La Gaceta Jurídica

La cantisflesca actuación del Tribunal Electoral de Chuquisaca

Traspaso en la OEA

Gabriel Peláez G.

00:00 / 17 de abril de 2015

Podíamos haber dado otro calificativo a la reciente actuación del Tribunal Electoral de Chu- quisaca, pero creemos que los enredos en los que se metió bastan absolutamente solo para el título que escogimos en este artículo.

Es posible, incluso (por aquello de piensa mal y acertarás), que todo el embrollo formado a partir de la renuncia de un candidato haya sido “armado” para favorecer finalmente a un determinado partido. Más aún si el renunciante era el candidato de uno de los partidos opositores.

Pero comencemos por el principio. El candidato del fri (Frente Revolucionario de Izquierda), partido de oposición, señor Valeriano, presentó cinco días antes de la elección su renuncia a la postulación al cargo de Gobernador, en forma, obviamente, personal.

Y aquí comienza el enredo. El artículo 108 de la Ley del Régimen Electoral dice que la sustitución de candidatos solo será posible por estas causas: renuncia, inhabilitación, fallecimiento, impedimento permanente e incapacidad total.

En el parágrafo III, el mismo artículo anota que “las sustituciones por CAUSA DE RENUNCIA PODRÁN PRESENTARSE HASTA CUARENTA Y CIN-CO DÍAS ANTES DE LA ELECCIÓN Y POR LAS OTRAS CAUSALES ESTABLECIDAS EN EL PARÁGRAFO II HASTA TRES DÍAS ANTES DEL DÍA DE LA VOTACIÓN…”

La candidatura del señor Valeriano no cumplió ese requisito legal, porque formuló renuncia CINCO DÍAS ANTES DE LA ELECCIÓN. ¿Qué hizo en ese momento el Tribunal Electoral? En realidad NADA, dejó pasar lo sucedido sin adoptar una decisión.

¿Qué le correspondía hacer? Dictar una resolución expresa RECHAZANDO LA RENUNCIA, lo que hubiera llevado a una situación normal por vencimiento del plazo para presentarla.

Por lo tanto, ¿qué sucedió? Que la respectiva papeleta de votación tuvo que mantenerse inalterada, pues el renunciante siguió formando parte de la misma. En su mayoría, el ciudadano interpretó tal cosa como continuación de aquella candidatura. Por eso sus integrantes recibieron votos durante el sufragio.

Pero habría de producirse todavía más sorpresas. El 27 de marzo, el mismo tribunal hizo “aparecer” otra resolución donde se dice que en el caso de que existieran candidatos renunciantes (como si no fuera ya sabido el hecho) los votos recogidos por éstos SOLO SE CONSIGNARÁN PARA FINES ESTADÍSTICOS.

El artículo 161 de la Ley del Régimen Electoral afirma que solo habrá tres tipos de votos: los VÁLI- DOS, que son aquellos en que la papeleta cuenta con un signo o señal visibles; los BLANCOS, cuando se deja sin marcar las opciones establecidas, y los NULOS, cuando se anula deliberadamente la papeleta o se utiliza marcas que no indican la claridad del voto.

¿Dónde la ley dice “VOTO PARA FINES ESTADÍSTICOS”? Además, si éstos fueran identificados, ¿a qué casilla irían?, ¿a la de votos blancos o a la de votos nulos?

A última hora, después de mucha espera, el Tribunal Departamental Elec- toral (tde) dijo que deberá volver a votar- se en tres mesas en las que hubo irregularidades. Esto se concretó el 12 de abril.

Antes de aquellos hechos, el propio tribunal dijo que los ciudadanos que debían sufragar en aquellas últimas mesas eran algo más de 600, por lo tanto, era imposible que aquella votación cambiara en forma sustancial el resultado proporcionado antes por el propio tde, donde ninguno de los candidatos más votados (Urquizu y Condori) habían obtenidos ese algo más del 50% de votos válidos que exige la ley para ser victoriosos en una primera vuelta.

El primero apenas se acercaba al 49% y el otro al 43. Pero antes de aquello fuera anunciado a la ciudadanía, se comunicó la versión de la posibilidad de que los votos obtenidos por el candidato renunciante “reaparecieran” y, como fantasmas, hicieran variar aquel resultado oficial, “casi definitivo”, del propio Tribunal Departamental.¿Quién sería capaz del arte de magia? El Tribunal Electoral de Chuquisaca.

Y así, finalmente, pero con un detalle adicional, el tribunal volvió a confundir a los ciudadanos informando que el “cómputo final oficial” era lo único que faltaba. Pero, ¿no era acaso que la votación que se realizó de nuevo en tan pocas mesas no haría modificar en nada aquel resultado final anunciado por el mismo tribunal?

Entonces, para que al final aquel resultado cambiara, ¿qué tuvo que suceder? Que el tde anuló los votos emitidos a favor del candidato Vale- riano, a fin de que con ese hecho el Movimiento Al Socialismo (mas) alcance más del 50% de la votación y se evite la segunda vuelta.

¿Acaso –nos preguntamos– un Tribunal Electoral puede ANULAR VOTOS YA EMITIDOS? Por supuesto que NO, pero lo hizo. Entonces, la pregunta no es sí puede, es si DEBE. Es decir que NO DEBERÍA HABERLO HECHO, PERO LO ACABA DE HACER.

Ustedes dirán que de esta forma se ha sentado un pésimo y funesto precedente. ¿Al Tribunal eso le importa?, ¿no será que el tde lo único que ha hecho es votar decisiones político-partidistas en reemplazo de las decisiones jurídicas?

Por la misma razón dicha, en adelante sería un verdadero milagro que el Tribunal Supremo Electoral (tse), cuando conozca en apelación, cambie semejante cantidad de dislates. Pero si no lo hace, debe pensarse en cambiar los tribunales. Los actuales ya no gozan de la confianza del ciudadano.

Si así están las cosas, ¿quién confiará en ellos de aquí en adelante?

Es abogado, ensayista y analista de la constitucionalidad.

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