La Gaceta Jurídica

Responsabilidad penal y civil del periodista

…el responsable es el periodista, como el buscador y difusor de la información. De ahí que, conforme al artículo 19 del Decreto Supremo 20225 de 9 de mayo de 1984, “el periodista está obligado a respaldar la información que divulga, con testimonios fehacientes que avalen su veracidad”…

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle*

00:00 / 21 de diciembre de 2012

La tarea que desarrolla el periodista supone responsabilidad. Cuando se comete delitos o se provoca daños materiales o morales (hasta psicológicos), el periodista debe responsabilizarse personalmente. Si hablamos en lo penal, debe responder por delitos “intuito personae”; si su conducta provoca daños, está en la obligación de repararlos civilmente.

Con seguridad el artículo 87 del Código Penal (cp) da una idea general de cualquier conducta delictuosa. Veamos: “toda persona responsable penalmente, lo es también civilmente y está obligada a la reparación de los daños materiales y morales, causados por el delito”. En los marcos de la Ley de Imprenta el artículo 2 establece: “son responsables por delitos cometidos por la prensa (...)”. La responsabilidad es en cascada, no admite complicidad ni coautoría por imperio de la misma norma.

Para decirlo con más precisión, el responsable es el periodista, como el buscador y difusor de la información. De ahí que, conforme al artículo 19 del Decreto Supremo 20225 de 9 de mayo de 1984, “el periodista está obligado a respaldar la información que divulga, con testimonios fehacientes que avalen su veracidad” (sic). Por lo tanto, no puede apoyarse en una sola fuente, no puede inventar o imaginar fuentes.

De aquí sale que, la primera responsabilidad es penal y congruente con lo que manda el artículo 17 de la Ley de Imprenta, que “en los delitos de imprenta que conozca el jurado, sólo podrá imponerse pena corporal a los que no pueden exhibir la pena pecuniaria…” En la misma norma, el artículo 19 manda: “La faltas de imprenta se castigarán con una multa que no excederá de ciento sesenta bolivianos”. Finalmente, el artículo 64 sostiene que “en ningún caso podrá decretarse la clausura de una imprenta”.

Un par de precisiones: a) La no consideración de pena privativa de libertad; b) por ningún motivo se puede clausurar el Medio de Comunicación, precisamente, porque se trata de una responsabilidad personal.

Sin embargo, cuando el particular decidió acudir a los órganos jurisdiccionales, conforme a los artículos 28 y 29 de la misma ley, el juzgador, previo proceso, puede imponer las sanciones de los artículos 282, 283 y 287 del cp. La Difamación establece como pena de prestación de trabajo y multa; la injuria, fija la pena de prestación de trabajo y multa.

En el único tipo penal que se fija pena privativa de libertad es la calumnia. La pena privativa de libertad es de seis meses a tres años y multa. Para buen desempeño laboral como periodista, no se debe calumniar. La calumnia consiste en que “...por cualquier medio imputare a otro falsamente la comisión de un delito...” Por tanto, no atribuyamos delitos si no tenemos suficiente prueba.

Si el proceso penal, vía jurados de imprenta o jueces ordinarios, ha concluido, supone que se estableció la responsabilidad penal. Sin embargo, falta la segunda parte: la reparación del daño, conforme al artículo 87 del cp. En ejecución de sentencia se tramitará conforme al artículo 322 del Código de Procedimiento Penal (cpp). El artículo en cuestión dice: “ejecutoriada la sentencia de condena o la que se imponga (...) el querellante o el fiscal podrán solicitar al juez de sentencia que ordene la reparación del daño causado o la indemnización correspondiente”.

Inmediatamente, el artículo 386 del cpp manda que “en la audiencia el juez procurará la conciliación de las partes y homologará los acuerdos celebrados (...). Producida la prueba y escuchadas las partes, el juez en la misma audiencia, dictará resolución de rechazo o de reparación de daños”, con la descripción concreta y detallada en el importe exacto de la indemnización. La demanda puede ser desestimada conforme al artículo 385 del cpp.

Aquí se plantean dos hipótesis: a) que la demanda concluya y el condenado debe reparar el daño y b) que las partes hayan llegado a un acuerdo (transacción), en cuyo caso el juzgador aprueba (la Ley llamada homologación).

¿Pero qué pasa si es desestimada la demanda de reparación de daños? Dos posibilidades: a) Que la víctima condone la deuda a su deudor; en este caso el condenado penalmente deviene en deudor. b) Que decida acudir a los órganos jurisdiccionales, pero en la vía civil (tenemos a los Jueces de Partido e Instrucción en lo Civil), donde hará valer su derecho.

Sin embargo, el perjudicado y víctima de una información dañina, puede acudir directamente a los juzgados ordinarios de justicia en materia civil, al amparo del artículo 984 del Código Civil (cc) y dice: “quien con hecho doloso o culposo ocasionará a alguien un daño injusto, queda obligado al resarcimiento” (sic).

Esta acción totalmente autónoma puede plantearse ante un juez de Partido o de Instrucción en lo Civil. Previo proceso, el juzgador dispondrá la reparación de  daños. Los mismos pueden provenir, v.gr, de la invasión a la privacidad, revelar  datos muy íntimos, no autorizados por la fuente de información; usar abusivamente y sin autorización de la fuente su imagen. Estas informaciones podrán ocasionar daños morales y materiales.

Carlos Alberto Chersi, en Daños moral y psicológico, entiende por daño moral, enervar y lastimar la autovaloración personal que tiene el ser humano; los estados de ánimo, como el de la felicidad o la alegría. Por ejemplo, si una noticia produce dolor en la víctima que desemboque en una enfermedad hasta la muerte; el desprestigio personal o publicar imágenes en estado de ebriedad o con pocas prendas. Esto merma la capacidad de autoestima de la víctima; por ello podría ser despedida de su trabajo. ¿Qué pasará si el periodista informa que un señor murió e incluye imágenes de primer plano y uno de los hijos muere de un ataque cardíaco, como emergencia de la noticia?

Por supuesto que hay daño, el periodista no actuó necesariamente con dolo, es decir que lo haya premeditado, pero es responsable por culpa, porque era su obligación de prever consecuencias. ¿Qué ocurre si después de muerto el receptor de la información se constata que la persona de quien se informó era otro y que hubo un error?

Por ello el periodista debe ser responsable en el manejo de la información. No dejarse llevar por el rating. No es malo “hacerse patear” por la noticia, lo importante es confirmarla.

Si una dama, el sábado a horas 20.00 estaba bebiendo y un periodista diligente, saca fotos o graba imágenes. No es un día laboral, es una persona privada. Sin embargo, el periodista publica la noticia. La consecuencia, podrá ser que su empleador le despida. ¿Es justo? No. Es injusto e ilegal. ¿Por qué? Porque el beber o no es parte de la privacidad.

Si se publicó la noticia, el periodista debe reparar el daño. Por ejemplo, si la mujer quedó sin empleo y era madre soltera, puede demandar al periodista y no necesariamente en un tribunal del área penal, puede proponer su demanda ante un juez de Partido o de Instrucción en lo Civil. Aquí no hay pena privativa de libertad, pero el mal periodista puede ser condenado a la reparación del daño.

En conclusión, los periodistas debemos prepararnos cada día mejor y tomar conciencia de que nuestra tarea es delicada y desarrollada en un marco ético-jurídico. Conste que también hay responsabilidad puramente administrativa. Los órganos podían ser la att o los gremios de la prensa.

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