La Gaceta Jurídica

Sistema jurídico internacional del Derecho de la Información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 13 de abril de 2012

La normativa que sustenta el DERECHO DE LA INFORMA- CIÓN es copiosa. La Libertad de Expresión –como género– y la LIBERTAD DE PRENSA (como especie), en un mundo libre, profundamente  democrático, no reconocido por regímenes totalitarios, es uno de los Derechos Humanos Fundamentales. Democracia es sinónimo de Libertad de Presa: la ecuación ese Libertad Responsabilidad.

La Libertad de Expresión está dentro de los Derechos Humanos de la Primera Generación. El prototipo de este derecho es el consagrado en la Declaración de los Derechos del Hombres y Ciudadano de la Revolución Francesa. Advierta el lector la cantidad de años que tuvo que transcurrir hasta 1948, momento constitutivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La libertad no ha sido tocada –más bien fue enriquecida– por los Derechos Humanos de la SEGUNDA, TERCERA Y CUARTA GENERACIÓN. Contrario sensu, la Libertad se constituyó (y se constituye) en la columna vertebral de los países democráticos. Libertad de expresión que es reclamada por igual, por derechistas e izquierdistas, por socialistas y liberales.

Al decir de Ignacio Bell Mallen, la Libertad de Expresión ya fue consagrada en la Declaración de los Derechos del Buen Pueblo de Virginia de 12 de julio de 1776. El mismo autor subraya que la matriz de este derecho subjetivo está en la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano del 26 de agosto de 1789. De hecho, la Revolución Francesa, basada en el racionalismo, luchó por la Libertad, en todos los terrenos, por ejemplo, la economía.

Los Mass Media (medios masivos), a lo largo de los siglos, influyeron en la constitución de los sistemas políticos. Hoy, no hay quien pueda discutir el carácter protagónico de los medios de comunicación social (mcs) junto a otros actores políticos de la democracia; no obstante los regímenes totalitarios pretenden controlarlos.

Después de la Primera Guerra Mundial los Estados ven en la necesidad de crear un orden supraestatal. Inicialmente se crea la Liga de las Naciones y que, después de esta conflagración mundial, da nacimiento a las Naciones Unidas. En el pasado está únicamente la prensa plana; luego vendrían la radio y la televisión. En un orden global, los mcs se tornaron espacios de información y debates políticos. No obstante no han dejado de lado, su carácter trascendental como derecho humano fundamental.

En ese escenario es que tenemos las normas positivas de raigambre internacional, que son los derechos humanos. Como sostiene Luis La Serna, la Carta de San Francisco no hace referencia a los Derechos Humanos. En consecuencia, se creó la Comisión de Derechos Humanos. Esta comisión presentó el Proyecto y el mismo fue aprobado por Resolución N° 217 de la Asamblea General de 10 de diciembre de 1948, por 48 votos a favor y ocho abstenciones (se opuso la ex Unión Soviética).

En su artículo 18 se prescribe: “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y conciencia...”. Seguidamente, el artículo 19 manda: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el difundirlas, SIN LIMITACIÓN DE FRONTERAS, POR CUALQUIER MEDIO DE EXPRESIÓN”.

La norma fundacional incorpora diferentes conceptos que pueden llevar a la confusión, las más de las veces. La libertad de pensamiento la tenemos todos los ciudadanos, es un acto volitivo interno. Cuando este pensar se expresa hacia el mundo exterior, estamos poniendo en práctica nuestro Derecho subjetivo a la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, así esta libertad también representa la realización de acciones, como una huelga de hambre.

Libertad de expresión tiene en la manifestación de la OPINIÓN como uno de sus indicadores. Nosotros incorporaríamos la LIBERTAD DE PRENSA como especie, de la  libertad de expresión.

La Libertad de Prensa la desarrollan los mcs, en concreto los trabajadores de estos medios, llamados periodistas. Por otro lado, es cierto que el ciudadano puede (y de hecho así ocurre) usar los medios de comunicación para emitir sus opiniones o informar sobre sus actividades. En todo caso, de la norma en cuestión, cuando debemos aplicarla al ámbito del trabajo periodístico, debemos dividir la actividad en dos géneros: los informativos y los opinativos. La misma norma hace referencia a las informaciones.

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