La Gaceta Jurídica

La entomología en la investigación criminalística

(Parte final)

Foto: servicios.educarm.es

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Jorge Núñez de Arco

00:00 / 09 de junio de 2015

Las cinco fases (1)

1. Fase fresca (24 horas). En primer lugar llegan las moscas de la familia Musidae (más conocidas como moscas comunes) y según el profesor Teke la mosca Calliphora vomitoria  (mosca grande de cuerpo azulado) (2), que son hembras grávidas atraídas por la sangre u otras secreciones de heridas o de los orificios naturales y hacen la puesta de huevos alrededor de la nariz, de la boca y el ano; a partir de éstos se desarrollan las larvas que son muy devoradoras, le siguen las pupas y finalmente la mosca adulta.

La Chrysomya rufifacies (Calliphoridae) tarda en pasar de huevo a adulta 612 horas a 15,6ºC, 289 horas a 25ºC y 180 horas a 32ºC (3).

2. Fase de coagulación (de 2 a 10 días). Las larvas secretan una enzima proteolítica que acelera la destrucción de los tejidos; asimismo, los orificios y trayectos producidos por la proliferación de larvas facilitan la presencia bacteriana del ambiente.

Después de 24 a 48 horas de la muerte acuden los dípteros de la familia Calliphoridae (mosca azul) y, atraídas por la sangre o secreción de fluidos, las Phaenicia sericata (moscas verdes) están presentes cuando ya empieza el periodo cromático de la putrefacción.

Hay un periodo larvario de 6 a 8 días, variable, de acuerdo a la temperatura ambiental, en que entran a un periodo de pupas, tras lo cual salen los imagos de mosca Phaenicia sericata, este ciclo dura de 17 a 21 días a 25ºC. El que no aparezcan juntas las Sarcophaga y las de Calliphora se debe a que las larvas de la primera depredan a las de la segunda.

3. Fase de descomposición activa (11 a 16 días). Después, cuando se producen los primeros gases (amoniaco, ácido sulfúrico, nitrógeno libre y anhídrido carbónico) desprendidos por la descomposición del cadáver y que, generalmente, el olfato humano, no percibe, aparece la oleada de insectos dípteros braquíceros cuyas hembras depositan sus huevos en los orificios naturales del cadáver tales como ojos, nariz y boca y en las heridas que resuman sangre.

Los huevos son aproximadamente de 2 mm de longitud y el periodo embrionario dura entre 24 y 72 horas. (Los dípteros Sarcophagidae no ponen huevos, sino que deposita larvas vivas). Cuando la fase de descomposición activa se inicia, otros insectos suelen asociarse con los cadáveres, dentro de éstos se encuentran los múscidos (Diptera: Muscidae) (4) y el Synthesiomyia nudiseta, un díptero bastante frecuente en la región neotropical (5), (6).

Los coleópteros Dermestidae son atraídos por el olor de la fermentación grasa; se alimentan de tejido muscular deshidratado; las hembras ponen los huevos en las grietas. La puesta de huevos aumenta enormemente si la hembra tiene agua para beber. Las larvas penetran en la carne de la que se alimentan. Atraviesan normalmente 5, 6 ó 7 fases, pero el número de mudas es mayor en condiciones poco favorables (7). Las hormigas (familia Formicidae) (8) constituyen un caso especial, ya que, a diferencia de otros insectos, su acción depredadora se puede iniciar antes de que se haya instaurado el proceso de la putrefacción (9).

4. Fase de descomposición avanzada (17 a 42 días). Los huevos eclosionan generalmente todos a la vez, produciendo una masa de larvas blancas, cónicas y ápodas.

Estas se introducen en el tejido subcutáneo, produciendo la licuefacción. Una vez finalizado su crecimiento se transforman en pupa. El tiempo de la transformación varía en cada especie.

Durante esta fase acuden los primeros coleópteros (escarabajos ladrones de la familia Staphylinidae) atraídos por el olor de la fermentación de la grasa; aprovechan del buffet de huevos, larvas y pupas de otros insectos. Alimentándose también del tejido muscular deshidratado; las hembras ponen los huevos en las grietas existentes.

Las larvas de Necrobia rufipes son gris-crema con manchas gris-violáceo en el dorso; se distinguen fácilmente de las larvas de Dermestes por la coloración y la cantidad normal de pelo y de las larvas de mosca por la presencia de patas y la cabeza bien visible. Los coleópteros Dermestes maculatum y Necrobia rufipes tienen un ciclo biológico de 5 a 7 semanas; esto permite determinar hasta varios meses la data de muerte (10).

Diferentes insectos como escarabajos sílfidos (Nicrophorus), escarabajos histéridos (Hister o Saprinus) y algunas moscas saprófagas (Hydrotaea) son atraídos en esta etapa (11).

5. Fase seca (luego del día 43) (12). Según Mengin, hasta los seis meses se encuentran los dípteros Curtonevra, Calliphora, Saorcophago y Lucilia (13). En los cadáveres con un estado avanzado de descomposición se puede encontrar a los coleópteros necrófagos Necrophorus humator, N. vespilloides y N. vestigator, Necrodes littoralis y Silpha obscura.

La presencia de coleópteros pertenecientes a la familia Dermestidae puede aportar información hasta los 3 ó 4 meses de producido el deceso, pues van a persistir hasta el final de la reducción cadavérica. Finalmente, cuando todo el tejido blando es removido y solo existen el material esquelético y pelo, pueden estar presentes algunos escarabajos de la familia Nitidulidae (14).

Otros factores a tener en cuenta serán los parásitos y predadores que pueden mermar la población entomológica y retrasar el proceso de descomposición del cadáver, como podría ser el caso de los dípteros Lamprochernes nodosus, los coleópteros estafilínidos, histéridos y sílfidos y los ácaros Poecilochirus necrophori.

En el orden Himenóptera, concretamente los subórdenes de hormigas y avispas, son verdaderos predadores de las larvas de dípteros y pueden hacerlas desaparecer; las larvas de Sarcophaga son caníbales de las larvas de otras especies, en especial de Lucilia y Chrysoníyia; a este respecto hay que hacer referencia a las larvas de histéridos, que son principalmente entomófagas y solo se nutren de las larvas de otras especies de insectos.

Los ácaros Varroa jacobsoni parasitan a las abejas y avispas causando importantes pérdidas en apicultura y, en nuestro caso, mermando la población de avispas.

La teoría de la competencia interespecífica sugiere que si dos o más especies tienen requerimientos ecológicos idénticos no serán capaces de existir juntas; una de ellas desalojará a las otras de forma que la especie triunfadora ocupará eventualmente ese nicho ecológico particular.

Los episodios entomológicos postmortem se inician con los dípteros, a reglón seguido aparecen los coleópteros; durante un tiempo convivirán en nichos de sobrevivencia diferentes coleópteros y dípteros; por último, convivirán también en nichos varios tipos de coleópteros, ácaros y lepidópteros.

En lo referente al orden Díptera diremos que el suborden Ciclorrafa es de interés para la Entomología Forense, por ser insectos que llegan de manera directa sobre el cadáver, aunque hay subórdenes secundarios cuyo efecto repercute sobre el suborden primario. Para una mejor comprensión de este orden esquematizaremos los subórdenes desarrollando solo el que nos resulta de interés.

Las larvas de Tineola bisselliella se alimentan de todos los materiales que contienen queratinas, como el pelo, lana, seda, plumas, etc., también Pellionella juega un papel menor en el deterioro de tejidos, al igual que Trichophaga tapetzella (15).

En cuanto hace a otro tipo de especies, las ratas comen las partes blandas de la cara y manos y dejan la superficie corroída; los perros y lobos devoran los miembros y los peces se comen el cartílago de la oreja, los párpados y los labios. La importancia médico-legal en la antropofagia cadavérica es que requiere un diagnóstico diferencial con traumatismo antemorten.

Pero, aparte de ello, los cambios climáticos causan importantes modificaciones en la fauna, acelerando en algunos casos la descomposición y en otros añadiendo otra fauna, por ejemplo, en el estudio realizado en un ambiente selvático en Costa Rica sobre carcasas de conejos dislocados, el número de larvas Synthesiomyia nudiseta (Diptera: Muscidae) comenzó en el segundo día postexposición, pero en la mayoría de los casos se inicio entre el día 7 y el 11, finalizando el 30 (16).

En condiciones de laboratorio se pudo determinar que el número de oviposiciones por hembra fluctuaba entre 1 y 13 veces, mientras que la cantidad de huevos por cada una era de 41,2 a 228. Por otro lado, se estima que la tasa de eclosión puede oscilar entre el 20 y el 100% (17).

En conclusión, la Synthesiomyia nudiseta forma parte de la entomofauna asociada a cadáveres en la región y su presencia podría estar relacionada con un ipm (intervalo postmortem) a partir de la segunda semana del deceso (18).

Easton & Smith (1970) compararon las sucesiones que se desarrollan en los distintos tipos ambientes y arribaron a la conclusión de que la abundancia de las especies de insectos se relaciona mucho más con el tipo de ambiente que con los estados de descomposición del cadáver (19), (20), (21).

En otro estudio en cerdos, en la ciudad de Cochabamba (22) se confirmó el hallazgo de diversas cuadrillas y diferentes tiempos de aparición. Los primeros insectos en llegar al cadáver fresco son los dípteros (Moscas) de la familia Musidae (mosca común).

En este ambiente, también de 24 a 48 horas los dípteros de la familia Calliphoridae (Phaenicia Sericata o mosca merde) llegan atraídos por la sangre o secreción de fluidos. Ponen huevos y a los 2 días salen las larvas primarias que sufren dos mudas hasta llegar a la larva definitiva. Este periodo larvario varía un promedio de 6 a 8 días para entrar al estado de pupa durante un lapso de 5 a 7 días, luego salen los imagos o adultos.

Por el olor de la fermentación grasa, dos o tres semanas después son atraídos los primeros coleópteros (escarabajos) que se alimentan de tejido muscular deshidratado; las hembras ponen los huevos en las grietas. Las larvas de Necrobia rufipes son gris-crema con manchas de gris-violáceo en el dorso; se distinguen fácilmente de las larvas de Dermestes por la coloración y la cantidad normal de pelo y de las larvas de mosca por la presencia de patas y la cabeza bien visible.

Los coleópteros Dermestes maculatum y Necrobia rufipes tienen un ciclo biológico de 5 a 7 semanas; esto permite determinar hasta varios meses la data de muerte.

En etapas más avanzadas aparecen los coleópteros, de las familias Staphylinidae, Tenebrionidae, Scarabaeoidea y Trogidae. La presencia de coleópteros pertenecientes a la familia Dermestidae persiste hasta el final de la reducción cadavérica. Los periodos

El periodo SARCOFÁGICO comprende las cinco fases anteriores con cuadrillas de dípteros del género Musca, que se alimentan de líquidos cadavéricos. Esta fase dura aproximadamente tres meses con dípteros pertenecientes a las familias Calliphoridae (Calliphora vicinia) y Sarcophagidae (Sarcophaga carnaria).

El segundo periodo, el DERMESTERIANO, dura de 3 a 4 meses a partir del anterior. Está constituido por coleópteros (género Dermestes) y lipidópteros (género Aglossa); estos últimos reciben la denominación de “polillas del cadáver” y determinan procesos de adipocira o de momificación.

Con la aparición del ácido butírico en el cadáver asoman los primeros grupos de coleópteros derméstidos como Dermestes maculatus, D. frischii y D. undulatus y el lepidóptero Aglossa pinguinali.

El tercer periodo está constituido por dípteros del género Phora y coleópteros del género Sylpha. Su duración aproximada es de 4 a 8 meses a partir del anterior.

Estos seres determinan las licuefacción del cadáver obrando sobre las sustancias estercocrácea.

El cuarto periodo llamado ACARIANO está constituido por ácaros de distintas especies del género Uropoda, entre otros, con duración aproximada de 6 a 12 meses a partir del anterior. Los actores determinan la desecación del esqueleto en virtud de su acción roedora, siempre que no haya tenido lugar previamente la transformación adipocírica.

Conclusiones

-El estudio de los insectos y otros artrópodos, su taxonomía, distribución geográfica y su ecología ha probado ser de utilidad en las ciencias forenses. Con esta orientación se ha establecido en décadas recientes la disciplina de la Entomología Forense, la cual se dedica a explorar las posibilidades que tiene en el apoyo a las investigaciones legales la utilización de los insectos asociados a la materia orgánica en descomposición.

-La Entomología Forense es una ciencia discreta pero amplia y puede ser dividida, según sus objetivos específicos, en médico-legal, urbana y de plagas de alimentos almacenados.

-La sección médico-legal de la Entomología Forense se ocupa del componente criminal en las investigaciones legales, específicamente del estudio de insectos necrófagos o necrófilos que infestan los restos humanos.

-La función primordial del entomólogo médico-legal (o médico criminal) es lograr la identificación precisa de los insectos u otros artrópodos asociados a la escena de un crimen. De esta precisión derivará la veracidad de las inferencias que puedan hacerse en torno a este último.

-La diversidad de casos criminales cuya resolución puede verse acelerada o definida por el auxilio de la Entomología Forense va desde abusos contra infantes o negligencia en el cuidado de ancianos hasta accidentes aéreos. Sin embargo, es más comúnmente aplicada en casos de crímenes violentos.

-La utilidad mejor entendida de los insectos en la investigación de crímenes (principalmente aquellos que involucran casos de muertes violentas) es la estimación exacta del intervalo postmortem (ipm), que en muchos casos puede aportar pistas importantes a los detectives que actúan en la resolución legal de los crímenes. Los resultados de las pesquisas entomológicas también suelen prestar aclaratorias a los procesos penales subsecuentes.

-Casos ocurridos en Europa y Norteamérica han revelado otras potenciales utilidades de la Entomología Forense en las investigaciones criminales. Por ejemplo, esta disciplina puede ayudar a determinar el lugar original de un crimen y las etapas espaciales posibles en el encubrimiento del mismo; igualmente ha probado ser útil en el establecimiento de rutas de contrabando, particularmente de estupefacientes de origen vegetal.

-En nuestro país existen problemas fundamentales para la adopción de los métodos y conocimientos ya desarrollados en países de Norteamérica y Europa debido a que la fauna entomológica de las regiones templadas es muy distinta a la de las zonas tropicales y muchos de los ciclos de vida de sus insectos necrófagos son todavía desconocidos.

Notas

1. Anderson G S, Van Laerhoven S.L., Initial studies on Insect Succession on Carrion in Sothwestern British Columbia. J Forensic Sci 1996; 41: 617-625, 1996.

2. Alberto Teke, Medicina Legal. Ed. Mediterráneo, Santiago de Chile, 2001:192.

3. Byrd, J.H., y Castner, J. L., 2001. Forensic Entomology. The utility of arthropods in legal investigation. CRC. Washington DC.

4. Anderson, G.S., Van Laerhoven S.L., op. cit.

5. D’Almeida, J.M.; García-Piana, M.L., y Tebaldi-Selem, C., Comportamento reprodutivo de Synthesiomyia nudiseta (Diptera: Muscidae) sob condiçoes de laboarório. Mem Inst Osw Cruz 1997; 92: 563-4.

6. Jirón, L.F.; Vargas, L.G., y Vargas-Alvarado, E., Four muscoid flies (Sarcophagidae and Muscidae) associated with human cadavers in Costa Rica. Brenesia 1983; 21: 3-5.

7. Dorian Sandy Chávez Abasto, Silvia Eugenia Rendón Araníbar, Emma Daniela Balderrama Rioja y Adolfo Arturo Mercado Millán, Investigación de fauna cadavérica de importancia forense y determinación del intervalo postmortem a través del estudio de muestras entomológicas en Cochabamba-Bolivia.

8. P.M. Garamendi, M. López-Alcaraz, A. Mazón y J. Rodríguez, Lesiones postmortales por fauna cadavérica. La acción de las hormigas sobre el cadáver. Cuad. med. forense N° 52, Sevilla abr. 2008.

9. Saukko P, Knight B., Knight´s Forensic Pathology. 3rd Edition. Edward Arnold Publisher, 2004.

10. Dorian Sandy Chávez Abasto, et. al., op. cit.

11. Gennard, Dorothy E., 2007, Forensic Entomology – An Introduction. Wiley. Sussex, England.

12. Grimaldi, D., y Engel, M. S., 2005, Evolution of insects. Cambridge University Press, 772 pp.

13. Citado en Sanuel Gajardo, Medicina legal, Chile 1952:531.

14. Gennard, Dorothy E., 2007, op. cit.

15. J. Alfredo Piera Pellicer, Episodios entomológicos postmortem.

16. Calderón-Arguedas, Olger; Troyo, Adriana; Solano, Mayra E., et al., Larval quantification of Synthesiomyia nudiseta (Diptera: muscidae) As a criterion in analisis of the post-mortem interval in an experimental model. Parasitol. latinoam. [online]. Dec. 2005, vol. 60, N° 3-4.

17. D’almeida, J.M., et. al., op. cit.

18. Calderón-Arguedas, Olger; et. al., op. cit.

19. Easton, A., y Smith, K., “The entomology of the cadaver”. Medicine Science and the Law. 1970. 10: 208-215.

20. Oliva, A., Insects of forensic significance in Argentina. Forensic Science International, 2001, 120:145-154.

21. Oliva, A., 1995, Una aplicación de la entomología forense moderna. Resúmenes del III Congreso argentino de Entomología (Mendoza, Argentina; 2 al 7 de abril de 1995):218.

22. Dorian Sandy Chávez Abasto; et. al., op. cit.

Es escritor, investigador y conferencista. Fue director del Instituto de Investigaciones Forenses de Bolivia y en España psiquiatra forense en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario dependiente del Ministerio de Justicia. 

Tomado de: nunezdearco.com

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