La Gaceta Jurídica

Registro de armas

En muchos casos, la tenencia de armas se ha convertido en una forma de moda y de cierta presunción, pues existen familias que las poseen bajo el pretexto de la cacería deportiva, sin embargo, éstas se convierten en elementos peligrosos para los mismos miembros del grupo familiar…

Editorial

00:00 / 02 de septiembre de 2015

Mediante una operación oficial iniciada ayer, la Policía Boliviana realizará el registro de las armas de fuego que existen en el país en manos de civiles, pues, según los datos preliminares de entidades estatales, antes de esta campaña solo estaban inscritas 7.300 de manera legal. Al conocerse esta cifra, se puede pensar que la cantidad de estos instrumentos es mucho mayor en el territorio, por lo que los seis meses que se extenderá la declaración voluntaria serán de gran expectativa para conocer, al final de este plazo, cuantos propietarios cumplieron la normativa.

Esta convocatoria estatal está establecida por la Ley 400 de Tenencia y Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros materiales, de 18 de septiembre de 2013, y los decretos reglamentarios 2175 y 2344. En este sentido, es claro que la tenencia de armas influye en la seguridad ciudadana y la mala utilización de éstas puede llevar a problemas de diferente grado, por lo que es imprescindible que exista un padrón y matrículas que garanticen la propiedad responsable de herramientas, en este caso de fuego, que sean peligrosas, pues, gran parte de las inscritas corresponden a casos de colección sin utilidad práctica.

Por otra parte, se debe tomar en cuenta que la portación de armas ocurre pro diferentes consideraciones, por tanto, las que están registradas legalmente y volverán a ser presentadas por sus propietarios están destinadas a la protección debido a la inseguridad, además de que, seguramente, han sido obtenidas de manera lícita. Asimismo, es obvio que las armas logradas mediante transacciones o apropiaciones ilegales no serán mostradas para un registro, por lo que las instancias correspondientes tendrán que tomar cartas en el asunto para controlar y decomisar estos objetos que podrían ser utilizados de forma delictiva. En muchos casos, la tenencia de armas se ha convertido en una forma de moda y de cierta presunción, pues existen familias que las poseen bajo el pretexto de la cacería deportiva, sin embargo, éstas se convierten en elementos peligrosos para los mismos miembros del grupo familiar y para el resto de la población al ser robadas o mal utilizadas.

Uno de los puntos fundamentales de esta campaña de registro es la etapa en la que los propietarios deben tramitar su permiso de portación con documentación sobre la adquisición del arma y la declaración de su forma de posesión, a partir de ello se hará un levantamiento fotográfico y se registrará los datos específicos del arma con un peritaje del casquillo y proyectil, generando de este modo documentos que quedarán bajo control policial junto a las huellas del propietario. 

Otra etapa fundamental y posterior al registro es la entrega voluntaria de armas que solo pueden ser de propiedad de las Fuerzas Armadas o de la Policía y que se encuentran en otras manos por distintos motivos. Lo mismo debe suceder con otras armas que han sido obtenidas de manera irregular, pues, al entregarlas, las personas que se encuentran en este caso evitarán cometer los delitos de uso o portación ilegal de armas, sancionados por el Código Penal con penas desde seis meses hasta 30 años de cárcel sin derecho a indulto, de acuerdo a la advertencia del viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez.

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