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Los derechos humanos en el ordenamiento jurídico

Foto: agrega-2hapre.pntic.mec.es

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Ruth María Ivonne Balderrama

00:00 / 20 de diciembre de 2015

(Parte I)

Protección Internacional de los Derechos Humanos: Ubicación en el Ordenamiento Jurídico

La denominación Derechos Humanos resulta conflictiva; se puede, sin embargo, encontrar diversos sinónimos que son utilizados en el ordenamiento jurídico y que permiten determinar cuáles de tales denominaciones jus filosóficas se adecuan con mayor acierto en el campo del Derecho.Derechos humanos puede significar (1):

-Derechos del hombre.-Derechos de la persona humana.-Derechos individuales.-Derechos naturales del hombre.-Derechos fundamentales del hombre.

La denominación en plural de derechos tiene un titular, “EL HOMBRE” y es mencionado en singular y en masculino (2) porque es lo utilizado desde una ubicación jus filosófica como equivalente al ser humano hombre o mujer.

Usar la palabra “hombre” en singular tiene un sentido  importante, supone dos cosas:1. Que el hombre es el sujeto de esos derechos en razón o por causa de ser un individuo de la especie humana, por ello, todo hombre y cada hombre los titulariza no unos pocos o algunos, sino TODOS y CADA UNO (3).2. La otra idea básica es la IGUALDAD, puesto que si todo hombre y cada hombre es sujeto de esos derechos todos los hombres se encuentran en un pie de igualdad, en lo que hace a la titularidad de sus derechos (4). Este análisis llevó a utilizar la expresión “derechos individuales”, que para muchos autores no es apropiada.

Bidart Campos (5) expresa que “la pertenencia individual de los derechos de cada hombre, como parte de la especie humana, pierde altura axiológica apenas se acepta la noción filosófica de que el hombre ES una PERSONA, el individuo humano es una persona; se concluye entonces –opinión mayoritaria en la doctrina– que otro sinónimo que goza de mayor alcurnia es el de ‘derechos de la persona humana’”.

Por su parte, Del Vecchio y Maritaim sostienen que, si estos derechos son propios de la naturaleza de la persona humana, poseen el carácter de FUNDAMENTALES, lo que demuestra que la fundamentalidad es coincidente con la inherencia a la naturaleza humana.

En este sentido, Werner Goldschmidt (6) enseña en su Teoría tridimensional del Derecho, cuando analiza uno de los elementos  el Dikelógico (justicia) –de los tres que conforman su análisis–, “que el contenido del valor justicia consiste en facilitar al hombre el desarrollo de su personalidad, por su peculiaridad de la naturaleza y de la vida humana”, por esta circunstancia sobra razón para mantener y defender el uso idiomático, valorativo y conceptual de los sinónimos “derechos humanos”, “derechos del hombre” o “derechos de la persona humana”.

Existen diversas definiciones en torno al significado de los derechos humanos. Algunos autores, con un enfoque jus filosófico, lo conceptualizan de la siguiente forma:

Pérez Luño habla de derechos humanos y de derechos fundamentales.Entiende por derechos humanos “el conjunto de facultades e instituciones que en cada momento histórico concretan exigencias de dignidad, libertad e igualdad humana, los cuales deben ser reconocidos positivamente por el ordenamiento jurídico, tanto en ámbito nacional e internacional” y por derechos fundamentales “a aquellos derechos garantizados por el ordenamiento jurídico positivo y que, en su normativa constitucional, suelen gozar de una tutela reforzada” (7).

Por su parte, Eusebio Fernández (8) habla de suprapositividad, entendiendo por tal lo que para Pérez Luño constituye el deber ser y de positividad que no es otra cosa que lo que ES, al decir de Pérez Luño.

La otra cuestión que es necesario analizar se refiere a lo siguiente, si el hombre es sujeto de eso que llamamos derechos humanos frente a quién se ostenta la titularidad, ¿frente a quién son oponibles? Los derechos humanos no se agotan en alguna capacidad del titular, sino que se tienen en relación de alteridad frente a otro u otros sujetos.

Lo que lleva a afirmar que el sujeto es, sujeto activo y pasivo en relación de alteridad frente a otro u otros sujetos. Históricamente existía un titular de derechos, “el hombre”, y un único sujeto pasivo obligado, “el Estado”, que  tenía una obligación que consistía en una prestación negativa o de omisión:

a) Debía abstenerse de vulnerarlos.b) Debía abstenerse de impedir su ejercicio.c) Debía abstenerse de oponerle obstáculos.

Cuando se produjo la llegada del Constitucionalismo Social la dignidad de la persona humana se satisfizo permitiéndole al hombre el pleno ejercicio de sus derechos y, para ello, surgieron prestaciones positivas y negativas de dar o hacer algo y de no hacer algo.

Además, frente a situaciones personales y sociales –en las que el uso de las facultades de hacer o no hacer algo no le alcanzan al individuo para satisfacer sus necesidades vitales–, se crearon prestaciones positivas que recayeron en el Estado y que consisten en dar o hacer algo a favor del titular del derecho, se las denominó facultad de exigir algo para afrontar situaciones deficitarias a fin de procurarle a esos hombres (titulares de esos derechos) los bienes elementales que satisfagan sus necesidades mínimas (como el acceso a una vivienda digna y los demás derechos que se encuentran, por ejemplo, plasmados en el artículo 14 bis in fine de la Constitución argentina.

Se puede concluir diciendo que la denominación de los derechos humanos no es unívoca, como tampoco lo es el  concepto en el ordenamiento jurídico.Evolución histórica. Antecedentes

La  relación Individuo-Estado ha llevado durante siglos a que,  en caso de violaciones de los derechos humanos que el Estado fue concediendo o reconociendo al individuo según la posición filosófica en que nos coloquemos, haya sido siempre el único juez del quebrantamiento de esos derechos por él concedidos o reconocidos.

Existía una gran contradicción, pues quien poseía la llave para que el individuo gozara o no de los derechos humanos era el Estado, que a través de sus órganos administrativos o judiciales juzgaba las violaciones en que podían haber incurrido las autoridades del propio estado. Frente a esta gran contradicción surgieron las nuevas tendencias para la protección de los derechos humanos, que trataron de destruir las cadenas que durante tanto tiempo han mantenido al individuo privado del reconocimiento de sus elementales derechos.

El camino a recorrer fue largo, recién en el siglo XVIII se logró el reconocimiento constitucional de las libertades y garantías individuales. Los filósofos jus naturalistas y los enciclopedistas dieron fundamento conceptual a las ideas que comenzaron a plasmarse en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa y en las enmiendas del Bill of Rights (Declaración de Derechos) de la Constitución de Estados Unidos.

Estos documentos fueron importantes no solo porque reconocieron derechos humanos a los ciudadanos franceses o norteamericanos, sino porque se gestó la idea que esos derechos eran Inherentes al INDIVIDUO, por lo tanto, se podía aplicarlos y reconocer derechos en cualquier parte del mundo.Esta fue una primera etapa importante que se produjo en el siglo XVIII, pero la contradicción individuo-Estado subsistía y, sobre todo, el concepto de soberanía absoluta que imperaba con el absolutismo político no permitió lograr una solución de inmediato.

A este obstáculo ideológico que debía superarse se le sumaron los acontecimientos ocurridos en la primera mitad del siglo XX en Europa Occidental y Oriental, los graves atropellos llevados a cabo contra diversas minorías  en distintas partes de ese continente y del Imperio Otomano. Se dio el nombre de “Minorías” a ciertos grupos relativamente importantes de personas que, en algunos países de Europa Occidental y Oriental, vivían en situaciones inferiores a los demás habitantes, tanto desde el punto de vista jurídico como moral y material, porque les eran restringidos los derechos fundamentales de los individuos por tener raza, religión, idioma distintos a la generalidad de la población.

Tal era la situación de los magiares (población asiática) en Checoslovaquia y Rumania y la de los israelitas en Polonia y Rumania. Esta realidad de las minorías provocó conflictos lamentables, en especial en los Balcanes, y se puede afirmar que constituyó una de las causas que provocaron la Primera Guerra Mundial en 1914.

Luego de finalizada la guerra en 1919 había que definir la situación de 20 millones de personas. Para ello se recurrió a dos Métodos: el Intercambio de Población y el Régimen de Protección Internacional de las Minorías. Por el primero se determinaba que las personas regresaran a su país de origen o al de su credo religioso. Por el segundo se mantenía la permanencia en el país donde vivían, pero se les reconocía ciertos derechos fundamentales. El primer método fracasó porque fue desnaturalizado en cuanto a su aplicación.

El Régimen de Protección Internacional de las Minorías fue erigido por las potencias aliadas y asociadas y fue aplicado por medio de tratados, en ellos se les reconocía a todos los habitantes, sin distinción de nacimiento, nación, raza, idioma o religión, el derecho a la vida, la libertad y al ejercicio del culto y otorgaba a las minorías el derecho a adquirir  la nacionalidad, mediante el Jus Solis (derecho del suelo) o el Domicilio en el momento de firmarse el tratado, aseguraba la igualdad de derechos civiles y políticos, igualdad ante la ley, ejercer profesión e industria etc.

El régimen estaba garantizado por doble vía:

1. Interna. En los tratados se estipuló que los derechos reconocidos serían considerados ley fundamental y no podían ser abrogados esos derechos por una reforma de la Constitución 2. Internacional. Ya que su cumplimiento fue colocado bajo la supervisión y fiscalización de la Sociedad de las Naciones y, en caso de divergencias sobre la interpretación de los tratados, debía la cuestión ser sometida a la competencia de la Corte Permanente de Justicia Internacional ¿Cómo se hacía efectivo el Procedimiento?

La Sociedad de las Naciones creó un procedimiento especial en virtud del cual toda infracción o peligro de infracción a los derechos de las minorías podía ser sometido a la misma Sociedad de las Naciones de dos maneras:

a) El planteo podía provenir de un Estado miembro ante el Consejo de Sociedad de las Naciones o ante la Secretaría  General o de un estado no miembro en casos graves que amenacen la paz.b) La petición era dirigida a la Secretaría General de la Sociedad de las Naciones, esta comprobaba la gravedad de la denuncia y se dirigía al gobierno a fin de que formulara sus objeciones y sometía la cuestión a la competencia del Consejo, en caso de que sea comprobada la infracción podía llamar la atención al gobierno respectivo para que adopte las disposiciones que se le imponían

Este mecanismo, ideado a partir de 1919 con el propósito de ser un procedimiento eficaz a la causa de la paz, no logró su objetivo.

Luego se produjo la Segunda Guerra Mundial y, como consecuencia de ella, se constituyó un nuevo organismo para garantizar la paz y seguridad internacional, la Organización de las Naciones Unidas (onu). Con ella se reemplazó el concepto de Protección Internacional de las Minorías por uno más amplio: “Protección Internacional de los Derechos Humanos”.

Además, se creó “una Prohibición General de Discriminación”, por la cual todos los habitantes, cualquiera sea su origen nacional, gozaban de los mismos derechos individuales. Se puede afirmar que con la onu se comenzó el proceso de universalización de los derechos humanos, que tiene tímidamente su punto de partida en la Sociedad de las Naciones.

Disposiciones de la Carta de la ONU

Proceso de universalización de los derechos humanos

Con la creación de la onu la problemática en materia de derechos humanos se universalizó, ya que la Carta introdujo dentro de sus objetivos fundamentales y en los propósitos y principios que los pueblos de las Naciones Unidas reafirmaban su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y en el valor de la persona humana y se disponían a realizar la cooperación internacional  en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción  por motivos de raza, sexo, religión o idioma (9).

Las frases derechos humanos o derechos fundamentales del hombre son mencionados siete veces en la Carta, una en el Preámbulo y seis en la parte dispositiva, constituye uno de los objetivos de su creación y permite demostrar el grado de preocupación que los Estados miembros de Naciones Unidas tenían al crear órganos propios con competencia para entender, profundizar y resolver en esta materia en el ámbito Internacional. Estos erán:

1. La Asamblea General. La Carta establece en el artículo 13.1 que la Asamblea promoverá estudios y hará recomendaciones para los siguientes fines: .....inciso b) ...ayudar a hacer efectivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo ,idioma o religión (10).

2. El Consejo Económico y Social. El artículo 62.1 de la Carta determina en el inciso 2 que podrá hacer recomendaciones con el objeto de promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos y a la efectividad de tales derechos y libertades y por el artículo 68 el Consejo puede establecer comisiones para la promoción de los derechos humanos (11).

3. La Comisión de Derechos Humanos. Fue creada con posterioridad a la Carta de la onu y, en el marco del Pacto del Derechos Económicos y Sociales y Culturales, el artículo 19 establece que la función de esta Comisión consiste en recibir los informes que le podrá transmitir el Consejo Económico y Social de la onu que hayan sido presentados por los Estados o por los organismos especializados y recomendaciones de carácter general.

4. Regímenes internacionales, como el Régimen Internacional de Administración Fiduciaria. El artículo 76 de la carta establece que los objetivos básicos  del régimen de administración fiduciaria serán: …c) Promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión (12).

En el marco de la competencia atribuida a los órganos y al proceso de universalización que comenzó con la Carta de las Naciones Unidas en 1945 se elaboró la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y se firmó los pactos internacionales de derechos humanos de Naciones Unidas, el Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales de 1966 y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos  de 1966.

La Declaración constituye un ideal común por el que todos los pueblos y las naciones deben esforzarse, pero solo representa una recomendación de la Asamblea General, no posee fuerza compulsiva. Su propósito es orientar la acción de Naciones Unidas y de los Estados

En cuanto a los pactos internacionales de derechos humanos de Naciones Unidas se puede afirmar que constituyen un avance en esta materia, ambos pactos poseen disposiciones sobre derechos que fueron proclamados en la Declaración, aunque no coinciden exactamente con ella.El Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales (13)

Se refiere a derechos como el de trabajar, al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias, a fundar sindicatos y sindicalizarse; a la seguridad social, al seguro social, a la protección de la familia, las madres, los niños y los adolescentes; a un nivel de vida adecuado, a disfrutar del más alto nivel de salud física y mental, a la educación, a participar en la vida cultural y gozar de los beneficios del progreso científico.Pacto de los Derechos Civiles y Políticos (14) En cambio, las disposiciones de este instrumento se refieren a los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.Representa a derechos como a la vida, prohíbe las torturas, las penas y los tratos crueles; la esclavitud, la trata de esclavos, la servidumbre y el trabajo forzoso; la detención o prisión arbitrarias, establece que nadie puede ser encarcelado por no cumplir una obligación contractual; establece que toda persona privada de su libertad debe ser tratada humanamente; reconoce derechos como a la libertad y seguridad personal, establece el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, garantiza la libertad de expresión, etc.Se suscitó un debate interesante sobre la retroactividad de la ley penal, el artículo 15 contiene uno de los principios básicos del Derecho penal, “nullum crimme sine lege” (ningún delito, sin ley previa), pero el inciso 2 agregó una norma por la cual una persona puede ser condenada por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del Derecho, reconocidos por la comunidad internacional. Esta adición fue criticada sobre la base de que la garantía de la libertad estaba dada en que la norma penal contuviera una definición precisa del acto considerado delito, así como del monto de la pena a aplicarse, mientras que la fórmula en cuestión presentaba dudas en cuanto a la precisión de la definición de la conducta delictiva y en cuanto a la pena aplicable, pese a esta crítica se incorporó el inciso 2 al Pacto con el propósito de que, en el futuro, cualquier duda jurídica que pudiera existir sobre la validez de las sentencias de los Tribunales de Nüremberg y Tokio.Ambos pactos contienen normas destinadas a establecer cierto control internacional sobre la aplicación de las normas sustantivas. El éxito de estos pactos depende de la mayor o menor eficacia de las medidas de aplicación previstas.Continuará

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