La Gaceta Jurídica

Lo que debemos aprender de Gabriel García Márquez

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 09 de mayo de 2014

La reciente pérdida irreparable de Gabriel García Márquez (ggm) representa para los periodistas –al margen del literato– una lección de vida: el periodismo es un oficio o profesión, donde debemos actuar con responsabilidad.    

Son casi sesenta artículos que escribimos en nuestra columna con el ánimo de mejorar la acción comunicativa. Es cierto que la ética no se enseña, por el contrario, se actúa. No obstante, no puedo desdeñar el maravilloso aporte de García Márquez a la tarea noble del periodismo. Son lecciones de vida que –incluido el autor de la columna– debemos aprender.

No debemos olvidar que ggm bebió de las aguas del marxismo, por tanto, es un socialista convencido, lo que, al parecer, lo distanció de Mario Vargas Llosa (liberal). Creemos que las lecciones de ética de ggm, deben ser asumidas por todos los periodistas, especialmente por los que se autodefinen como socialistas o revolucionarios.

Seguramente, si leen a García Márquez, muchos meditarán en su quehacer periodístico, porque, al final, el escritor de referencia es toda una autoridad intelectual que no necesita citar a terceros. En cambio, nosotros, no tenemos la talla intelectual de este escritor.

Nosotros requerimos, inevitablemente, citar y apoyar nuestras afirmaciones en terceros que tienen autoridad intelectual. Ser autoridad intelectual lleva tiempo y se gana escribiendo con mucha frecuencia. Nosotros tenemos apenas escrito un libro y esta columna quincenal y hemos trabajado en muchas radios como Nueva América y Libertad. Hace 7 años que estamos en las pantallas de ptv (Paceñísima), aún así carecemos de la autoridad intelectual que, por ejemplo, tiene ggm.

Por eso me parece que el fallecimiento de García Márquez, que apena al mundo intelectual, debe servir a los periodistas para reflexionar sobre su tarea.

El mismo Vargas Llosa nos dice que los medios de comunicación social desde la vertiente liberal están banalizando la cultura y que, precisamente, los medios vulgarizan la noticia;  por su parte, ggm, desde la óptica socialista, también pensó lo mismo. Que liberales y socialistas concluyan en el juicio de la prensa es preocupante. Los periodistas de izquierda, identificados frontalmente con una ideología, deberían leer y escuchar a ggm.

Se atribuye a García Márquez que haya dicho que el periodismo es el mejor oficio del mundo. Es verdad. Aunque muchos podrán creer que el periodista, como en otras profesiones, gana más de lo suficiente. No, materialmente –esto es remunerativamente– los medios no suelen pagar buenos sueldos. Será pertinente subrayar que Gabo se refiere a oficio y no profesión. Este es un asunto de fondo.

Yo, al igual que García Márquez, veo al periodismo como un oficio (lo sostuve en un par de artículos). Para ser considerado profesión, menester es que el periodista logré un título de la universidad y, en lo posible, se proceda a la colegiatura obligatoria. Saben que esto, legalmente hablando, no es posible, porque de acuerdo al Pacto de San José de Costa Rica (léase Derechos Humanos), sería violar normas de Derechos Humanos, porque si sólo accedieran los “profesionales” se estaría violando un Derecho, el de la Libertad de Expresión (además, existe sentencia constitucional en Bolivia que va en esa dirección).

García Márquez señaló: “mis padres durmieron tranquilos desde que les hice saber que en el periódico ganaba bastante para sobrevivir. No era cierto. El sueldo mensual de aprendiz no me alcanzaba una semana”. Por eso, si muchos periodistas profesionales o los que ven este trabajo como oficio piensan que gracias a él se enriquecerán, se equivocan. Los más tendrán que dedicarse a otras actividades suplementarias.

Una lección de ética que el periodista debe aprender de García Márquez es la siguiente: “en la carrera en que (se) anclan los periodistas debe haber un minuto de silencio para REFLEXIONAR SOBRE LA ENORME RESPONSABILIDAD QUE TIENEN”. Dicho de otro modo, a veces sentimos la tentación de ingresar en la intimidad de nuestras fuentes, hacernos pasar por enfermeros para lograr la nota, inventar fuentes y otros.

Debemos reflexionar un minuto, y por un proceso de empatía, preguntémonos si a nosotros, como periodistas, v. gr., nos gustaría que publiquen nuestras intimidades. La libertad de expresión no es un valor absoluto, sino relativo. Eso significa que la ecuación es libertad = responsabilidad. Cuando creemos que libertad de expresión no tiene límites, rompemos ese equilibrio y, sencillamente, realizamos un periodismo irresponsable. Este periodista no es ya creíble.

Otra lección –no menos importante– es cuando García Márquez afirma que “la calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia... la mejor NOTICIA NO ES SIEMPRE LA QUE SE DA PRIMERO, SINO, MUCHAS VECES, LA QUE SE DA MEJOR”. Es que el Rating está matando al buen periodismo, los jefes de prensa exigen al periodista a no dejarse “patear” y lograr las notas más extraordinarias (la cita de este hecho es una verdad de perogrullo): “no es noticia cuando el perro muerde a un hombre; en cambio, es noticia cuando el hombre muerde a un perro”.

No debe preocupamos ser los primeros en emitir la noticia; sino en brindar el hecho noticiable debidamente confirmado, con fuentes confiables y cuya base sea la certeza. En la práctica, en el siglo XXI predominan las noticias judiciales y policiales. Los noticiosos más serios están superando al vilipendiado Telepolicial y se creen jueces. Lo más grave es que, normalmente, el periodista apoya la nota informativa en una sola fuente. Desde ese momento el tratamiento del hecho noticioso, es poco serio.

Luego, ggm, en otra lección que todo buen periodista debe aprender, sostiene que “en periodismo no se permiten los términos vagos o simples intentos. Hay que saber las palabras y los conceptos”. No debemos olvidar que el periodista trabaja con la palabra (“significantes”, dirá Ferdinand de Saussure). Particularmente, en el periodismo radiofónico y también televisivo se ha instalado una forma de hacer periodismo, eso es preocupante.

Generalmente, salvo raras excepciones, el lenguaje es tremendamente vulgar, impreciso y lleno de palabras ambiguas o polisémicas. El periodista debe saber desde el plano semántico el significado de cada palabra que utiliza en su tarea cotidiana. Como dirá el mismo Sócrates, cualquier ciencia se basa en el adecuado manejo de los conceptos. El manejo adecuado de los conceptos deviene en una necesidad impostergable.

Es recomendable revisar a Gonzalo Martín Vivaldi, J.L. Martínez Albertos y, entre los últimos autores, a Álex Grijelmo, pues el uso adecuado de significantes que, en lo posible correspondan al objeto o referentes, garantiza un buen ejercicio periodístico.

Finalmente, García Márquez sostiene que el “periodismo es la profesión que más se parece al boxeo, con la ventaja de que siempre gana la máquina y la desventaja de que se permite tirar la toalla”. Una metáfora interesante. Esto quiere decir que podemos equivocarnos y no por ello vamos a retirarnos de la profesión u oficio. No. Debemos tener la capacidad de RECTIFICAR.

Es una pena que Gabriel García Márquez haya muerto; pero de todo lo que dejó los periodistas deben sacar valiosas lecciones, en especial quienes, como él, son militantes del socialismo.

Es experto en Derecho de la Información.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia