, el sol. Entonces, ¿hay razas superiores e inferiores? No tiene sentido hablar de esto porque la ciencia demuestra que solo existe una raza con diferencias somáticas.

Sus diferencias, capacidades manuales o dominios se deben a factores culturales, ambientales y climatológicos. Los estudiosos actualmente ya no hablan de raza, sino de etnias que se distinguen principalmente por idioma y cultura.

Conceptos de raza y racismo

Para entender mejor conviene hacer definiciones. El diccionario Larousse dice que raza es cada uno de los cuatro grupos en que se divide la especie humana, negra, amarilla, blanca y cobriza, según el conjunto de rasgos físicos comunes y hereditarios, a esto agregamos que han tenido un origen común. Del racismo explica que es una ideología que afirma la superioridad de un grupo respecto a los demás y que preconiza, en particular, la separación de estos grupos dentro de un país, por segregación racial e, incluso, eliminación.

El racismo alemán

Parece una contradicción hablar de racismo cuando ya demostramos su incoherencia. Sin embargo, en el mundo se han dado excesos, principalmente en Alemania con Hitler, quien afirmaba que debería ahorcarse a los judíos hasta que su país se libere del último. Incluso se quiso sustentar racionalmente esta posición.

Existen ideólogos del racismo alemán como Hegel, cuando manifestó que en la historia de la humanidad solo han existido cuatro grandes Estados: el oriental, el griego, el romano y el alemán. Otro filósofo, Federico Nietzsche, habla del superhombre que es el prototipo alemán. Quizá su error fue que su prototipo del hombre perfecto debía ser alemán, cuando el prototipo del hombre perfecto, el superhombre, podía darse en cualquiera de las razas o etnias.

Mussolini pensaba que la mejor raza era la italiana, porque los italianos son descendientes de los romanos. El racismo también se dio en Norteamérica, recuérdese al Ku Klux Klan.

El racismo en Bolivia

Como se dio en Alemania no, pero sí existe discriminación y ha existido. Muchos autores se han condolido de la explotación del indio, del campesino boliviano, denigrado como sucio, ignorante y con otros epítetos. Entre estas obras tenemos a Jaime Mendoza con Vida de mineros y en Las tierras del Potosí; Jesús Lara con Repete, Yanacuna y casi todas sus otras novelas; Augusto Céspedes con Sangre de mestizos; Antonio Díaz Villamil con la Niña de sus ojos y Carlos Medinaceli con la Chaskañawi, donde se discrimina el cholaje.

También están Tristán Marof con su posición política y Alcides Arguedas que en Raza de Bronce hace un apostolado a favor del indio, pero en su Pueblo enfermo, que es más un estudio sociológico tal vez denigrante, da motivo de meditación. Merecen mención especial Franz Tamayo y Fausto Reynaga, quienes no solo se conduelen y defienden al indio, sino que afirman que la raza indígena es superior a la blanca. En estos autores tenemos el caso típico de racismo.

El trasfondo del supuesto racismo

La humanidad no se ha guiado por el racismo y el supuesto racismo es un velo que cubre otras intenciones o actitudes.

Desde el punto de vista psicológico

La psicología estudia los fenómenos psíquicos inferiores y superiores producidos por la función cerebral como reflejo de la realidad objetiva, en forma de representaciones y se manifiesta en la personalidad o actuación de los seres. Esto signi- fica que nuestro cerebro refleja la realidad objetiva, formando nuestra personalidad, pero en base a los fenómenos psíquicos inferiores y superiores.

El común de los mortales quedamos con los fenómenos inferiores, es decir, con los primarios, mientras que los psíquicos superiores son producto del esfuerzo, del entorno social y cultural. Pues bien, en el campo psicológico el caso del supuesto racismo es una forma de compensación social. El inferior, en una escala social, quiere tener a otros en un nivel más bajo.

En Estados Unidos, en la época de la segregación, el racismo antinegro era más agresivo y profundo entre los blancos inferiores, es decir entre blancos pobres y miserables que entre los ricos y acomodados. Es que los primeros querían tener la impresión de superioridad y no estar en lo más bajo de la escala social. Se dice que el colla que ha echado raíces en Santa Cruz odia al colla recién venido porque así tiene un inferior a él.

Cuando estamos enojados contra alguien decimos “este indio”, “este cholo”, aunque la mayoría somos indios y cholos. Cuando alguien toca a la puerta y la ama de casa pregunta al hijo “¿quién ha sido?”, él responde “es un hombrecito, un campesinito o un indiecito”.

Desde el punto de vista sociológico y político

La sociología estudia los fenómenos socioculturales que surgen de la interacción entre los individuos y entre los individuos y el medio mientras que la política trata del gobierno de un Estado o de una sociedad.

En ambas se distingue el fenómeno del poder. Un autor decía que la sociedad es una constelación de poderes sociales, económicos, religiosos, culturales, etc., y en ellos siempre se encontrará una categoría de hombres que mandan y otros que obedecen. En esa relación, los que mandan asumen muchas veces posiciones racistas, que en el fondo son un disfraz.

El enfoque político

Íntimamente relacionado al poder está el poder político. No se puede concebir una política sin aspiración pues un político se realiza asumiendo el poder. La pretensión del poder político es crear conciencias colectivas en diferentes campos para establecer predominios colectivos, de tal modo que esas conciencias colectivas definan lo que es malo o bueno.

El en caso de Hitler su intencionalidad era política y económica. Los judíos socavaban la política, por eso lo más cómodo era endilgarles que eran la peor raza y que había que eliminarlos.

La guerra civil en Estados Unidos fue porque los sureños querían mantener a los negros como esclavos por la mano de obra barata en sus plantaciones y los del norte pretendían liberar a los esclavos porque convenía a su política. Cuando Abraham Lincoln dispuso la libertad de los negros lo hizo como medida de guerra, para debilitar al sur, pues declaró que habría consentido la esclavitud si eso hubiese ayudado a mantener la paz.

En el caso boliviano, los tristes sucesos del 11 de enero en Cochabamba o el 25 de mayo en Sucre no tuvieron motivaciones racistas, sino políticas. Los campesinos representaban al gobierno, eran la fuerza de choque del partido gobernante y se enfrentaron al grupo opositor. Los epítetos que se usaron fueron un aditamento. Las causas fueron por motivaciones políticas, no racistas. Los resultados funestos merecen sanciones, porque van en contra de los derechos humanos.

Conclusiones

El hombre, el ser humano es producto de una evolución reconocida incluso por los grupos de avanzada de la religión católica y el racismo es una posición retrógrada, ilógica, irracional, por lo que no debe combatirse con la sanción, sino con la educación. Al ignorante no hay que sancionarlo, sino educarlo.

Cochabamba, enero 2015

Es investigador.

Tomado de: derechoenbolivia.com

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