La Gaceta Jurídica

El año y la justicia

…la crisis también tiene que ver con las posibilidades del sistema de administración de justicia, esto se refiere a evitar la mora judicial y el retraso en la resolución de causas y lograr la dictación de sentencias de manera oportuna y rápida. Para ello, deberá considerarse el aumento de presupuesto…

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 30 de diciembre de 2015

No es probable ni prudente asegurar que este año haya sido el peor para la justicia boliviana, aunque algunas voces hicieron esa afirmación en más de una ocasión, sin embargo, no se puede negar que es uno de los peores en el tiempo en que se acarrea la crisis. Para hacer un tanteo de los antecedentes, la administración judicial es víctima hace mucho, desde la República, de la injerencia política y del cuoteo para la designación de magistrados en lo que antes era el Órgano Judicial con la Corte Suprema de Justicia.

Lo mismo ocurrió, pero, al parecer, con menos incidencia cuando fueron creadas otras instancias como el Consejo de la Magistratura y el Tribunal Constitucional. Esta situación era repetida en entidades jurisdiccionales como las cortes departamentales de Justicia y los juzgados. Para insistir con la cantaleta, no era diferente en lo que se refiere al Ministerio Público y a las fiscalías de cada departamento.

Además del cuoteo, el fantasma de la corrupción tampoco es un ente nuevo o que recién haya aparecido en el ámbito de la aplicación de leyes y de la realización de procesos judiciales. Por eso, es permitido atreverse a decir que muchas fortunas, chicas o grandes se hayan originado en esta esfera del funcionamiento estatal.

También es justo señalar que en el caso del cuoteo se buscó una forma para evitarlo y se pensó que la mejor idea era la elección de magistrados y magistradas mediante voto de la población, no obstante, este procedimiento hasta ahora parece haber fracasado, por lo menos así lo señalan las críticas emitidas al respecto desde el Presidente del Estado hasta los entendidos en materia judicial. Pero, ¿dónde radica el problema de este mecanismo?

Al respecto, no se puede decir que los elegidos y las elegidas no sean profesionales idóneos o que sean incapaces, al contrario, se tiene constancia de que la gran mayoría de ellos y ellas tienen un trabajo profesional de alta calidad y una formación intelectual y moral reconocida hace años. Sin embargo, esto no ha superado la confianza que se puede abrigar por la selección de los servidores públicos mediante méritos analizados y calificados en la Asamblea Legislativa, como “se hacía en el pasado”, lo cual no garantizaba en absoluto el no cuoteo.

En el tema de la corrupción no hay dónde perderse, ésta debe ser combatida mediante los recursos legales con los que se cuenta y no necesariamente aprobando otros que de manera desesperada busquen evitar el flagelo. Otro de los fundamentos contra este elemento de la crisis es la formación adecuada de profesionales en el campo del Derecho, alejados del pensamiento de que esta carrera es un medio para obtener riqueza.

Adicionalmente, la crisis también tiene que ver con las posibilidades del sistema de administración de justicia, esto se refiere a evitar la mora judicial y el retraso en la resolución de causas y lograr la dictación de sentencias de manera oportuna y rápida. Para ello, deberá considerarse el aumento de presupuesto para crear más juzgados en las materias correspondientes para todo el país, además de subsanar otras necesidades que agudizan la crisis y que tienen que ver con lo económico.

En resumen, esperemos que el próximo año la justicia pueda cambiar en Bolivia, tal vez con la cumbre que se planifica u otras fórmulas menos rimbombantes pero efectivas.

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