La Gaceta Jurídica

En busca de calidad informativa como deber ético

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 21 de noviembre de 2014

No conozco las causas, pero vislumbramos con dolor que la sociedad está produciendo hechos noticiosos que lastiman la sensibilidad de todo ser humano. La violencia se ha tornado en un hecho cotidiano. Para nuestros medios de comunicación social se han convertido en noticias que permiten ganar un buen “rating”.

Cómo olvidar la metáfora de que “no es noticia que un perro muerda al hombre; pero, sí lo es si el hombre muerde al perro”. De muy buena fe, los medios omiten observar las normativas jurídicas, y, fundamentalmente, las éticas.

Debemos partir de la idea básica de que los medios de la prensa plana, salvo algunas excepciones, cumplen con el respeto a la ley y las normas éticas. Nos referimos principalmente al manejo de la información. El problema está en la televisión, todos los hechos noticiosos son motivo de presentación espectacular; con mayor precisión nos referimos a los informativos de televisión. Por otra parte, la radio ha entrado en proceso de banalización y, virtualmente, no es ya referente en el manejo de noticias, salvando un par de excepciones.

En una columna habitual, Maggy Talavera escribió el 4 de noviembre que (...) los jefes de esos medios son los responsables de lo que éstos difundan, LES IMPORTA MÁS EL ESPECTÁCULO QUE EL PERIODISMO, y las elecciones ya no son un proceso democrático, sino un negocio” (sic), más adelante agregó que “no abogo por una elección democrática aburrida y cansina. Lo que no puede suceder es que, con el pretexto de ‘animar’ a los electores, desde los medios se imponga UN ESPECTÁCULO QUE AHOGUE A LA GENTE en risas y le impida conocer el verdadero traje de los bufones, a los que parece no quedarle otro recurso que la farsa para ganar un voto”.

Por otro lado, el filósofo José Paolo Feinman fue galardonado con el premio “Democracia” que otorga el Centro Cultural Caras y Caretas de Argentina; sin embargo, el filósofo y escritor devolvió la distinción debido a que le dieron un premio similar a Marcelo Tinelli. Textualmente, Feinman dijo: “yo no puedo tener un premio que se lo dieron a Tinelli, este premio lo voy a devolver. Quiero que esto sea un gesto en el cual se sepa QUE NO SE PUEDE PREMIAR LA ANTICULTURA, el antipensamiento, eso no se puede premiar”.

La sociedad cuestiona al sistema televisivo en el manejo de la información. Los informativos compiten para ser los primeros con la miseria humana. Quiero citar, también textualmente, a Héctor Abad Faciolince en su obra Palabras sueltas. Sobre la televisión sostiene que “muchos televidentes, tal vez la mayoría, no ven televisión, simplemente la prenden. Es como sentir una presencia, como tener un gato, un canario, algo que se mueva, emita un haz de luz y haga bastante bulla...”

Éste es el secreto de su éxito, y NO TIENE NADA QUE VER CON LA CALIDAD DE LOS PROGRAMAS, POR ESO CUALQUIER MEDIOCRE llega a triunfar en televisión; ¿qué da ser bobo?, basta que no sea mudo e invisible. Más aún, estoy convencido de que mientras más vacuo sea un programa más éxito tendrá, pues los teleadictos no buscan calidad en la pantalla, sino un calmante, un sedante. La televisión es una especie de botica moderna”.

Lo que pasa es que los titulares de los medios de comunicación social, editores o jefes de prensa se dejan llevar por el “rating”. Todos quieren ser los primeros, no importa el costo; ahí van como anillo al dedo todos los hechos que ocurren en la sociedad, v. gr., la fuente de seguridad ocupa, ahora, en los medios televisivos el 70% y las fuentes política, social o cultural son secundarias.

Requerimos un periodismo de MAYOR CALIDAD, pero, ¿cómo, cuando los valores que sustenta el sistema televisivo no han cambiado en años? Mucha gente que trabaja en la televisión no estudia, “aprende” y aplica todo lo que le enseñaron sus colegas.

Una dama que nunca estudio comnicación social le dice a su colaborador “imágenes, compañero, imágenes”. “¿Dónde aprendiste esto?” “De mis compañeros”, replica la nombrada. Estas escenas pasan en todos los medios televisivos, es decir que generación tras generación se fue “transmitiendo” conocimiento vulgar, que no necesariamente es científico.

Cuando se les pide que citen las fuentes de su afirmación, no saben nada, claro, lo aprendieron de sus compañeros. Pues bien, debemos trascender el mero sentido común e ir al epísteme. Lo que viene líneas adelante tiene como referentes teóricos a Joan Ferres con su obra Televisión y educación y a Furio Colombo con Televisión: la realidad como espectáculo.

La idea fundamental es que la TELEVISIÓN, para mal o para bien, EDUCA. El pensamiento vulgar que subyace en personas que trabajan en televisión, fundamentalmente en los informativos y los programas cercanos a éstos, como entrevistas y revistas, es que todo esté construido en el “medio”, es decir que “el medio es el mensaje”.

Por los años 50, Marshall McLuhan sostenía esto, por eso no es casual que la televisión estadounidense centre su atención en el “medio” y no en el MENSAJE. En este modelo comunicacional, no importa el MENSAJE sino el medio, En consecuencia, se apuesta por las formas. El programa debía contar con una buena y cara escenografía; excelente iluminación; pero, fundamentalmente, todas las noticias debían ser presentadas como espectáculo; de ahí que era necesario que el presentador o presentadora de noticias debía ser un joven muy simpático y, si es mujer, mejor si era un miss Bolivia o universo.

Así se tenía mucho cuidado con la vestimenta y el manejo de los colores; el espectáculo debía ser musicalizado y tener efectos de sonido; el conductor debía mirar a la cámara, no hacerlo constituía una falta. Los conductores debían mostrar diferentes estados de ánimo (mejor si peleaba con el entrevistado o sus compañeros). Cuando el programa cumplía estos requisitos se decía que era excelente.

La otra corriente es la que sustentan los autores que ya citamos, es que debemos tener un programa centrado en el MENSAJE. Esto quiere decir que un programa de mayor y mejor calidad está centrado en lo que “dice” el conductor “y cómo lo dice”. En ese contexto, del presentador o conductor no importa su edad ni su sexo, es irrelevante que sea Miss Bolivia.

El programa debe ser construido sobre la base de lo que se dice y cómo se lo hace. En la forma quiere decir que el conductor de televisión debe estudiar cuidadosamente el lenguaje, debe huir de la frase hecha como “en lo que significa”, “en lo que viene a ser” y otras que, en realidad, constituyen palabras bulto que no añaden nada al mensaje. En el uso de la lengua es fundamental que, por ejemplo, las transiciones no sean estereotipadas.

¿Acaso el conductor de televisión es profesor de Lenguaje? Sí, lo es. Por tanto, un periodismo de mayor calidad quiere decir que debe usar correctamente el lenguaje (hoy tenemos el audiopronter como auxilio).

En el fondo, un periodismo con mayor calidad existe cuando cumplimos las reglas de derecho y de ética. Una regla de fondo es que sepamos en profundidad del tema que estamos informando; peor aún, si queremos opinar debemos conocer el vínculo del hecho noticioso con alguna ciencia. Como predominan las noticias de SEGURIDAD, se requiere que el periodista y el presentador de noticias deban, cuando menos, inscribirse a la Carrera de Derecho.

Finalmente, para un periodismo de mayor calidad se puede leer nuestro libro Periodismo judicial o los artículos sobre Derecho y ética la información de esta columna.

Es experto en Derecho de la Información.

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