La Gaceta Jurídica

Sanción social en la era de la tecnología

La mujer, como ser humano, tiene derecho a disfrutar de su sexualidad y a tomar sus propias decisiones, por muy acertadas o desatinadas que estas puedan ser, sin que se la denigre, por ello no es menos importante la figura de la violencia psicológica contra la mujer.

La normativa prevé el respeto a la privacidad de todas las personas, sea cual sea su condición.

La normativa prevé el respeto a la privacidad de todas las personas, sea cual sea su condición. FOTO: josemanuelnavarrobanos.wordpress.com

La Razón (Edición Impresa) / Erik Omar Velasco Arenas*

00:00 / 24 de febrero de 2016

Recientemente, la sociedad boliviana se vio sorprendida con una denuncia que involucraba al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, a una mujer y a un niño, quienes fueron sancionados por la opinión pública en las redes sociales sin juicio previo.

La sanción es entendida como el castigo en la medida en que una persona es responsable de sus actos. Guillermo Cabanellas de Torres, en su Diccionario Jurídico Elemental, define a la Sanción Social como “…la coacción o amenaza que un grupo organizado dirige contra quienes desconocen las reglas que integran la manifestación de su modo de ser, actuar y entender las relaciones internas y externas”.

Las preguntas que surgen al respecto son: ¿Qué pasa con el Principio de Presunción de Inocencia? y ¿la coacción o amenaza social están por encima de los Derechos Civiles de la Personalidad?

El Principio de Presunción de Inocencia garantiza que ninguna persona sea condenada sin haber sido oída y juzgada previamente en un debido proceso y por una autoridad competente e imparcial. Pero en una época de campaña política se ha exacerbado la indignación de la gente, lo que ha provocado que demuestren su repudio atentando contra la imagen del Presidente y de su anterior pareja.

Derechos consagrados

Al respecto, corresponde remarcar que los Derechos de la Personalidad (derecho a la vida, a la libertad, a la integridad física, al nombre, a la dignidad, al honor, a la imagen, al domicilio, a la correspondencia, etc.) son derechos subjetivos absolutos, privados, inembargables, imprescriptibles y extra-patrimoniales que posee toda persona por ser tal.

Estos derechos son llamados Derechos Fundamentales de Primera Generación, porque son los primeros que fueron consagrados en los ordenamientos jurídicos internos e internacionales.

La Constitución Política del Estado  Plurinacional de Bolivia (cpe), como instrumento en el cual la sociedad ha plasmado los principios básicos de convivencia social, referentes a los Derechos Civiles, establece en el numeral 2 del artículo 21 que “Las bolivianas y los bolivianos tienen los siguientes derechos: …2. A la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad”  y en el artículo 22 dispone que “La dignidad y la libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber primordial del Estado”.

Más allá de que el Presidente sea una figura pública, igual tiene derecho a que se respete su personalidad, pero lo que más preocupa es la imagen de un niño, si bien, posteriormente, se conoció su fallecimiento, el artículo 142 y siguientes de la Ley N° 548 Código Niño, Niña y Adolecente precautela su Derecho al Respeto y a la Dignidad; a la Privacidad e Intimidad Familiar; a la Protección de la Imagen y de la Confidencialidad.

Al respecto, taxativamente, el parágrafo III del artículo 144 de esta ley establece que “Cuando se difundan o se transmitan noticias que involucren a niñas, niños o adolescentes, los medios de comunicación están obligados a preservar su identificación, así como la de su entorno familiar, en los casos que afectaren su imagen o integridad”, previsión que no fue considerada por un profesional del periodismo al momento de emitir una noticia que involucraba a un niño.

Derechos de la mujer

No menos importante es la protección de los derechos de la mujer, en esa su condición, entendiéndola como un ser muy delicado y sensible, que no solo lleva en sus hombros su imagen, sino la de su familia porque es madre, hija, esposa o hermana.

Denigrar a una mujer es denigrar al núcleo de la familia, ¿cómo se puede sentir un hijo o un futuro hijo al saber de la vida íntima y personal de su madre, o un esposo sobre el pasado de su esposa, un hermano, una hermana, un padre o una madre? Atentar contra la imagen de una mujer es atentar contra su vida civil y contra la imagen de su familia o de su futura familia.

La mujer, como ser humano, tiene derecho a disfrutar de su sexualidad y a tomar sus propias decisiones, por muy acertadas o desatinadas que estas puedan ser, sin que se la denigre, por ello no es menos importante la figura de la violencia psicológica contra la mujer.

En  este  sentido,  el numeral 3 del artículo 7 de la Ley N° 348, Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, define la Violencia Psicológica como “(…) el conjunto de acciones sistemáticas de desvalorización, inti- midación y control del comportamiento, y decisiones de las mujeres, que tienen como consecuencia la disminución de su autoestima, depresión, inestabilidad psicológica, desorien- tación e incluso el suicidio”.

Redes sociales y delitos

A través de las redes sociales no se vaciló en cometer delitos de racismo, discriminación, difusión e incitación al racismo o a la discriminación; insultos y otras agresiones verbales por motivos racistas o discriminatorios, difamación, calumnia, propalación de ofensas e injuria sancionados por el Código Penal, que –muy probablemente– quedarán impunes, porque existe un vacío legal.

En este aspecto, dentro de los delitos informáticos, no se ha previsto nada sobre el accionar en redes sociales, donde se puede difundir mediante falsas identidades comentarios e imágenes, incluso modificadas, que deni- gran a las personas y que, con la complicidad de otros, se “viralizan” (se difunden ampliamente).

La realidad boliviana pasa por necesidades de inclusión social, de estabilidad económica, gobernabilidad y, sobre todo, de justicia; en estos temas se ha avanzado mucho, pero, acerca del último punto, no basta que el gobierno cree normas. Si bien la gente reclama justicia, la verdad es que muchas personas están acostumbradas a evadir obligaciones, a buscar ventajas.

No existe un concepto claro de respeto e, inclusive, hay gente dispuesta a cualquier cosa para hacer valer sus intereses, prueba clara es la difusión de mensajes denigrantes por redes sociales. En torno a esto, todos y todas debemos formar parte de una conciencia social y comprender que con el delito no solo se hace daño a una persona o grupo de personas, sino a toda la sociedad.

Mañana habrá otros problemas, otros actores a quienes el comportamiento en las redes sociales puede afectar en sus derechos, incluso se puede provocar presiones en los administradores de justicia para que actúen de manera incorrecta, cerrando un círculo vicioso de ilegalidad, por lo que la sociedad también tiene alto grado de responsabilidad en el tema de injusticia.

*    Es abogado.

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