La Gaceta Jurídica

El caso Assange y América Latina

Debate

La Gaceta Jurídica / Iroel Sánchez/El Periódico

00:00 / 21 de agosto de 2012

El gobierno ecuatoriano ha explicado en un extenso comunicado los fundamentos jurídicos de su decisión de dar asilo en su embajada en Londres al fundador de la organización de filtraciones Wikileaks, JulianAssange.

De inmediato, los medios de comunicación recogieron la noticia centrada en la disputa diplomática entre Ecuador y el Reino Unido y las amenazas de este último de invadir la sede diplomática ecuatoriana para apresar a Assange y extraditarlo a Suecia, donde enfrenta acusaciones de supuesta violación.

Sin embargo, con excepción de la cadena de televisión Telesur, prácticamente ningún medio de comunicación ha recordado que la principal acusadora de Assange en Suecia, Anna Ardin,  posee vínculos con la diplomacia de ese país –fue becaria en la embajada sueca en Argentina– y con actividades que Estados Unidos –principal afectado por las revelaciones de Wikileaks– financia para el “cambio de régimen” en Cuba.

En el comunicado del gobierno ecuatoriano se plantea que tanto el Reino Unido como Suecia negaron a Quito garantías de que una vez en territorio sueco Julian Assange no sería traslado a Estados Unidos (eeuu), donde ya el soldado Bradley Manning –presunto suministrador de información secreta estadounidense a Wikileaks– permanece aislado en una prisión militar. Esa negativa de garantías es un elemento esencial para explicar la decisión del gobierno ecuatoriano, pero también ha sido ocultada por la gran prensa.

La amenaza británica de violar la inmunidad diplomática de Ecuador en Londres ha despertado una ola de solidaridad latinoamericana con Ecuador. Los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) emitieron una fuerte declaración de respaldo a Quito y han anunciado una reunión urgente de cancilleres y un evento similar ha sido convocado por Unasur (Unión de Naciones Suramericanas).

Todo el discurso del Superman de los derechos humanos ha sido desenmascarado por las revelaciones de Wikileaks; asesinatos y torturas en masa, compra de conciencias y fabricación de “disidentes”, presiones y chantajes a gobiernos supuestamente aliados de eeuu han salido a la luz gracias a la labor de la organización que encabeza Assange.

Con lo que está sucediendo, los gobiernos a los que eeuu intenta aleccionar sobre la libertad de expresión ponen en evidencia a ese discurso.

Antes de pronunciarse sobre el asilo a Assange, el gobierno ecuatoriano preguntó a eeuu si existe un proceso legal en curso o la intención de llevar a cabo tal proceso en contra de Julian Assange, a qué tipo de legislación, en qué condiciones y bajo qué penas máximas estaría sujeto y si existe la intención de solicitar la extradición a eeuu. Washington respondió que no puede ofrecer esa información, “alegando que es un asunto bilateral entre Ecuador y Reino Unido”.

Al parecer, ahora Washington tendrá un “asunto bilateral” entre Latinoamérica y el Reino Unido, se debe esperar que información se ofrece.

América, tierra de asilo

La figura del asilo diplomático o político tiene un peso en Latinoamérica que ha sido proporcional a sus ciclos de inestabilidades. Ni siquiera las dictaduras se atrevieron a lanzar amenazas de entrar por la fuerza en una embajada. No lo hizo el general chileno Augusto Pinochet en 1973, cuando los perseguidos entraban en masa en las legaciones europeas.

El dictador argentino Jorge Videla tampoco se atrevió en 1976 a sacar de la embajada mexicana al ex presidente Héctor Cámpora, una de las figuras que con mayor vehemencia execraban los uniformados. Cámpora entró a la sede diplomática dos meses después del golpe de Estado de 1976. El régimen le dio el salvoconducto el 19 de noviembre de 1979, cuando el asilado padecía un cáncer terminal.

Los expertos dudan de que la figura jurídica de asilo diplomático –lo que Ecuador ha concedido a Assange– equivalga a asilo político. El asilo diplomático se aplica sólo en Latinoamérica y obliga al Estado territorial a emitir un salvoconducto para que el asilado pueda dejar la legación y el país. eeuu ha dicho que no reconoce el concepto de asilo diplomático y que sólo concede el asilo político a alguien una vez que se encuentra en suelo estadounidense

El asilo se remonta a la misma construcción de los estados, a fines del siglo xix. La mayoría de los países de la región atravesaron circunstancias similares. Dos grandes facciones políticas, una liberal y otra conservadora, se disputaron el poder. La alternancia entre ellos no era gratuita.

Los connotados perdedores solían refugiarse en países vecinos, o los echaban. Eran personajes de renombre, cuya aceptación en el país de asilo, lejos de provocarle problemas internos, lo distinguía. En los comienzos, dicen los especialistas, el asilo fue una cuestión práctica.

Con el tiempo, dejó de ser una suerte de “pacto entre caballeros” para convertirse en un instrumento jurídico. Dos Convenciones sobre el Derecho de Asilo, la de La Habana, en 1928, y Montevideo, establecieron el marco conceptual.

En Perú, todavía se recuerda cuando, a finales de los años 40, y tras el golpe de Manuel A. Odría, el líder aprista (socialdemócrata) Raúl Haya de la Torre se introdujo en la embajada colombiana y allí permaneció cinco años. La historia se repitió con Alan García, cuando Alberto Fujimori decidió encarcelarlo y el ex mandatario debió pasar años en esa misma sede hasta viajar a Bogotá.

En 1954, dos nuevas convenciones, ambas celebradas en Caracas, sobre Asilo Territorial y Asilo Diplomático buscaron darle mayores fundamentos a ese derecho, a la luz de las experiencias políticas en Venezuela (la dictadura de Marcos Pérez Jiménez) y Argentina (el peronismo).

La Convención Americana sobre Derechos Humanos también lo ha introducido entre sus artículos. Importante número de países le ha dado rango constitucional, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela.

La lista de asilados ilustres excede las ideologías. Hasta el sha de Irán, Mohamed Reza Palhevi, encontró su lugar en el mundo al perder el poder y vivió en la Isla Contadora, entre 1979 y 1980, por petición expresa de eeuu a Panamá. La presencia del sha provocó entonces violentas protestas.

Erich Honecker, presidente de la otrora Alemania Democrática (rda) se refugió en la embajada chilena en Moscú en 1991, provocando una crisis entre Alemania, Rusia y Chile. Muchos chilenos habían buscado refugio en la ex rda y el primer Gobierno postPinochet no tuvo otra alternativa que devolver el gesto.

El caso de Julian Assange es hoy uno más en la región. El senador opositor boliviano Roger Pinto se encuentra refugiado en la Embajada de Brasil en La Paz hace 81 días. El gobierno de Evo Morales no le entrega el salvoconducto para abandonar la embajada. Brasil es a la vez el escenario de otro hecho más polémico: allí vive el italiano Cesare Battisti, ex activista de un grupo ligado a las Brigadas Rojas. Battisti fue condenado en Italia por cuatro asesinatos. En Brasil, recibió el estatus de “asilado político” en 2010.

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