La Gaceta Jurídica

El aniversario de la Constitución y su ilegítima mutación

Apunte legal (Parte II)

Alan Vargas Lima

00:00 / 11 de marzo de 2014

Entonces, cuando se opta por realizar mutaciones constitucionales, en realidad se favorece la “desconstitucionalización” de que habla Néstor Pedro Sagüés (1), que es una tendencia contraria a la cultura constitucional de respeto y observancia de los postulados de la Ley Fundamental.

“La desconstitucionalización –dice Sagüés– puede ejecutarse constitucionalmente, mediante reformas o enmiendas practicadas según los dispositivos de la ley suprema, o inconstitucionalmente, a través –principalmente– de prácticas o costumbres contra constitutionem, vías de hecho, interpretaciones manipulativas de la ley suprema o la sanción de normas subconstitucionales opuestas a ésta, pero no declaradas inconstitucionales por los órganos custodios de la supremacía constitucional” (2).

Este último supuesto fáctico es el que precisamente ha concurrido en el caso de la reelección presidencial en Bolivia, dado que se ha elaborado una disposición legal –de carácter infraconstitucional–, claramente opuesta al mandato imperativo establecido por la Constitución sobre la imposibilidad de una segunda reelección presidencial y pese a haber sido sometida a un control preventivo de constitucionalidad, no fue declarada inconstitucional por parte del tcp (Tribunal Constitucional Plurinacional) como máximo guardián de la Constitución en Bolivia.

Para el autor Werner Kägy en su obra “La constitución como ordenamiento jurídico fundamental del Estado”, el “desmontaje”  de la Constitución es un fenómeno vinculado a la decadencia o desplazamiento de lo normativo-constitucional, entendido como un proceso de debilitamiento de la fuerza motivadora de la norma de la ley suprema; vale decir que se trata de casos de desviaciones o aberraciones normativas, ya que la regla en sí no queda afectada, aunque sí su eficacia.

En su criterio, la decadencia de lo normativo-constitucional es una consecuencia general de la declinación de lo normativo en la existencia humana en comunidad, encontrándose entre los indicadores de este desmontaje La admisión de la reforma o cambio de la Constitución por medio de la interpretación constitucional (“dinámica” o “mutativa”) o por un procedimiento distinto al previsto por la propia Constitución (es la hipótesis de “reforma despreciativa de la Constitución”, y el caso de las “mutaciones constitucionales”).

En este sentido, María Luisa Balaguer Callejón señala que el desarrollo del concepto de mutación constitucional, ciertamente, pertenece a Jellinek, quien distingue entre “reforma” y “mutación” de la Constitución: “por reforma de la Constitución entiendo la modificación de los textos constitucionales producida por acciones voluntarias e intencionadas. Y por mutación de la Constitución entiendo la modificación que deja indemne su texto sin cambiarlo formalmente que se produce por hechos que no tienen que ir acompañados por la intención, o consciencia, de tal mutación”.

Este concepto se mantiene en la actualidad; de ahí que, para Hesse, la mutación constitucional consiste en la alteración del contenido constitucional, dejando el mismo texto, es decir, que se modifica de la manera que sea el contenido de las normas constitucionales, de modo que la norma, conservando el mismo texto, recibe una significación diferente.

Igualmente, Pedro de Vega entiende que la mutación constitucional implica una modificación en el contenido de las normas que, conservando el mismo texto, adquieren un significado diferente (3).

En el caso de Bolivia, se puede deducir claramente que la elaboración de un Proyecto de Ley de Aplicación Normativa obedeció a la necesidad política evidente de lograr la habilitación del principal candidato del partido de gobierno para las próximas Elecciones Generales de este año, lo que hace comprensible la finalidad de su contenido normativo, que únicamente pretendía producir una  mutación constitucional, expresando un sentido diferente de las normas previstas por la Constitución sobre la reelección presidencial, habiendo sometido dicho proyecto legislativo a control de constitucionalidad para que el órgano contralor produzca, como consecuencia, una determinada interpretación que finalmente resultó incongruente con el texto constitucional.

Esto supone una modificación no formal de la Constitución, proveniente de un órgano estatal (Asamblea Legislativa), que adquirió el carácter de verdadero acto jurídico normativo (Ley de Aplicación Normativa) y que pretendió mostrarse como una simple complementación o desarrollo del mandato constitucional, cuando en realidad distorsionaba el contenido de las normas establecidas para la reelección presidencial.

Por lo tanto, se ha producido, de manera ilegítima, una mutación del texto constitucional, convalidada por el órgano encargado de realizar el control de la constitucionalidad en el país; sin haber considerado que la doctrina contemporánea de las mutaciones constitucionales las acepta con las limitaciones indispensables para que sean conformes con el orden constitucional, dado que admitir el triunfo del hecho sobre la norma, como forma de mutación constitucional, sería destruir el propio concepto jurídico de Constitución por el aniquilamiento de su fuerza normativa.

Una de las formas en que se produce el quebrantamiento de la Constitución es, precisamente, a través de la “interpretación manipulativa” del texto constitucional que –según Néstor Pedro Sagüés– puede asumir múltiples variantes, como dar a las palabras de la Constitución un significado absurdo o rebuscado, interpretar un artículo de ella desconectándolo de los restantes, practicar analogías improcedentes, desplegar un razonamiento incongruente, inventar excepciones que la Constitución no prevé, subestimar unas cláusulas y exagerar el valor de otras, tergiversarlas, pervertir y desnaturalizar el contenido de ciertos derechos, etcétera.

En cualquiera de las hipótesis de quebrantamiento, los operadores realizan un verdadero desmontaje de la Constitución; vale decir que el edificio constitucional permanece aparentemente incólume, pero tras su fachada, su superficie y contenido ha quedado alterado. Se puede hablar, por ello, de un vaciamiento constitucional, aunque en otros casos el problema es de  sustitución (irregular) de una regla de la Constitución por otra elaborada por sus operadores.

He ahí el panorama del estado de situación de las normas que regulan la reelección presidencial en la Constitución boliviana, a cinco años de su vigencia.

Nota

1. Néstor Pedro Sagüés. Cultura constitucional y desconstitucionalización. En: Anuario de Derecho Constitucional Latinoamericano 2010. Montevideo, Uruguay, Fundación Konrad Adenauer, 2010. Págs. 97-108.

2. Néstor Pedro Sagüés. El concepto de “Desconstitucionalización”. Ponencia disponible en el enlace http://bit.ly/18anqag

3. Citados por María Luisa Balaguer Callejón. Interpretación de la Constitución y ordenamiento jurídico. Editorial Tecnos, Madrid, 1997. Pág. 33.

Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano: http://alanvargas4784.blogspot.com

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