La Gaceta Jurídica

La forma partido y la forma movimiento

Configuración de grupo político

El partido de gobierno va decantando hacia la forma “partido”, por su núcleo de decisión.

El partido de gobierno va decantando hacia la forma “partido”, por su núcleo de decisión. Foto: comunicacion.presidencia.gob.bo

Henry A. Pinto Dávalos

00:00 / 10 de febrero de 2015

El politólogo Jorge Lazarte Rojas, en su libro Nuevos Códigos de Poder en Bolivia (Plural editores, 2010), desmenuza los elementos que configuran la emergencia del Estado Plurinacional y el Movimiento Al Socialismo (mas) como partido hegemónico en el país.

Ahí destaca que el partido de gobierno plantea muchas interrogantes, puesto que, por su configuración interna, no se sabe con exactitud si, por su identidad, es populista, nacionalista, comunista o socialista; si, por sus medios de acción, es democrático, autoritario o despótico y, finalmente, si, por su estructura, es partido o movimiento, develando con ello un elemento que conviene analizar.

En efecto, una de las grandes virtudes del partido de gobierno es que, durante esta década en el poder en Bolivia, ha tenido la gran capacidad de convertirse en el articulador natural de los movimientos sociales, al punto tal que no se comprendía bien si el mas era un partido tradicional en términos de estructura, logística y movilización o, en su caso, era un movimiento social amplio.

Esta ambivalencia le permitió zanjar favorablemente varias disputas electorales y callejeras, sumando apoyos en ambas dimensiones, al punto tal que se convirtió en una suerte de fuerza política hegemónica que si bien actuaba jurídi- camente como partido político, empero, en términos de legitimidad, movilización y convocatoria, era un verdadero movimiento social, es decir, una suma de la forma partido y la forma movimiento.

Hoy en día, la singular fusión de estas dos dimensiones de la política parece ir confrontándose en el mas. En efecto, las tensiones emergentes al interior de este grupo político nos llevan a verificar la complejidad que representa para una organización política pretender asumir(se) como portavoz de los movimientos sociales, más aún cuando estos son dispersos, con agendas particulares y estrategias concretas, máxime si el partido de turno se caracteriza por contar con una organización sindical, que pretende controlar todo desde el “centro” vertical, evitando las críticas, sancionando la disidencia y cultivando la cultura al caudillo.

Todos estos aspectos contradicen el carácter democrático, centrífugo y dinámico de las organizaciones de base que se mueven por otros patrones de conducta, asimilables a una gran telaraña (forma red), sin centros de poder permanentes y con una concepción instantánea del tiempo y de la movilización.

En el caso de Bolivia, el partido de gobierno (mas) parece ir decantando su perfil genético hacia la forma partido, no solo porque se evidencia que muchas de las decisiones son asumidas a espaldas de las organizaciones sociales, apelando al “dedo democrático” del jefe, sino porque la misma configuración estructural del mas así lo demuestra.

De este modo, este grupo político concentra su núcleo duro de decisión en los dirigentes históricos, quienes, apelando a la prebenda y al clientelismo, reproducen conocidas formas de hacer política de la vieja partidocracia.

Es catedrático de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia