La Gaceta Jurídica

Simbología ancestral en el empedrado

La estructura y composición del empedrado de la plaza principal de Italaque constituye una forma simétrica y orgánica de 49 cuadrados divididos en cuatro partes iguales de 1,30 cm cada una, las cuales están distribuidas en siete cuadrados iguales a los cuatro lados de la plaza.

El empedrado de la plaza principal de Italaque compone una forma simétrica y orgánica de 49 cuadrados.

El empedrado de la plaza principal de Italaque compone una forma simétrica y orgánica de 49 cuadrados. FOTO: Boris Bernal

La Razón (Edición Impresa) / Boris Bernal Mansilla*

00:00 / 27 de marzo de 2016

Italaque, pueblo milenario conocido por la música y danza de los Sikuris, está ubicado en el municipio de Mocomoco del departamento de La Paz.

La fundación de la localidad data de 1596 cuando “Charazani forma una parroquia, Mocomoco otra, Umanata debe unirse a los indios de Canchis de Usadca (Usata) para formar la nueva reducción y parroquia de Italaque”, como relata Thierry Sanginés en su escrito Los Andes Orientales: Historia de un Olvido (ifea Ceres).

La reducción de Italaque se constituyó con tres parcialidades o unidades territoriales: Huarcas, Canchis y Pacaures, regidas cada una por un cacique. Cada parcialidad estaba compuesta por varios ayllus y comunidades. Es así que a Huarcas pertenecían los ayllus Kollana, Cupi, Hilacata y Taypi; Pacaures abarcaba los ayllus Lupaca y Kollana y la parcialidad de Canchis los ayllus Pomacanchis y Hayhuacanchis.

Registros y datos recopilados del Archivo Histórico Nacional de Bolivia, del Archivo Capitular de la Catedral de La Paz y del Archivo Parroquial de Italaque sobre la construcción del empedrado de la plaza principal, la calle Pacaures y la Iglesia de Italaque establecen que esa obra fue iniciada a mediados del siglo XVII, por encargo del párroco de la población y administrada por los caciques Quenallata y Kutipa.

Queda como testimonio de este hecho el portón labrado en piedra andesita de la puerta principal de la iglesia de Italaque, que la investigadora Teresa Quisbert de Mesa denominó “Portón Quenallata” al momento de su restauración a mediados de 1960.

Ahora bien, sobre la antigüedad de inserción de las piezas líticas en el empedrado de la plaza principal y de la calle Pacaures de Italaque, un análisis de Potasio-arcom y sílice determinó un aproximado de 150 años. Este montaje es típico de la arquitectura colonial en las plazas empedradas, sobre todo en las urbes de gran importancia administrativa.

Así, la arquitectura colonial de la plaza principal de Italaque presenta en su diseño particularidades no encontradas en construcciones de la región realizadas en el periodo colonial. El único referente en la región andina es la plaza principal de Juli en Perú, que reúne características propias del pensamiento sincrético de ese tiempo, que complementa estilos del Mediterráneo español con simbología indígena andina.

La estructura y composición del empedrado de la plaza principal de Italaque constituye una forma simétrica y orgánica de 49 cuadrados divididos en cuatro partes iguales de 1,30 cm cada una, las cuales están distribuidas en siete cuadrados iguales a los cuatro lados de la plaza.

Sobre el componente etnológico, la tradición oral y los registros de actas de Italaque describen que “a cada ayllu o comunidad de Italaque se le designaba un cuadrado del empedrado de la plaza para su cuidado, protección y mantenimiento, siendo el cumplimiento de este mandato un deber categórico para su comunidad”.

Sobre un aspecto nuevo y relevante develado en las últimas investigaciones, se identifica en los datos registrados hasta 1946 que el territorio de Italaque estaba constituido por 49 ayllus o comunidades. Estos son sus nombres:

Sulluphia Punama, Huayckayapu, Ituraya, Huari Huari, Pumujri, Cariquina Grande, Tamampaya Canchi, Huyu Huyu, Hua- yancka, Acopata, Saphia, Pocke, Huatacana, Liani, Taipi Ayca-Lliji Lliji, Morocarca, Chiñaya, Jancohuma, Pantini, Huatas- capa, Huilsasi, Cariquina Chico, Cancanani, Khellahuyu-Sallacuchu-Jacari y Chiiluni.

También estaban Kallinsani, Tirackahua, Kaarani, Ticaata, Chajana, Pallallani, Chualluma, Cutu Cutu, Pampajasi, Quillihuyu, Jichuiri, Pacolla, Phaluhuyu, Cutini Caarani, Hisca Molino, Yocarhuaya, Jotijoti, Salapata Paripampa, Pacaures, Chojasquia-Jottilaya, Canllapampa-Tacaraca, Kanko-Iyahuaya, Cajcschi y Jotilaya.

Esta organización no deriva de la voluntad subjetiva ni del capricho de algunos. Con numerosos estudios etno-fi- losóficos se descubrió que la simbología plasmada en la arquitectura de la plaza principal de Italaque guarda elementos propios del pensamiento agrocentrista y de reciprocidad, ya que en ella se grafica una wiphala o chakana, misma que representa los tiempos agrícolas del mundo andino.

Es así que en el empedrado de la plaza principal de la población encontramos 49 figuras cuadradas repartidas en siete cuadrados iguales a los cuatro lados de la plaza, que representan a los ayllus o agregados de Italaque, así como la wiphala representa a las markas y suyus con su significado de unidad en la diversidad geográfica de los Andes.

De este modo, Italaque muestra al mundo nuevamente su esencia milenaria. La forma graficada en el empedrado de su plaza principal es el reflejo cósmico que representa la organización del sistema comunitario y armónico de los quechuas y aymaras. Es la expresión de las relaciones socio-económicas dentro el sistema Qamaña de hermandad en la reciprocidad y solidaridad humana.

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