La Gaceta Jurídica

Sobre el contenido neoliberal del nuevo Código Procesal Civil

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 25 de octubre de 2015

De una lectura meticulosa del Nuevo Código Procesal Civil (cpc), concluimos que, como dice Mario Cordero Miranda, fue copiado del Anteproyecto de Código Procesal Civil producido en la época del neoliberalismo. Uno de sus autores es, precisamente, Cordero Miranda.

El documento se encuentra en la Memoria 94-95 del Ministerio de Justicia, con René Blatmann de titular durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. En la actualidad, esa memoria se encuentra en la planta baja del Ministerio de Justicia, actual Biblioteca Pública.

En efecto, el anteproyecto fue presentado en 1997, los autores son Mario Cordero Miranda, Enrique Díaz Romero y Kenny Prieto Melgarejo. Esta comisión contó con el apoyo de los consultores internacionales Luis Torrelio Giordano y Jorge Marabotto Lugano. El producto fue ampliamente comentado por el autor de esta columna.

Una de las variables medulares era el proceso por audiencia, es decir, el predominio del proceso oral. En ese marco, el poder judicial patrocinaba cursos de actualización de los operadores de justicia. Tengo en mi poder el libro El proceso por audiencia, editado por la Corte Suprema de Justicia en 2000, precisamente, para los cursos de actualización.

En ese entonces, Mario Cordero Miranda fue invitado y su trabajo “Pro- ceso por audiencia y los medios de impugnación” figura entre otros ensayos. En la página 11 dice Cordero que “(…) el proceso por audiencia significa una total renovación escrito o escriturado porque propone un régimen de NATURALEZA ORAL, en remplazo de un proceso caracterizado por su agobiante burocracia, que tiene su máxima expresión en las montañas de papel (...) (sic).

Este jurista reconoce que en el fondo el proceso por audiencia no es, estrictamente, un nuevo régimen procesal, pues sus antecedentes se en- cuentran en la vieja Europa, donde ya existía en el ordenamiento procesal austriaco y en el de otros países donde funcionó adecuadamente.

“(...) el proceso por audiencia responde a una moderna orientación que se viene generalizado en Latinoamé- rica, siendo justo destacar los trabajos sobre la materia realizados por el Instituto Latinoamericano de Derechos Procesal (...) que funciona en la ciudad de Mon- tevideo, dirigida por los discípulos del maestro Eduardo J. Coutoure”.

El actual Código Procesal Civil de los “Código Morales” es constructo occidental-neoliberal. Debemos destacar la honestidad intelectual de Cordero Miranda quien cita la fuente principal. En la obra, en la página 13, afirma que los constructores del Código Modelo de Proceso Civil fueron “Adolfo Galsi Bidart, Enrique Vescovi, Luis Torrelio Giordano, Jaime Teitelbaum, Dante Barrios de Anelis, Jorge Marobotto Lugano y muchos otros” (sic).

Posteriormente, Cordero Miranda, en el ensayo publicado por la Corte Suprema de Justicia en 2000 afirma que “para nuestro orgullo, cuando en el país, bajo los lineamientos trazados en el entonces Ministerio de Justicia, se inició la obra monumental de la reforma en el orden jurídico, en la redacción del Anteproyecto del Código de Proceso Ci- vil, al lado de los consultores nacionales Kenny Prieto Melgarejo, Enrique Díaz Romero y quien les habla, se contó con la presencia de los doctores Luis Torre- lio y Jorge Marabotto Lugano, como se tiene dicho, ambos uruguayos...”.

Eran los mejores momentos del neoliberalismo, era el “Fin de la Historia”, sostuvo Francis Fukuyama. El socialismo había sido “derrotado” en 1991, la Unión Soviética se desmoronó. Por tan- to, el anteproyecto de Código Procesal Civil era producido en esa época. Cu- riosamente, el actual Código Procesal Civil fue copiado de ese anteproyecto.

Cuando sus proyectistas, José César Villarroel y Andrés Valdivia, lo presentaron, en especial en la Facultad de Derecho, no dijeron nada de esto. Hubo silencio, el mutis continúa y, probablemente, nunca revelen su fuente.

Mario Cordero Miranda no es santo de mi devoción. Nunca simpaticé con él, primero, porque era docente de Derecho Civil en la nefasta época del fascismo del septenio banzerista. Un profesional debe discriminar posicionamientos políticos; no podemos jamás estar al servicio de regímenes totalitarios, autoritarios y fascistas. Mario Cordero Miranda convivió con el banzerato. Y, segundo, nunca compartí su método de evaluación al recibir exámenes orales, que son tremendamente subjetivos y no garantizan un genuino aprendizaje (hoy es un método retrogrado).

Pero no puedo dudar de la honestidad intelectual de Mario Cordero. No hubiera sido nada agradable que presente su obra como algo “original”, nunca visto, como ocurre en la actualidad.

Vivimos, según miembros del actual gobierno, un “proceso revolucionario”, pero una revolución debe representar un corte histórico con el pasado neoliberal. Si cambia la base económica, hoy llamada economía plural, debe producirse también una revolución en el nivel de la superestructura jurídica. Una revolución debe tener la capacidad de crear sus propios dispositivos y no copiar al neoliberalismo.

Estamos a tiempo, abroguemos el actual cpc. Que se construya un Código congruente con los procesos de cambio y transformación. Estos tiempos reclaman nuevos saberes, sentidos comunes y creencias, hablando a lo Bourdieu. En la guerra de posiciones que habla Gramsci, debe haber la capacidad de generar un nuevo sistema jurídico, lejos de la cultura Occidental, producir un corte epistemológico. No se diga que el gobierno no tiene gente, pues hemos sugerido a Idón Chivi Vargas y Marcelo Fernández Ozco y debe haber otros que sientan el proceso de cambio.

Para que nuestros lectores vean que el actual cpc es una copia del neoliberalismo, veamos el Recurso de Repo- sición. En artículo 253 dice: “(PROCEDENCIA). El recurso de reposición procede contra providencias, autos interlocutorios con objeto de que la autoridad judicial advertida de su error, los modifique, deje sin efecto o anule”. Exac- tamente, con el mismo texto el an- teproyecto de Goni de 1997 dice: “(PROCEDENCIA). El recurso de reposición procede contra las providencias de mero trámite y autos o sentencias interlocutorias simples, con objeto de que el juez o tribunal, advertido de su error los modifique, deje, sin efecto o anule” (sic).

Del mismo modo, con relación al Recurso de Apelación, el actual CPC, en el artículo 256 dice: “(NATURALEZA Y OBJETO). La apelación es el recurso ordinario concedido en favor de la parte litigante que impugne una resolución judicial que le cause agravio, con objeto de que el tribunal superior la modifique revoque, deje sin efecto o anule”. El Anteproyecto, original del neoliberalismo dice en su artículo 300: “NATURALEZA Y OBJETO. La apelación es el recurso ordinario concedido a favor de todo litigante que impugne una resolución judicial que le cause agravio, con objeto de que el juez o tribunal superior modifique, deje sin efecto, revoque o anule” (sic).

¿Dónde está, pues, la originalidad? Si se coteja el artículo 201 del actual CPC que dice: “el recurso de casación se funda en la existencia de una violación, interpretación, errónea o aplicación indebida de la Ley, sea en la forma y en el fondo”, con el artículo 318 del anteproyecto de Goni, que sostiene que “el recurso de casación se funda en la existencia de una infracción o en la errónea aplicación de la norma jurídica, sea en la forma o en el fondo”. Con relación a la compulsa, el artículo 279 del actual cpc fue copiado del artículo 328 del anteproyecto de 1997.

El Socialismo Comunitario debe tener la capacidad de crear un sistema jurídico que proponga un nuevo sistema de creencias y saberes orientados a la construcción del nuevo sentido común. Y eso no se puede materializar cuando se ha tomado literalmente el anteproyecto de cpc de Goni.

Es experto en Derecho Privado.

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