La Gaceta Jurídica

La entrevista periodística y los deberes éticos

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 03 de junio de 2014

No faltan tampoco las entrevistas en profundidad que se realizan en los programas de Radio y Televisión, normalmente de una hora (aunque la televisión reduce a 10 minutos). En todo caso, el periodista no deja de entrevistar nunca, es su principal herramienta; pero debe saber que comporta deberes éticos, eludidos en la práctica, pero de irrecusable cumplimiento.

La televisión, como parte de la civilización del espectáculo, ha banalizado la cultura; v. gr. las entrevistas en los sets de televisión no dicen nada, soy muy generales y no aportan nada; aún así la entrevista sigue siendo el mejor instrumento laboral. Existen manuales brillantes sobre técnicas para realizar una entrevista que, el parecer, no son leídas por los divos y divas de la televisión. No reparan que la entrevista comporta deberes  éticos, que son eludidos olímpicamente.

El periodista que desarrolla su labor, en la calle, cubriendo diferentes fuentes, debe frecuentemente apelar a la entrevista no profunda; sino microentrevistas, pero una vez en su fuente laboral, construye la noticia, sobre esa base y posteriormente, es leída por el informativista o presentador(a) de radio y televisión. En apariencia, el trabajo parece sencillo y no cuesta nada tomar una grabadora a ir por las calles; es más, se puede poner la grabadora o cámara de televisión, sin que el periodista diga nada; igual tiene la nota.

El periodista debe saber que existen deberes éticos que cumplir, su inobservancia hace incurrir en yerros, a veces, insubsanables.

En la calle, el periodista se encuentra con dilemas éticos, que debe resolver inmediatamente; no puede estar llamando a su jefe, en cada caso.

Una regla básica de ética nos dice que solo se debe entrevistar si la fuente desea acceder a la entrevista. Solo si la fuente acepta, debe procederse a la grabación de la entrevista. Es frecuente que, a pesar de que la fuente no desea ser entrevistada, aún contra su voluntad, los periodistas, “maten Nomás”, las cámaras y grabadoras. Esta es una falta ética.

También existen periodistas que abordan a la fuente, para una entrevista, abruptamente, sin importarle el estado emocional de la fuente; v. gr. si un señor fue sorprendido bebiendo, que por lo demás es un derecho a la privacidad, le graban impunemente. La fuente que debe ser entrevistada, debe ser respetada y si se niega a brindar información, el periodista no debe insistir; lo contrario constituye una falta ética.

A veces el periodista deliberadamente, ridiculizado a la fuente. Otro error, y falta ética es que el periodista, disimule y se camufle y se haga pasar por otra persona, sin presentarse como periodista. Esa otra falta ética. La fuente a quien entrevistaremos no puede ni debe ser engañada, porque es una falta ética; es muestra obligación laboral, el presentarnos como lo que somos: periodistas.

Ciertamente, otra falta ética es que recibamos dinero de nuestro entrevistado. Que nuestro entrevistado nos haya dado dinero para difundir una nota informativa, constituye una falta ética. Por supuesto que esa entrevista, es manipulada y por tanto, falta ética grave.

Pero una falta ética mucho más grave es que el periodista no haya entrevistado a la contraparte. La nota, para ser creíble, y completa, debe comprender parte y contra parte. En la práctica, el periodista elabora la nota informativa sobre la base de una sola entrevista, con preterición de la otra parte, especialmente en las notas judiciales.

Es frecuente ver periodistas que sólo informan sobre la víctima, pero no entrevistan al supuesto victimador, sea porque parte del prejuicio de que es culpable o por una actitud maliciosa del periodista.

La nota judicial, debe comprender a las dos partes en conflicto; el no hacerla revela una falta ética. Más graves aún es que el periodista se ponga de acuerdo con la víctima para “defenderla” y se parcializa con una de las partes.

Qué duda cabe que el instrumento que el periodista utiliza es el lenguaje. Debe pulir su vocabulario y fundamentalmente saber preguntar. No ser impertinente deslizando preguntas, v. gr., sobre la intimidad del entrevistado. En lo fundamental, el periodista, debe conocer a su fuente, debe prepararse para el día a día; convertirse en un mero “colgandijo” es también una falta ética. Debe preguntar con tacto y con oportunidad.

También se realizan entrevistas inclusive como programas, en todos los canales de televisión y radio y por supuesto, éstas se realizan también en los periódicos. En términos generales, todas las REVISTAS de la televisión han desnaturalizado y banalizado la entrevista. Como la revista debe contener “todo” la entrevista tiene un espacio reducido; los entrevistados deben despertar temprano e ir a una entrevista de 5 y hasta 10 minutos, cómo máximo. ¿Qué se puede decir en 10 minutos? Nada.

Las entrevistas se vuelven en triviales e intrascendentes; no aportan nada, sino el “espectáculo” que los Directores de Programación esperan; pero que el titular del derecho a la información (el lector, televidente y radioescucha) destaca. En estas revistas, cuando llega al límite del tiempo; el conductor aduce que no tiene más espacio y debe cerrar la entrevista; ¡ ¡sonría!! ¡inmediatamente!, después de una entrevista el presentador invita a un grupo musical! ¿Esto es serio? Por supuesto que no. Pero es la televisión que tenemos.

En todo caso, la entrevistas en estudio tiene también reglas éticas que debemos cumplir. Si el entrevistado asiste al programa, debe ser tratado con cortesía y amabilidad (a veces, asisten por primera vez a un set de televisión). Suele ocurrir que el entrevistado, por diversas razones, no asiste a la entrevista. Es una falta ética que el presentador diga de quién se trata, pero aún, que ponga una silla vacía y el conductor dirija sus preguntas a la silla vacía. Falta ética que no debe cometerse.

Durante la entrevistas, el entrevistado debe ser tratado con cortesía; el trato descortés es una falta ética. Más grave aún es que el periodista realice zancadillas de mala fe y “haga caer” al entrevistado. Una falta ética, que vemos en periodistas antiguos, es que, creen que el entrevistado debe responder tal cual quisiera el entrevistador; y cuando no es así el periodista se moleste. Debe saber el entrevistador, que se trata de un canal de televisión o la cabina de una radio, no un estrado judicial, donde debe responder como quiere el entrevistador. ¡Ah! En los tribunales el imputado tiene el derecho al silencio, protegido constitucionalmente. Muchos entrevistadores se creen jueces o fiscales y deben hacer “escupir” las respuestas. No. El periodista es periodista y no puede formular preguntas inquisitoriales. La mejor entrevista es la que versa sobre un tema y no un conjunto de temas como ocurre actualmente. Esto último revela impreparación.

Es un deber ético del periodista, de prepararse para toda entrevista, estudiar con rigor el tema por tratar; el no hacerlo constituye una falta ética. No le está permitido al periodista imponer sus ideas; en un marco de pluralismo político, debe permitir que su entrevistado exponga sus puntos de vista, su posición; al periodista no le está permitido decirle que “está equivocado”.

Como habrá advertido el lector, la entrevista, en apariencia fácil, es muy compleja y supone constantemente, absolver dilemas éticos.

Es experto en Derecho de la Información.

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