La Gaceta Jurídica

Las figuras “ausentes” de la demanda marítima ante la CIJ

Apunte legal - (Parte II)

Alan Vargas Lima

00:00 / 19 de mayo de 2015

Es importante poner de relieve los estudios históricos y los análisis diplomáticos del doctor Jorge Escobari Cusican- qui, quien, en su monumental obra Historia Diplomática de Bolivia (Sexta edición, 2013), había argumentado hace bastante tiempo sobre las promesas incumplidas por parte de Chile y los documentos que respaldan aquello.

En esta obra, el autor dedica un capítulo aparte a “Las obligaciones chilenas” y, luego de una minuciosa revisión histórica, afirma que Chile se ha comprometido a levantar el encierro boliviano en, al menos, siete ocasiones, lo que bien puede responder al cuestionamiento del juez de La Haya y que se resume en lo que transcribo a continuación por su enorme pertinencia y utilidad:

1. Por el artículo 1 del Tratado sobre transferencia de territorios, suscrito el 18 de mayo de 1895, Chile se obligó a transferir a Bolivia los territorios de Tacna y Arica “en la misma forma y con la misma extensión que los adquiera”. Por el artículo 4 de dicho Tratado, Chile se comprometió a ceder a Bolivia la caleta Vítor y, además, la suma de 5.000.000 de pesos de plata de 25 gramos y nueve décimos de fino, si no pudiese obtener los territorios de Tacna y Arica.

2. En el Acta Protocolizada de 10 de enero de 1920, el representante chileno Emilio Bello Codecido dejó establecido que “Chile está dispuesto a procurar que Bolivia adquiera una salida propia al mar, cediéndole una parte importante de esa zona al norte de Arica y de la línea ferrocarrilera”.

3. En respuesta a la misión Ricardo Jaimes Freire en 1923, el canciller de Chile, Luis Izquierdo, manifestó que “no debe aceptar, siquiera sea en principio, la revisión de un Pacto que convinieron libremente los dos países”, pero que “mantiene el propósito de oír con el más elevado espíritu de conciliación y de equidad las proposiciones que quiera someterle el Gobierno de Vuestra Exce- lencia para celebrar un nuevo Pacto que consulte la situación de Bolivia sin modificar el Tratado de Paz y sin interrumpir la continuidad del territorio chileno”.

4. Chile aceptó la “Proposición Kellog” de 30 de noviembre de 1926, en sentido de que las provincias de Tacna y Arica pasaran a formar parte, a perpetuidad, del patrimonio geográfico de Bolivia.

5. El 26 de noviembre de 1944, el presidente de Chile, Juan Antonio Ríos, manifestó al Embajador de Bo- livia en Santiago, Fernando Campero Álvarez, que su gobierno se encuentra dispuesto a solucionar el problema portuario de Bolivia. Este ofrecimiento fue reiterado en noviembre de 1946 por otro presidente chileno, Gabriel Gonzales Videla, al canciller de Bolivia Aniceto Solares.

A consecuencia de estas iniciativas del Estado vecino, ambos países suscribieron las notas de 1 y 20 de junio de 1950, por las que Chile se obligó a realizar negociaciones directas con Bolivia para dar a nuestro país una salida propia y soberana al Océano Pacífico (1).

6. En noviembre de 1953, el presidente de Chile Caros Ibañez del Campo y el canciller Oscar Fenner Marín manifestaron al ministro boliviano en Misión Especial, Jorge Escobari Cusicanqui, que “el Gobierno de Chile dispensaría deferente atención a los asuntos cuya solución pudiese ser alcanzada de modo inmediato, como son los económicos y comerciales, pero que, respecto de la reintegración marítima de Bolivia, el Gobierno chileno se hallaba deseoso de colaborar en la solución del problema, para lo que podrían llevarse a cabo negociaciones estrictamente confidenciales a fin de que no corran el riesgo de desvirtuarse como ocurrió en el año 1950 por haber sido inoportunamente divulgadas”.

7. El 10 de julio de 1961, la Embajada de Chile en La Paz, cumpliendo instrucciones de su Gobierno, entregó a la Cancillería de Bolivia un Memorándum en el que ratificó la validez del compromiso adquirido por Chile en 1950 y subrayó que el Gobierno chileno está “llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico”.

Estas siete obligaciones chilenas fueron eludidas sucesivamente por los gobiernos de esa república. Al presente –decía Escobari Cusicanqui–, en virtud de la llamada “Declaración de Charaña”, suscrita por los presidentes de ambos países el 8 de febrero de 1975, estamos ante la octava oportunidad en que Chile se compromete a realizar negociaciones para solucionar “la mediterraneidad que afecta a Bolivia”.

Cabe hacer notar que en esta Declaración Conjunta fueron expresados los siguientes conceptos: “Los Presiden- tes reafirmaron su plena adhesión a la Declaración de Ayacucho, en la que se refleja fielmente el espíritu solidario y abierto al entendimiento en esta parte de América”. Asimismo, “Ambos Mandata- rios, con ese espíritu de mutua comprensión y ánimo constructivo, han resuelto continuar el diálogo a diversos niveles para buscar formas de solución a los asuntos vitales que ambos países confrontan, como el relativo a la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia dentro de recíprocas conveniencias y atendiendo a las aspiraciones de los pueblos chileno y boliviano”; a cuyo efecto, resolvieron también normalizar las relaciones diplomáticas entre sus respectivos países a nivel de embajadores.

De esta manera, la reanudación de relaciones diplomáticas con Chile se produjo después de 12 años, 9 meses y 6 días, desde que ellas se interrumpieron el 14 de abril de 1962.

He ahí algunos datos históricos con la precisión de fechas acerca de las negociaciones relativas al acceso soberano de Bolivia al mar, debiendo ponerse atención en los compromisos chilenos que recurrentemente han sido incumplidos.

Nota

1. Se conoce que, a través de las notas de 1 y 20 de junio de 1950, ambos países acordaron la realización de negociaciones directas destinadas “a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”.

La nota del país vecino señalaba también que el Gobierno de Chile, oportunamente, “deberá hacer una consulta al de Perú en cumplimiento de los tratados que tiene celebrados con este país”. Datos de la citada Historia Diplomática de Bolivia en el capítulo denominado “El compromiso de Chile”.

Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano, http://alanvargas4784.blogspot.com

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