La Gaceta Jurídica

Tribunales de imprenta o tribunales de ética

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 14 de febrero de 2014

Partamos de la naturaleza humana, ¿el ser humano es, por definición y en términos absolutos bueno o malo? El periodista, el superhombre del que escribiera Nietzche, no. El periodista es como cualquier mortal, comete faltas, se equivoca (y puede hasta cometer delitos).

Puede, y de hecho eso pasa, ocasionar daños a las fuentes de información y al mismo público. Hubo muchos intentos de resolver el problema, v. gr., se instituyó el DEFENSOR DEL LECTOR que hace bastante rato no funciona, hay medios que publicitan sus códigos de ética, pero que son renuentes a cumplir con esos dispositivos deontológicos.

Los medios llamados por Eugenio Castelli prensa plana utilizan con frecuencia, pero no en las dimensiones que debiera ser, el derecho de réplica. Este derecho está ausente en los medios radiales y televisivos.

En estos 10 últimos años no conozco una sentencia que haya emitido un jurado de imprenta. Al respecto, cuando me tocó escribir sobre derecho a la información emití mi criterio, y me remito al mismo, similares conceptos valen para el derecho de réplica; dije, en su momento, que se requiere una ley especial que regule este derecho.

En la medida en que en esta oportunidad, y van muchos artículos, estoy escribiendo sobre ética y deontología mi reflexión se encuadra en el campo moral, estudiado por la ética.

Cuando un periodista viola la intimidad de las personas (públicas o privadas), cuando se calumnia o difama a otras con faltas, las mismas deben ser conocidas por los tribunales de ética. Históricamente, el Estatuto Orgánico del Periodista de 1984, en su artículo 21, manda que “si el periodista en el ejercicio de su profesión incurriere en SOBORNO, extorsión, cobros indebidos en la fuentes de información o vulnere el secreto profesional será sometido a proceso ante el tribunal de honor de la organización sindical o profesional a la que pertenece. Este proceso se sustanciará de oficio o a denuncia de persona natural o jurídica”.

No conocemos que algún tribunal de ética haya iniciado un proceso de oficio, el artículo siguiente dice: “El Tribunal de Honor otorgará (en) el proceso amplio derecho a la defensa y pronunciará su fallo en BASE A REGLAMENTO ESPECÍFICO”, sic. Hubo intentos de procesamiento por faltas éticas, pero no había un reglamento específico que permita el funcionamiento de un órgano que procese y sancione a un periodista cuando cometió una falta.

Las asociaciones tienen buenos códigos de ética (que a lo largo de esta columna explicamos minuciosamente), pero no cuentan con un procedimiento que fije faltas que conocerá el tribunal de ética. Recién en 2006 se creó un Consejo Nacional de Ética integrado por la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, la Asociación de Periodistas de La Paz, la Asociación Nacional de la Prensa y asbora (Asociación Boliviana de Radiodifusión).

Este Consejo de Ética dispone que todos los medios deben adoptar un código de ética, sin embargo, al parecer, los periodistas y los mismos propietarios no conocen de normas deontológicas, mucho menos que hay un Consejo Nacional de Ética.

Citemos dos perlitas, un periodista presenta a un señor como delincuente y culpable de un delito, pero… a los tres días sabemos que será otro. ¿Hubo sanción? ¿Hubo disculpas? ¡Nada! Un medio escrito se mete a la intimidad de nuestro Presidente y el medio no mereció ninguna sanción. Al presente, en los últimos cinco años debemos conocer, cuando menos, dos decenas de faltas éticas perpetradas por los periodistas.

¿A quién le importa la ética? Las normas deontológicas son incoercibles, lo que no ocurre con el Derecho, el periodista está consciente de eso, por eso no se inmuta ante una falta ética, por eso ni siguiera ofrece una disculpa pública. Desde esta columna queremos mostrar elementos del código de ética.

Dice a) Los propietarios, directivos, periodistas, reporteros gráficos y otros operadores de los medios de comunicación deben efectuar su trabajo apegándose a la Constitución Política del Estado, las leyes vigentes y a los códigos de ética existentes en el país o al que redacte el propio Consejo Nacional de Ética”. Lo que quiere decir que en la consideración de faltas éticas están contemplados los hombres y mujeres de radio y televisión.

El numeral 1 de este Código de ética manda que “el Consejo Nacional de Ética se reunirá para examinar y resolver las quejas de cualquier ciudadano, autoridades, dirigentes (…) periodistas o trabajadores de los medios, etc. que crean que ha sido afectada de Ley de Imprenta, en los artículos referidos a la libertad de expresión…” (Sic).

Pongo el ejemplo del periodista que demande a un ministro ante el Consejo de Ética. ¿Los miembros del Tribunal de Ética pueden coaccionar al ministro? Por supuesto que no. Para empezar el Consejo Nacional de Ética necesita precisar y con objetividad cuáles son las faltas de su competencia.

No se puede enjuiciar ante el Consejo Nacional de Ética a los políticos y autoridades gubernamentales. No sin la Ley de imprenta o los tribunales ordinarios. Aquí nada tiene que ver la ética. Insisto, el Consejo Nacional de Ética sólo puede procesar a sus afiliados y por una falta ética.

El inciso “b” tiene una mejor redacción cuando sostiene que “examinar y resolver las quejas de cualquier ciudadano, autoridad, dirigente o institución pública o privada que se considere injustamente tratada por un medio de comunicación social, la acción estará dirigida a quien o quienes resulten responsables.

Sucesivamente, el inciso “c” dice “examinar y resolver las quejas de un periodista u otro trabajador de los medios de comunicación que considere que sus derechos a la libertad de expresión han sido afectados dentro de su medio de comunicación o que considere que los directivos o propietarios del medio en el que trabajan han incumplido cualquier norma legal o ética”.

Estamos de acuerdo en que el Consejo de Ética debe atender cualquier pelea ética, pero no debe ocasionar a los propietarios de medios de comunicación cumplir leyes. Para que se cumpla la Ley están los órganos judiciales debidamente constituidos. No existen demandas porque el Consejo Nacional de Ética carece de medios de coacción para hacer cumplir sus decisiones. Cualquier sanción es de carácter moral y no legal.

El razonamiento es sencillo, toda norma jurídica implica siempre lo moral o ético; en sentido contrario, la norma ética no implica a la norma jurídica, porque, si así fuera, dejaría de ser ética para convertirse en Derecho. Es que la moral, a diferencia del Derecho, es autónoma, incoercible, en tanto que el Derecho es bilateral y fundamentalmente heterónimo.

Quienes redactaron el Código de Ética para el Consejo Nacional de Ética no conocen que el Derecho y la ética dicen: “el solicitante no pagará ninguna suma de dinero por iniciar un procedimiento de RECTIFICACIÓN o queja ante el Consejo. Los periodistas, deben saber que el DERECHO DE RÉPLICA ESTÁ CONSTITUCIONALIZADO y está en el Pacto de Costa Rica. Lo que falta es una Ley para lograr que el mismo funcione.

A partir de los numerales 4, 5, 6 y 7 el procedimiento establece la legitimación y activación del mismo y dice que emitirá un fallo; pero no dice si será recurrible o no la calidad de la resolución. En todo caso, el numeral 9 concuerda con el comentario que formulamos y dice: “las resoluciones del Consejo Nacional de Ética son de carácter público y solamente entrañaran fuerza moral” (sic).

Por eso creemos que la autorregulación es muy importante pero insuficiente, que estos códigos de Ética deben ser mejorados y se confíe su redacción a personas especializadas y no improvisados, como parece haber ocurrido. Lo apropiado sería reglamentar con un decreto la Ley de Imprenta, pero con gobiernos auténticamente democráticos y no con autoridades con tentaciones autoritarias.

Es especialista en Derecho de la Información.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia