La Gaceta Jurídica

La espiritualidad en los Sicuris de Italaque

Ministerio y Colegio de Abogados

Foto: youtube.com

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Boris Bernal Mansilla

00:00 / 27 de febrero de 2015

Italaque, pueblo ubicado en el municipio de Mocomoco del departamento de La Paz, guarda en su ser una invaluable riqueza acuñada por tiempos milenarios, heredada de generación en generación. Este legado majestuoso son los “sicuris” expresión de saberes y conocimientos ancestrales.

Escuchar y sentir las melodías de los Sicuris de Italaque es una perfecta experiencia espiritual mística. Con una perfecta emulación de los latidos del corazón dan inicio a la armónica música pentatónica, como gesto de creación divina es el sonido de las zampoñas, emanado de un soplido profundo. Todo pareciera que estos hombres convocan a seres celestiales para deleitarles con sus melodías.

Catorce hombres constituyen una tropa formada en un círculo de conexión inseparable, semejante a un compás de meditación; la danza es un andar lento, majestuoso, una verdadera reminiscencia de los pasos de los hijos del sol, un verdadero acto místico de culto a Wiracocha.

El sicuri es un hombre erguido, de facciones duras pero de sutiles movimientos y mirada armoniosa; su vestimenta es un verdadero templo barroco recién tallado, lleva en la cabeza un casco de totora forrado con tela roja y con plumas de pariguana anaranjada, llamada mochulli; además de cintas de colores, peluca negra y pañoleta blanca para la cabeza, llamada phike chukha.

En el cuerpo lleva un saco negro tejido con lana de oveja, un camisón blanco de bayeta de oveja con cuello tipo cadete, un capacho multicolor con figurillas tiwanacotas y su respectiva chuspa con coca, cigarro y llujta; su  vestimenta continúa con una chacana de un metro construida con palitos de kiswara y plumas de una variedad de colores de loro, que significa la bandera o wiphala del Tawantinsuyo, y un ponchillo rojo con revete blanco llamado khawa.

En la mano derecha una peleta de medio metro para golpear el bombo y en la izquierda un sicu (zampoña); de la cintura para abajo viste pantalón negro con botapiés anchos con vivo blanco y apertura hacia atrás; un pollerín blanco con pliegues entallados a la cintura y en los pies abarcas blancas.

Así es, todo en perfecto equilibrio con la naturaleza, los instrumentos fabricados con insumos que la Pachamama brinda: el bombo está hecho de la corteza de un árbol y las zampoñas de las cañas de carrizo. Demostrando con esto la simpleza de la belleza y la perfección de la vida, sin olvidar los ritos de su propia fabricación y su constante vínculo con los achachilas: “Debes dejar serenar a la brisa del amanecer que afine tu zampoña”, mencionan los sabios de la comunidad.

Es así el sicuri, imponente, majestoso, sencillo, místico y melancólico, una perfecta complementariedad. El sonido individual de cada uno de los componentes hace que converjan en una sola melodía, siendo el mecanismo del clavicordio un infante comparado con ellos.

Italaque, marka (pueblo) del antiguo curacazgo kallawaya es cuna milenaria de los sicuris, sabios seres de la espiritualidad y el misticismo andino.

Es descendiente del Cacicazgo Kutipa de Italaque, además filósofo del Derecho y especialista en Interculturalidad Jurídica.

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