La Gaceta Jurídica

Transporte de drogas

…incluye a personas encargadas de la dotación de materia prima hasta los contactos fuera del país, quienes reciben el producto para venderlo o llevarlo a otros mercados en ultramar. La situación obliga al análisis de que no sólo se encuentra en peligro la vida de los “tragones” desprovistos de escrúpulos…

Editorial

00:00 / 21 de enero de 2014

La lucha contra las drogas es también una seguidilla de combates contra las diversas formas que los narcotraficantes utilizan para distribuir su producto o transportarlo hasta otros países o regiones. En esta labor de muchos años se ha registrado innumerables maneras para evadir los controles policiales en fronteras, aeropuertos y otros puntos.

Una de las más nuevas y peligrosas para quienes lo practican es el traslado de clorhidrato de cocaína líquida en envases de látex, método que fue adoptado a partir de 2011 y que no es detectado con facilidad por los sistemas radiográficos, además de que permite ingerir mayor cantidad de la sustancia en menos bolsas, más de un kilo, en comparación a que el transporte en cápsulas dentro del estómago requiere más de estas unidades pero con menor cantidad del producto.

En todo caso, en ambas “técnicas” el peligro de muerte es evidente, tomando en cuenta que al romperse los envases en el estómago o el resto del sistema digestivo la droga intoxica a estas personas conocidas como “tragones”, quienes son motivadas por la ambición y la promesa de sumas considerables de dinero. En este proceso, recientemente en Cochabamba por lo menos dos personas detenidas por este delito tuvieron que ser operadas para salvarles la vida, debido a que las bolsas de látex estaban en proceso de disolución y no iba a darles tiempo de expulsarlas de manera natural.

Según un reporte del periódico La Razón, en el municipio cochabambino de Sacaba se contacta a los tragones y en esa misma jurisdicción se inicia el tráfico, “sabemos que es en Sacaba donde ingieren los ovoides, estamos investigando; lamentablemente la gente no quiere hablar, porque es amenazada”, le dijo al matutino el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), Alexander Rojas.

Este manejo de la droga tiene como uno de los mercados principales el territorio chileno, donde las estimaciones señalan que un kilo de cocaína, que en Bolivia cuesta entre 3.000 y 3.500 dólares, en ese país puede alcanzar entre 10.000 y 15.000 dólares. Por otra parte, en estas constataciones de las investigaciones preliminares queda fuera de discusión que el Estado boliviano sea sólo territorio de paso para los estupefacientes, sino que también continúa la producción en cantidades no determinadas.

Asimismo, es de suponer sin temor a equivocarse que esta actividad ilícita cuenta con una organización bien estructurada en varias regiones, que incluye a personas encargadas de la dotación de materia prima hasta los contactos fuera del país, quienes reciben el producto para venderlo o llevarlo a otros mercados en ultramar. La situación así planteada obliga al análisis de que no sólo se encuentra en peligro la vida de los “tragones” quienes, desprovistos de escrúpulos, sirven de nexo para que los narcotraficantes se enriquezcan aún más, sino que se pone en riesgo moral, psicológico y físico a grupos de la sociedad que se hacen vulnerables al consumo de estupefacientes.

Aún el Estado se encuentra lejos de cumplir con una efectiva actuación en interdicción y control de drogas, tomando en cuenta que la materia prima es desviada sin arrepentimiento, mientras las redes de distribución se hacen más efectivas y lucrativas, involucrando más a individuos insensibles.

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