La Gaceta Jurídica

El aborto, una cirugía costosa, riesgosa e ilegal

Como cualquier otra

El Estado debe invertir para enseñar a proteger la salud mental, física y emocional.

El Estado debe invertir para enseñar a proteger la salud mental, física y emocional. Foto: argentina.indymedia.org

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 14 de marzo de 2014

Aunque existen pocos estudios que analicen la mortalidad quirúrgica general y los factores asociados a la misma, una de las certezas que tiene la medicina es que cualquier cirugía es igual de riesgosa, es por esa razón que existe un protocolo en el que el paciente debe firmar un documento de consentimiento informado antes de entrar a quirófano, porque, desde el momento en que se hace la incisión, cualquier paciente tiene el mismo riesgo de perder la vida.

El éxito de una cirugía depende de tantos factores, no sólo de una excelente praxis médica, sino de las condiciones físicas del paciente; un ejemplo es el cáncer, que muchas veces es indetectable, sobre todo el de ovario, ya que actualmente no existen métodos eficaces y validados de detección precoz para este mal.

Se cree erróneamente que se puede diagnosticar con una citología, pero ésta no sirve para detectar el cáncer de ovario, únicamente detecta el cáncer de cuello uterino.

En Bolivia, como en el mundo, las estadísticas advierten que la mortalidad postoperatoria para todos los procedimientos es similar, la probabilidad de morir por una intervención quirúrgica por apendicitis, peritonitis, cesárea o cirugía estética es la misma.

Sin embargo, son muchas las personas que se someten a cirugías porque la mortalidad postoperatoria es baja, ya que las muertes postquirúrgicas ocurren más en pacientes más viejos y con niveles bajos de albúmina.

Cirugía de legrado

Better Health Channel, en Dilatation and curettage, define la cirugía de legrado como una operación que se realiza para raspar el revestimiento del útero. La cérvix (cuello) del útero (matriz) es dilatada con un instrumento llamado dilatador. El endometrio (revestimiento interno del útero) es raspado suavemente con una herramienta en forma de cuchara, la cureta.

El  legrado se puede utilizar como prueba de diagnóstico o como forma de tratamiento para una amplia gama de condiciones e investigación de la fertilidad.

Algunos de los problemas que pueden requerir un legrado incluyen los antecedentes de sangrado menstrual anormal, tal como sangrado abundante (menorragia) o sangrado entre los periodos, pólipos (pequeños crecimientos que sobresalen de la membrana mucosa del útero), infección uterina, aborto incompleto (aborto involuntario), aborto quirúrgico, sangrado abundante después del parto, sospecha de cáncer de útero o examen de infertilidad femenina.

El  legrado se considera una operación relativamente menor y se lo puede realizar como cirugía ambulatoria, pero, por lo general, en él se administra anestesia general.

Cuidados necesarios después de un legrado

Una mujer que se ha sometido a una cirugía de legrado debe esperar que las enfermeras registren sus signos vitales, tales como temperatura, pulso y presión arterial; la paciente debe mantenerse en observación para detectar cualquier sangrado vaginal y, aunque debería ser capaz de levantarse de la cama a las pocas horas y con frecuencia ir a su casa cuatro a seis horas después de la operación, si no hay sangrado vaginal ni ha perdido mucha sangre antes de la operación, es posible que debiera permanecer en el hospital lo necesario y, por supuesto, contar con familiares que la acompañen a su casa después y guardar reposo de al menos un día.

Posibles complicaciones de un legrado

Pueden existir reacciones alérgicas a los medicamentos que se utiliza y a la anestesia general, también posibles daños del cuello uterino debido a la dilatación o paso de instrumentos, hemorragia (sangrado), infección del útero u otros órganos pélvicos, punción o perforación del útero o permanencia de tejido cicatricial dentro de él si el raspado fue excesivo.

Cuidados después de un legrado

Se debe tomar los medicamentos según lo ordenado por el médico. Si son antibióticos, aunque se sienta bien, asegurarse de cumplir todo el curso, esto evita que las bacterias adquieran resistencia contra el antibiótico. No se debe tener relaciones sexuales durante una semana o más, se debe evitar colocar cualquier objeto en la vagina, incluyendo tampones o duchas vaginales durante al menos dos semanas. Si se nota cualquier signo de infección (como fiebre, dolor o secreción) se debe ir al médico inmediatamente.

Ilegalidad, alta mortalidad

El motivo por el que en párrafos anteriores detallo el procedimiento y cuidado que debe tener una persona después de someterse, no sólo a un legrado, sino a cualquier cirugía, fue para hacer hincapié en que el aborto es un tema delicado, no puede hacerse cargando una bolsa de cemento, saltando desde un primer piso, tomando mates de orégano, que son métodos que provocan hemorragias y que, en muchos casos, llevan a la muerte a las mujeres que desean evitar un embarazo no planeado.

Una estadounidense llamada Natalia Kimbal, quien realizó estudios en Bolivia acerca de la morbilidad por aborto, señala que en nuestro país abortan cada año entre 40.000 y 80.000 mujeres, que cada día lo hacen 115 y que tres de cada cinco bolivianas tiene un aborto en su vida, lo que es alarmante comparando con Estados Unidos, donde es una de cada tres mujeres la que se somete a una interrupción del embarazo.

La Organización Mundial de la Salud (oms) estima que a nivel nacional hay 80.000 abortos cada año. Esa cifra se traduce en un promedio de 215 a diario, también estima que el aborto es el causante del 9,1 por ciento de las muertes maternas en Bolivia.

Es un hecho que, a causa de la ilegalidad del aborto, las mujeres que optan por una cirugía clandestina se arriesgan a no contar con las condiciones necesarias de una cirugía normal, desde la falta de equipos, sangre y medicamentos, hasta el consentimiento de la praxis quirúrgica por un médico colegiado y capacitado para llevar con éxito la misma.

Las decisiones de un Estado para aprobar leyes debe basarse en necesidades y en estadísticas; en síntesis, debe basarse en la realidad estructural de la sociedad y, basándonos en éstos datos, es necesario legalizar el aborto en nuestro país sin límites morales ni religiosos, porque, de no ser así, podría entenderse que el aborto es legal en Bolivia si consideramos que existe la figura del ABORTO IMPUNE en el artículo 266 del Código Penal, que dice:

“Artículo 266. (Aborto Impune) Cuando el aborto hubiere sido consecuencia de un delito de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro o incesto, no se aplicará sanción alguna, siempre que la acción penal hubiere sido iniciada. Tampoco será punible si el aborto hubiere sido practicado con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no podía ser evitado por otros medios. En ambos casos, el aborto deberá ser practicado por un médico, con el consentimiento de la mujer y autorización judicial en su caso”.

El aborto gratuito es inviable

Las organizaciones de mujeres buscan un aborto “libre, seguro y gratuito”. Todos y todas tenemos derecho a luchar por lo que nos parece justo, legítimo. El Estado puede y debe garantizar a la población el acceso al aborto libre y seguro, sin embargo, no puede garantizar su gratuidad.

Según estadísticas de Estheticon, una cirugía en Bolivia cuesta alrededor de 800 dólares, por lo que hasta se la considera “el paraíso de las cirugías”, ya que es el precio menor en toda la región.

A pesar de lo económico que se pueda considerar éste servicio en nuestro país, el Estado no puede invertir dinero en 40.000 cirugías anuales, que haciendo un cálculo superficial llegaría a costarle 32.000 millones de dólares, esa cantidad equivale a 10 millones más en el PIB (Producto Interno Bruto), que según datos de 2014 subió a 24.600 millones de dólares.

Por lo tanto, es absolutamente inviable la gratuidad del aborto, por lo que le que corresponde al Estado idear formas creativas de concienciar a la población tanto masculina como femenina para evitar los embarazos no deseados.

¿Qué debe hacer la sociedad?

¿Cómo convencer a la población de utilizar métodos anticonceptivos?, ¿cómo educar a la población con una moral que le permita respetar su cuerpo y respetar la vida? Las jóvenes no sólo deben cuidar su cuerpo de un embarazo no deseado, sino de las infecciones y enfermedades mortales de transmisión sexual. Las jóvenes deben aprender a respetar y amar su cuerpo y, por lo tanto, cuidarlo.

Las circunstancias en las que las jóvenes quedan embarazadas son tan diversas, sin embargo, ya sea por el alcohol o por enamoramiento, cuidar la salud sexual de cada una es tarea de las familias, de las escuelas, de las iglesias, de la sociedad en su conjunto.

Por su parte, el Estado debe invertir recursos creativos para en enseñar a los y las jóvenes a respetar su vida y a proteger su salud mental, física y emocional, porque un aborto, además, conlleva consecuencias emocionales muy traumáticas.

El tema del aborto es complejo

En ésta ocasión se analizó el tema del aborto muy superficialmente, desde el punto de vista médico y económico, sin embargo, el tema es tan complejo que puede abordarse desde muchos puntos de vista, es un tema de salud pública que le compete al Estado y la sociedad.

Asimismo, es un tema legal, social y cultural, por lo que es controversial. El debate puede y debe continuar, pero con un objetivo claro, aminorar las muertes por aborto hasta índices bajos o nulos.

Fuentes.

Better Health Channel, Dilatation and curettage.

Estadísticas Medisan 2010.

Estadísticas Estheticon 2014.

Estadísticas MicBolivia 2014.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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