La Gaceta Jurídica

Urus develan falta de respeto a sus derechos

Los milenarios pueblos indígenas urus que habitan en las riberas del lago Poopó en el departamento de Oruro pierden territorios y medios de vida a medida que prosperan y se expanden las comunidades aymaras vecinas. “Cada vez quieren más tierras y hasta el lago se están metiendo y los pueblos urus terminamos encerrados como en jaulas”, se lamenta Rubén Quispe, pescador de la comunidad Llapallapani.

El pueblo urus marchó hasta La Paz con representantes de todos sus grupos etáreos.

El pueblo urus marchó hasta La Paz con representantes de todos sus grupos etáreos. Foto: Eduardo Schwartzberg, La Razón

La Gaceta Jurídica / Fundación Solón

00:00 / 19 de marzo de 2013

Los indígenas urus son considerados los primeros habitantes de un extenso territorio que hoy abarca los departamentos de Oruro y La Paz. Según el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (cepa), en la actualidad se identifican tres pueblos diferentes, uru chipayas y urus del lago Poopó, quienes habitan en tres provincias de Oruro, y los uru Iru Itu asentados a orillas del lago Titicaca en La Paz.

Durante siglos, los urus han sido discriminados y marginados por el Estado y por otros pueblos indígenas; en su condición de etnia minoritaria han tenido una vida “históricamente marcada por la subordinación, el atraso y la discriminación” en la época precolonial, la Colonia, la República, el Estado nación (desde 1952), el neoliberalismo (desde los años 90) y el Estado Plurinacional inaugurado en 2009, indica el libro “Exclusión y subalternidad de los urus del lago Poopó. Discriminación en la relación mayorías y minorías étnicas”, editado por el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (pieb, 2011).

Los autores de la investigación Zdenka de la Barra, Marcelo Lara Barrientos y René Coca Cruz analizan las relaciones sociales entre los urus y sus vecinos aymaras (campesinos, pequeños comerciantes, transportistas), y constatan la existencia de una relación de discriminación entre mayorías y minorías étnicas (1).

Según el investigador Jorge Llanque Ferrufino, la vida de los indígenas urus está “históricamente marcada por la subordinación, el atraso y la discriminación… y siguen en las mismas o peores condiciones que antes, porque ni siquiera tienen territorio”; mientras que los colonizadores dedicados al transporte y al comercio, conocidos como los “q’amiris aymaras”, se enriquecen como nunca (2).15 años de demandas

En 1997 los pueblos indígenas urus del lago Poopó protagonizaron la primera movilización exigiendo la titulación de territorios comunitarios de origen (tco) y, fruto de la presión social, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (inra) inició el saneamiento de tierras en la zona. Con los años el territorio asignado fue cada vez más insuficiente debido al crecimiento poblacional y, sobre todo, a los constantes avasallamientos de comunidades vecinas.

“Nuestra demanda data de hace 15 años, pero nadie nos hace caso y somos olvidados por las autoridades, pese a que somos reconocidos en la nueva Constitución Política del Estado (CPE). Lamentablemente, en estos últimos días hemos llegado a una situación insostenible porque nuestros vecinos aymaras han empezado a cercar nuestro territorio que llega hasta el lago”, se queja el dirigente indígena Andrés Choque (Página 7).

El antropólogo Marcelo Lara dice que en los últimos meses las comunidades aymaras comenzaron a ocupar tierras circundantes al lago Poopó, las cuales no son tierras fiscales y no pertenecen legalmente ni a propietarios individuales ni a comunidades urus, razón por la cual los urus han sido arrinconados cada vez más al punto tener dificultades para la sobrevivencia.

“Durante décadas hemos aguantado discriminación y avasallamientos de las áreas del lago Poopó, pero estos últimos días (los aymaras) están cercando con alambres de púas hasta las orillas del lago y ya no se puede transitar; nosotros siempre hemos vivido desde nuestros ancestros de la caza y la pesca, también de la recolección de conchilla, ch’uro, kuwi, algas y qhuyka. Ahora nos están coartando el derecho a pescar y a transitar por el Lago”, denunció el secretario de pesca de la comunidad de Llapallapani, Cosme Choque, en una entrevista con la Unidad de Comunicación de cepa.

Por esa razón, el 5 de marzo de 2013 alrededor de 180 indígenas urus iniciaron en la localidad de Kasa Wasa una marcha con rumbo a La Paz exigiendo la promulgación de una ley de protección de su territorio frente a los avasallamientos de tierras de cultivo y pastoreo a orillas del Poopó, principales fuentes de sustento para más de 1.500 indígenas urus.

Luego de recorrer más de 160 kilómetros en 10 de días, los marchistas llegaron a La Paz para pedir al gobierno la promulgación de una ley específica por la defensa del lago Poopó y por el derecho a tierra y territorio para “evitar nuestra desaparición” como etnia, argumentó el presidente del comité de marcha Andrés Choque.

“Estamos como enjaulados…”

El pueblo uru agrupa a tres comunidades, Llapallapani, situada en el municipio de Huari, provincia Sebastián Pagador; Villañeque, en el municipio de Challapata, provincia Eduardo Avaroa, y Phuñaca Tinta María, en la provincia Poopó. Se trata de una cultura vulnerable debido a su pobreza y a la paulatina contaminación minera del Poopó. En los últimos años ha sufrido avasallamientos de sus vecinos aymaras que han cercado con alambre de púas tierras de cultivo y pastoreo a orillas e incluso porciones del mismo espejo de agua.

En temporada de sequía el nivel del agua del Poopó baja y deja al descubierto un área de tierra tradicionalmente aprovechada por los pueblos urus para cazar y pescar. Lastimosamente, algunos aymaras vecinos de Llapallapani se están apoderando de esas áreas, presuntamente para cultivar quinua, explica Miguel Mauricio Choque de la comunidad Villañeque.

“Nos informan nuestros hermanos de Llapallapani que los hermanos aymaras de Sebastián Pagador siguen entrando a las áreas del lago y están alambrando hasta el espejo de agua; y eso no puede ser porque están cerrando el paso a los animales silvestres como la vicuña y el avestruz”, y por ende restringiendo el hábitat de poblaciones de cazadores y pescadores urus, dice Choque.

El líder indígena asegura que algunos regantes y ganaderos, aprovechando que el Presidente Evo Morales fomenta el cultivo de la quinua, “se están agarrando” el lecho del lago. Sin embargo, aclara que son sólo “algunos vivos que quieren aprovecharse, no son todos…”.

Llapallapani posee aproximadamente 170 hectáreas que ya no alcanzan para las 400 familias de la comunidad que vive de la caza y la pesca. Para peor, campesinos y comerciantes aymaras de Sullka y Huallka, algunos de los cuales poseen hasta 50 hectáreas de tierra en propiedad individual, se están apoderando de áreas circundantes al lago.

Rubén Quispe, de la comunidad Llapallapani, alerta que son cada vez más frecuentes los “enfrentamientos y peleas con armas blancas, ya hay dos muertos; no pueden matarnos así como a pájaros y por eso hemos venido en marcha a La Paz exigiendo al gobierno una ley para protegernos y para que nos respeten”.

Reconocimiento de la cultura

Según Choque, “anteriores gobiernos no nos reconocían, pero ahora está nuestro presidente Evo Morales y la cpe del Estado plurinacional nos reconoce como pueblo indígena originario”. En ese marco, en su pliego de peticiones solicitaron el dominio originario de las áreas del lago Poopó; la administración de los recursos naturales del lago (aves, peces, plantas y agua); mayor atención para evitar la extinción de las ancestrales y milenarias culturas urus; titulación inmediata de su territorio y atención del Estado a las necesidades de infraestructura y servicios de salud y educación para las comunidades urus.

Notas

1. “Las minorías étnicas como los urus del lago Poopó tienen menos condiciones que los grupos aymaras, por ejemplo, para participar en ciertas instancias del Estado”, explica Lara. Además, la discriminación se expresa en los estereotipos de inferioridad que se asigna a los urus, en su dificultad de acceder a tierras, en sus condiciones de vida deterioradas y en estar obligados a someterse a instancias políticas que son controladas por aymaras.

2. Los “q’amiris aymaras” son reconocidos como la nueva élite económica que se ha consolidado en la zona sur de la ciudad de Oruro, especialmente en la década de los años 90 del pasado siglo XX. Fuente: “Q’amiris aymaras, desplazamiento e inclusión de élites andinas en la ciudad de Oruro”, Llanque Ferrufino Jorge, Ed. PIEB.

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