La Gaceta Jurídica

Washington suspende la pena de muerte

El gobernador de Washington, Jay Inslee, suspendió la pena de muerte en ese estado estadounidense alegando que existen numerosas dudas sobre la pena capital y demasiadas fallas en el sistema. Inslee tomó la decisión luego de meses de revisión y consultas con familiares de víctimas de homicidios.

Los métodos y la propia pena de ejecución son cuestionados por legisladores estadounidenses.

Los métodos y la propia pena de ejecución son cuestionados por legisladores estadounidenses. Foto: voces.huffingtonpost.com

Argenpress/PL

00:00 / 14 de febrero de 2014

La responsabilidad primaria del Estado es la justicia equitativa ante la ley. Y en los casos de pena de muerte yo no estoy convencido de que se cumpla una justicia equitativa”, subrayó.

Agregó que el uso de la pena de muerte en ese estado se aplica de manera desigual, dependiendo a veces del presupuesto del condado donde ocurrió el delito.

El gobernador demócrata prometió que tomará similar decisión para todos los casos de pena de muerte que se encuentran en su oficina, aunque explicó que la moratoria no es sinónimo de misericordia o conmutación de la pena para los nueve presos que esperan por su ejecución.

La decisión de Inslee ocurre en medio de la creciente oposición contra la pena capital en esta nación norteña ante las dudas sobre la legalidad de la inyección de drogas letales que se aplica a los condenados a muerte.

Defensores de derechos humanos exigen evitar a los reos el sufrimiento innecesario e interminables minutos de agonía, como ocurrió el 16 de enero cuando fue ejecutado Dennis McGuire en el estado de Ohio, a quien se le suministró un cóctel compuesto por dos sustancias.

Según su defensa, la muerte por asfixia de McGuire fue “una pena cruel y poco habitual”, la cual, además, es prohibida por la Constitución de Estados Unidos.

La pena capital ha sido abolida en 18 de los 50 estados del país, así como en el Distrito de Columbia, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Desde 1981, cuando se reactivó la pena capital en el estado de Washington, 32 personas fueron sentenciadas, de las cuales a 18 se les conmutó su condena a cadena perpetua y una fue liberada.

Agonía en el patíbulo (Deisy Mexidor y Luis Beatón)

Pese al llamado de defensores de derechos humanos en Estados Unidos para evitar el sufrimiento innecesario durante ejecuciones de condenados a muerte, Ohio aplicó una droga que le provocó a un reo 13 minutos de agonía. Los castigos crueles e inhumanos que sufren millares de reclusos en Estados Unidos fueron calificados por Naciones Unidas como una violación de los derechos humanos.

El 16 de enero fue ejecutado Dennis McGuire, condenado en 1994 por violar y asesinar a puñaladas a una joven de 22 años en Ohio, a él se le suministró el sedante midazolam y el analgésico hidromorfona, derivado de la morfina. De acuerdo con testigos, el reo jadeó con intensidad y emitió resoplidos y fuertes ronquidos durante 15 minutos que le tomó expirar.

Antes, McGuire había agotado todos los recursos judiciales, incluyendo la Corte Suprema, para evitar un procedimiento que según su defensa le provocaría la muerte por asfixia en “una pena cruel y poco habitual”. Sin embargo, un juez federal de Ohio, Gregory Frost, consideró que no había “pruebas (...) de un riesgo sustancial de experimentar un sufrimiento severo” y rechazó suspender el acto.

Métodos

Durante mucho tiempo se utilizó una combinación de tres sustancias para la inyección letal: un anestésico, un agente paralizante y otro fármaco para detener el corazón. Pero estas comenzaron a escasear después de que la compañía encargada detuvo su producción y casas farmacéuticas europeas se negaron a la comercialización para la pena capital, en correspondencia con la oposición de la Unión Europea (ue) a este método.

La controversia aumenta ante las críticas por lo ocurrido en Ohio, al punto de que algunos congresistas solicitaron el retorno a antiguas prácticas como la silla eléctrica, el pelotón de fusilamiento o la cámara de gas. Más allá del fármaco, hay cuestionamientos acerca de si los verdugos cometen errores, advirtió a los periodistas Deborah Denno, una investigadora del tema hace más dos décadas. Se ha reportado problemas con la administración de la inyección letal, con casos en que no pudieron encontrar la vena del condenado o dejan que se salgan las jeringuillas del lugar, comentó la también profesora de Leyes.

Más de 1.300 prisioneros han sido ejecutados en Estados Unidos, país con una de las mayores poblaciones penales del mundo, desde que la Corte Suprema levantara la prohibición de la pena capital en 1976. Y se estima que a alrededor de 1.200 se les aplicó la inyección letal, método generalizado a partir de 1982.

Castigos inhumanos en esas cárceles

Un preso estadounidense, al ver su propia fotografía por primera vez en más de 20 años de permanecer en confinamiento solitario en una celda de una prisión, dijo que fue “como volver de entre los muertos”. Estas palabras reflejan el sufrimiento de millares de reclusos que enfrentan lo que para muchos es un “castigo cruel e inhumano” y que funcionarios de Naciones Unidas calificaron como una violación de los derechos humanos, tras denunciar esas prácticas en instalaciones como Pelican Bay, en California.

El relator especial sobre la Tortura de Naciones Unidas, Juan E. Méndez, estima que el Gobierno estadounidense debería abolir el uso del régimen de aislamiento por largos periodos bajo todas las circunstancias. En la mayoría de estos casos, los reclusos pasan unas 22 o 23 horas al día en celdas de 2,5 por 3,5 metros, con poca ventilación y sin luz natural.

“Incluso, denunció, si el aislamiento se aplica en cortos periodos de tiempo, a menudo causa sufrimiento mental y físico además de una humillación que asciende a trato y castigo cruel, inhumano o degradante y si el dolor o los sufrimientos son graves, el aislamiento constituiría tortura”.

Testimonios recogidos en una investigación del periodista Michael Montgomery, quien cubrió el sistema penitenciario de California durante 10 años, el Center for Investigative Reporting y la Radio Pública kqed evidencian las violaciones cometidas por autoridades penales estadounidenses.

Un último reporte sobre la práctica del aislamiento en solitario estimó que había al menos 80 mil presos en esa situación en todo el país. Aunque originalmente fue concebido como una forma “poco frecuente y de corta duración de la pena”, este tipo de maltrato se ha convertido en un hecho generalizado y prolongado.

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