La Gaceta Jurídica

Tendencias del constitucionalismo mundial a principios del siglo XXI

(Parte I)

Foto: eluniversal.com

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Cuauhtémoc Manuel De Dienheim Barriguete

00:00 / 11 de noviembre de 2015

El constitucionalismo mundial se ha visto inmerso en un proceso dinámico a través del cual ha sufrido profundas transformaciones en los últimos años.

Es un proceso que, prácticamente, se inició al finalizar la II Guerra Mundial (iigm); debido a esto, se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XX, es una etapa en la que la reconstitucionalización de Europa jugó un papel relevante conjuntamente con el auge que tuvo también en esos años el Derecho internacional.

Efectivamente, el fin de la iigm cambió viejos paradigmas del constitucionalismo y puso en entredicho doctrinas, posturas y teorías imperantes hasta ese entonces e hizo surgir nuevas visiones y tendencias que crearon una verdadera revolución mundial que redefiniría no solo a la constitución y el papel de ésta en relación con el Estado y con el orden jurídico interno e internacional, sino que, incluso, modificó la concepción del Estado mismo en el mundo actual.

La creación de la constitución italiana de 1947, la alemana de 1949, la portuguesa de 1976 y la española de 1978 son ejemplos de nuevos modelos constitucionales que muy pronto se propagaron por buena parte de los países del mundo occidental, mismos que adoptaron instituciones, principios y normas inspiradas en dichos ejercicios constitucionales.

El surgimiento vigoroso de un nuevo Derecho internacional con mayor fuerza vinculatoria para todos los miembros de la comunidad internacional a partir de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (onu) en 1945 y el proceso de internacionalización y estandarización de los Derechos Humanos a partir de su reconocimiento en declaraciones, primero, y positivación en tratados internacionales, después, generó una fuerte presión que ocasionó la transformación del constitucionalismo de los Estados generando tendencias y corrientes jurídicas fundadas e inspiradas en la protección de la persona humana, como es el caso del “Garantismo”.

Sin duda, también los procesos de globalización experimentados durante el último cuarto del siglo XX potenciaron la expansión a lo largo y ancho de todo el mundo de una serie de tendencias constitucionales, dentro de las cuales podemos encontrar las del llamado neoconstitucionalismo, el garantismo y algunas otras que definieron al constitucionalismo de principios del siglo XXI.

Este trabajo tiene como fin dar cuenta de algunas de las principales tendencias que se viven en el constitucionalismo de hoy en día.

Sin pretender entrar al fondo y explicar cada una de estas tendencias, se busca presentar un catálogo de ellas que permita trazar el panorama actual de lo que es el constitucionalismo en Occidente y sus principales directrices, tanto a nivel normativo y jurisprudencial, como a nivel teórico y doctrinal, de tal suerte que el lector pueda tener una idea más clara acerca de la transformación que ha sufrido el constitucionalismo en los últimos tiempos.

Principales tendencias del constitucionalismo en la época actual

Haremos mención de las principales tendencias que se han presentado en el constitucionalismo a nivel mundial en los últimos años, principalmente en Europa occidental y oriental, en América Latina, en algunos países de África y, en menor medida, en pocos países de Asia, que, por tanto, han motivado cambios en los textos constitucionales a veces parciales o, incluso, totales, ocasionando la expedición de nuevas constituciones.

Nueva relación entre Derecho público y privado

Actualmente, en el constitucionalismo actual podemos percibir cómo la separación entre el Derecho público y el privado, que antaño era marcada, ha aminorado y las constituciones son un punto de encuentro entre ambos derechos difuminando las fronteras entre ellos.

Hoy en día, asuntos que antes se consideraba como exclusivamente de carácter privado son considerados también de carácter público. Tal es el caso de algunos asuntos de carácter familiar donde se involucra a menores y el caso de la eficacia de los derechos fundamentales entre particulares (Drittwirkung). 

De esta manera, podemos percatarnos cómo cada vez es más frecuente ver que en nombre de la solidaridad social y de la función de las instituciones el Estado ha empezado a interferir en las relaciones entre particulares (1).

Los antiguos derechos individuales que recibían su protección en los códigos civiles hoy en día han sido transferidos a las constituciones, con lo cual los códigos civiles han dejado de tener la función de protección “constitucional” de los derechos de las personas, trasladando esta función de la más privada de las fuentes del Derecho privado (el Código Civil) a la más pública de las fuentes del Derecho público (la Constitución) (2).

La constitución ha pasado a ocupar el lugar central del sistema jurídico desde donde actúa como filtro axiológico mediante el cual debe leerse el Derecho civil (3).

Todo lo anterior ha implicado un desplazamiento del Código Civil a la Constitución, del Derecho privado al público y, por supuesto, el litigio obviamente fue trasladado del tribunal ordinario al tribunal constitucional.

La búsqueda de una mayor democracia

Los gobiernos autoritarios que vivió Europa durante la primera mitad del siglo XX y que dieron origen a la iigm y todas las consecuencias funestas que este conflicto trajo consigo originaron que, al concluir la contienda, se instauró una tendencia a la democratización de los países involucrados.

Esto se manifestó en años posteriores en los procesos de reconstitucionalización de Estados como Alemania, Italia e, incluso, posteriormente, España. Esta tendencia influyó también en el proceso de descolonización africano y más tarde se extendió también a América Latina en los años 80 y a Europa Oriental en los años 90 del siglo pasado.

Este proceso de democratización se caracterizó por la ampliación de los derechos políticos, concediendo el derecho de votar y de ser votados a individuos que antes no eran considerados ciudadanos.

En este proceso se otorgó tales derechos a las mujeres y a ciertas minorías (étnicas, religiosas), se redujo en algunos países la edad para acceder a tales derechos y más recientemente hemos sido testigos que se ha incluido también en su ejercicio a personas que otrora eran consideradas “extranjeras” y sin derechos políticos, tal es el caso de los derechos políticos comunitarios dentro de la Unión Europea (UE).

Una tendencia importante en relación con la búsqueda de más y mejor democracia es la transición de la simple democracia representativa hacia una democracia participativa, en la cual las instituciones de democracia semidirecta han jugado un papel fundamental.

Tales instituciones básicamente son el referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular y la revocación del mandato y fueron adoptadas paulatinamente por buen número de países dentro de sus constituciones como mecanismos complementarios de las instituciones de la democracia representativa (4). 

Igualmente, existen algunos nuevos mecanismos de participación ciudadana que no hay que perder de vista y que cobraron mayor trascendencia y que se han ido implementando también en algunos países, tal es el caso de las audiencias públicas, el presupuesto participativo y la participación ciudadana en la elaboración de normas generales de carácter administrativo (5).

Otro aspecto fundamental en esta cuestión ha sido el relativo a transparentar la actuación de los poderes públicos u órganos de gobierno, a través de diversos mecanismos como la instauración de procesos institucionales de rendición de cuentas y el derecho de acceso a la información pública otorgado a los particulares.

En la actualidad, puede decirse que prácticamente en todo Occidente las constituciones fueron configuradas para establecer límites efectivos a la autoridad de los gobernantes, con la finalidad de asegurar que la voluntad de la mayoría de los ciudadanos pueda dirigir la política general del país, respetando los derechos de las minorías (6).

Una nueva organización del poder y de los órganos del Estado

En los últimos tiempos hemos sido testigos de las transformaciones que ha sufrido el Estado contemporáneo, organizado de forma diversa a como tradicionalmente se lo hacía. Así, la organización tri- partita de poderes tradicional en Ejecutivo, Legislativo y Judicial se ha enriquecido con la creación de los órganos constitucionales autónomos. Vale la pena mencionar que en los textos constitucionales el término de “poderes” se sustituyó por el de órganos de gobierno simplemente.

Igualmente, podemos distinguir un acercamiento entre el sistema presidencial y el parlamentario, que se matizan mutuamente con predominio de la tendencia al parlamentarismo en los sistemas presidenciales (7).

Cabe mencionar que ante las nefastas experiencias de algunas dictaduras, se ha dado también la tendencia a acortar el mandato constitucional en los poderes ejecutivos,  aunque, paradójicamente, la tendencia contraria se ha dado en relación con los parlamentarios. Es decir que la regla ha sido permitir su reelección.

Una nueva relación entre Derecho interno y Derecho internacional

El fin de la iigm, el surgimiento de la onu y la internacionalización de los Derechos Humanos han traído como consecuencia una nueva relación entre el Derecho interno y el internacional, dentro de la cual la constitución ha jugado el trascendente rol de ser el nexo entre ambos órdenes jurídicos.

La crisis de la soberanía frente al nuevo orden jurídico internacional ha puesto en entredicho el poder y las capacidades del Estado para tratar y resolver ciertos asuntos, y ha originado el que muchas cuestiones que antes eran consideradas internas y de incumbencia exclusiva de cada Estado sin aceptar intromisión alguna, hoy en día son consideradas también de competencia de la comunidad internacional y, por tanto, susceptibles de ser atendidas por la jurisdicción internacional. Tal es el caso de la materia concerniente de los Derechos Humanos (8).

Puede decirse que, en términos generales, el constitucionalismo de los últimos tiempos se caracteriza por hacer mayor reconocimiento y mayor aceptación del orden jurídico internacional y de la jurisdicción de organismos supranacionales. Así, la antes imperante era del nacionalismo a ultranza cedió de a poco para dar paso a una etapa internacionalista.

En fechas recientes hemos sido testigos del surgimiento del modelo de Estado postnacional, caracterizado por el llamado “patriotismo constitucional” consistente en una identidad colectiva distinta de la nacional, con la constitución como referente del patriotismo y por una nueva idea de ciudadanía sin aferrarse a particularismos, con miras a constituir una “cosmociudadanía” de carácter multicultural.

Un ejemplo de tal situación se percibe en lo que ocurre en los Estados miembros de la UE y el concepto de ciudadanía europea.

El papel fundamental de los Derechos Humanos

El fin de la iigm trajo por consecuencia que en el constitucionalismo mundial se inició un proceso en el cual el reconocimiento de más y mejores derechos (humanos) dentro de los textos constitucionales de los países sería una constante, ya que a partir de entonces los Derechos Humanos cobrarían un papel relevante y de legitimación de todos los gobiernos, dando contenido y sustancia a la democracia misma.

Efectivamente, a partir de entonces, las exigencias sociales se han dejado sentir con mayor fuerza y, en los documentos constitucionales expedidos con posterioridad a la iigm, se aumentó notablemente el número y la precisión descriptiva de los artículos dedicados a los derechos públicos subjetivos de los ciudadanos, en especial, en virtud de la experiencia de los abusos verificados por los Estados autoritarios europeos en el curso de los 20 años del periodo entre guerras (9).

Actualmente, la constitución ya no tiene por objeto solo la distribución formal del poder entre los distintos órganos estatales, sino que está dotada de un contenido material, singularmente principios y derechos fundamentales que condicionan la validez de las normas inferiores. La constitución es así fuente del derecho en el sentido pleno de la expresión, es decir, origen mediato e inmediato de derechos y obligaciones y no solo fuente de las fuentes (10).

Cabe mencionar que una de las tendencias más importantes de los últimos tiempos es el Garantismo, la cual es una corriente del constitucionalismo que coloca en el centro de su atención a los mecanismos identificados como garantías para hacer eficaces a los derechos fundamentales (11).

Lo anterior ha venido a significar que las constituciones no solo se limiten a establecer extensos catálogos de Derechos Humanos, sino que se han preocupado por contemplar y consagrar también las instituciones, los procedimientos y los medios necesarios para respetar, proteger, promover y garantizar efectivamente tales derechos.

Continuará

Notas

1. BARROSO, Luis Roberto, “El Neoconstitucionalismo y la Constitucionalización del Derecho”. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2008, p. 40.

2. MERRYMAN, John Henry, “La Tradición Romano-Canónica”. Segunda edición, novena reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 2004, pp. 291 y 292.

3. BARROSO, Luis Roberto, Op. Cit., p. 40.

4. GONZÁLEZ Schmal, Raúl, “Programa de Derecho Constitucional”. Universidad Iberoamericana/Editorial Limusa, Grupo Noriega Editores, México, 2003, pp. 73 a 78.

5. LÓPEZ Olvera, Miguel Alejandro, “Nuevos Mecanismos de Participación Ciudadana en el Municipio”, en LÓPEZ Olvera, Miguel Alejandro y RODRÍGUEZ Lozano, Luis Gerardo (Coords.), “Tendencias Actuales del Derecho Público en Iberoamérica”. Editorial Porrúa, México, 2006, pp. 70 a 76.

6. BISCARETTI Di Ruffia, Paolo, “Introducción al Derecho Constitucional  Comparado”. Primera reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1998, pp. 522 y 523.

7. Resulta bastante ilustrativo e interesante el estudio y análisis comparativo entre sistemas presidenciales, semipresidenciales y parlamentarias que se hace en la obra de: SARTORI, Giovanni, “Ingeniería Constitucional Comparada”. Primera reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

8. Ver: DE DIENHEIM Barriguete, Cuauhtémoc Manuel, “La Crisis de la Soberanía Frente al Nuevo Orden Jurídico Internacional”, en “IUS UNLA. Anuario 2005”. Universidad Latina de América, México, 2006.

9. BISCARETTI Di Ruffia, Paolo, Op. Cit., p. 522.

10. PRIETO Sanchís, Luis, “Constitucionalismo y Positivismo”. Segunda edición, Distribuciones Fontamara, México, 1999, p. 17.

11. ALFONZO Jiménez, Armando, “El Garantismo” en “IUS UNLA. Anuario 2005”. Universidad Latina de América, México, 2006, p. 16.

Es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México; maestro en Derecho Constitucional por la Universidad Latina de América en Morelia, Michoacán, México, y profesor y especialista en temas de Derechos Humanos.

Tomado de: unla.mx

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