La Gaceta Jurídica

Reforma o revolución

Entre el medio y el fin

Apresada el 15 de enero de 1919, recibió un disparo en la cabeza y fue echada a un canal.

Apresada el 15 de enero de 1919, recibió un disparo en la cabeza y fue echada a un canal. Foto: comunaobrera.blogspot.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 06 de febrero de 2015

Muchos exmilitantes de partidos trotskistas bolivianos y que hoy ocupan cargos burocráticos en el gobierno han renunciado públicamente a sus antiguas posturas, el mismo Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en sus últimos discursos, ha sentido la necesidad de mencionar que la teoría marxista de occidente no sirve, no se adecúa a nuestra realidad.

Ya en 1897 este tema fue desarrollado en el libro Las premisas para el socialismo y las tareas de la social democracia de Eduard Bernstein, militante socialdemócrata alemán, a quien se le atribuye la teoría revisionista del socialismo evolutivo; amigo literario de Federico Engels y dirigente del ala que los radicales consideraban la más oportunista de la socialdemocracia.

Básicamente, Bernstein decía que el partido para la revolución social debería transformarse en un partido para la reforma social, que la revolución social es innecesaria. Nadie le tomaba mucha importancia a sus artículos, pero su influencia era fuerte, pues mantenía una estrecha amistad con la dirección del Partido Social Demócrata Alemán (psd).

El libro de Berstein fue uno de los intentos más sistemáticos de repudio de la teoría marxista revolucionaria y se desarrolló con tranquilidad en los periodos de paz europeos.

El psd fue fundado en 1875, declarado ilegal en 1878 y retornado a la legalidad en 1890 gracias a la abolición de las leyes antisocialistas. A pesar de haber estado ilegal entre esos años, había crecido bastante, por lo que logró obtener una importante presencia en el Parlamento Alemán.

La política oficial de este partido era “ni un hombre, ni un centavo para este sistema”, que se traducía en el rechazo incondicional de todo gravamen sobre campesinos y obreros, sin embargo, en 1891 los diputados del psd Württemberg, Bavaria y Baden votaron a favor de gravámenes provinciales en el sur de Alemania bajo el argumento de que se podrían obtener mejores condiciones si se negociaba con la burguesía. Para Engels esto significaba la derechización del partido socialista.

Rosa Luxemburgo

Aunque la mayoría de la dirección del Partido Social Demócrata discrepaba con Bernstein, nadie se animaba a contrariarlo, el mismo Karl Kautsky, principal teórico del psd, actuaba como si esperara que la controversia se liquidara sola. La falta de tiempo y la gran amistad fueron en sus propias palabras las excusas por las que no quiso polemizar con Bernstein.

Rosa Luxemburgo, una veinteañera en esa época, había terminado su doctorado en Suiza y se fue a vivir a Berlín en mayo de 1898; en septiembre de ese año escribió la primera parte y en abril de 1899 la segunda, en el periódico Leipziger Volkszeitung,  de lo que luego, en 1900, adoptó la forma del libro Reforma o revolución.

“La lucha por las reformas, es el medio, la revolución social, es el fin”, eso decía Rosa Luxemburgo en la introducción de su libro, que hasta el día de hoy no tiene equivalente. Ella afirmaba que la teoría de Bernstein nos convocaba a renunciar a la “transformación social” y a conformarnos con la “social democracia”, donde el medio de la lucha de clases, es decir, la reforma social, se convierte en su fin.

El objetivo final hace la diferencia

Bernstein decía que el objetivo final, sea cual fuere, era nada; que el movimiento lo era todo. Al contrario, Luxemburgo afirmaba que el objetivo final del socialismo era el único factor decisivo que distinguía al movimiento socialdemócrata de la democracia y el radicalismo burgueses.

Bernstein afirmaba que el fin último que perseguía era el socialismo, pero de otra manera, con otro método, con otra táctica; no obstante, para Rosa Luxemburgo eso se resume en dos caminos: reforma o revolución, ser o no ser.

Para Luxemburgo, quien se reclame socialista, aunque de manera inconsciente o involuntaria debe ser marxista; para ella las polémicas teóricas no eran solo para los académicos, sino, sobre todo, para los obreros, quienes eran la masa importante dentro del partido y cuya suerte era la que se discutía.

En el partido había elementos pequeñoburgueses, intelectuales que buscaban garantizar la supremacía de su teoría oportunista, esto iba a llevar al partido a adquirir un carácter pequeñoburgués y no lo que se buscaba desde un principio, un carácter proletario; por eso es que para Rosa el conocimiento debía dejar de ser privilegio de los intelectuales y debía darse a los obreros las armas del Socialismo Científico y no dejar que los pequeñoburgueses los manipulen con sus discursos.

El capitalismo se adapta, los socialistas también

Luxemburgo criticaba que una de las bases sobre las cuales Bernstein y sus seguidores construían un nuevo método para llegar al socialismo era el argumento de la capacidad de adap- tación del capitalismo, que para Bernstein se manifestaba en la desaparición de las crisis generales, resultado del desarrollo del sistema de crédito, las organizaciones patronales, los mejores medios de  comunicación y los servicios informativos; por otro lado, los proletarios se elevan a ser de clase media como resultado de su movilización sindical.

Y dice Luxemburgo: “De esta posición teórica derivan las conclusiones generales acerca de las tareas prácticas de la socialdemocracia, ésta no debe encaminar su actividad cotidiana a la conquista del poder político, sino al mejoramiento de la situación de la clase obrera dentro del orden imperante”.

La socialdemocracia no debe aspirar a instaurar el socialismo como resultado de una crisis política y social, porque, para Bernstein, el desarrollo del capitalismo no va a desembocar en un colapso económico general.

“O el revisionismo tiene una posición correcta sobre el curso del desarrollo capitalista y, por tanto, la transformación socialista de la sociedad es solo una utopía, o el socialismo no es una utopía y la teoría de ‘los medios de adaptación’ es falsa”, Rosa Luxemburgo, Berlín, 18 de abril de 1899.

Fuente:

Reforma o revolución, Rosa Luxemburgo.

Es economista, egresada de Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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