La Gaceta Jurídica

Las fuentes reales del nuevo Código Procesal Civil

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 27 de marzo de 2015

Los proyectistas del nuevo Código Procesal Civil (cpc), con seguridad, se encuentran en una situación incómoda desde el campo intelectual. Hasta el momento no manifestaron el carácter “original” de su producción. El doctor Mario Cordero Miranda y, por supuesto, nosotros seguimos esperando una respuesta académica.

Creemos que podrían haber utilizado fuentes que rimen con los momentos so- ciopolíticos que vivimos (revolución cultural y socialismo comunitario). No citaron ninguna fuente, las ignoraron, ¿a quién le importa eso? No lo dicen, pero parece evidente que utilizaron el ANTEPROYECTO DEL CÓDIGO PROCESAL CI- VIL producido por René Blattman, ministro de Justicia de Gonzalo de Lozada.

De nuestra parte, querríamos bosquejar la fuente real del nuevo Código Procesal Civil y las posibles fuentes a las que podrían haber apelado.

En el libro Universidades de la Unión de Universidades de América Latina de 1978, el mexicano Héctor Fix Zamudio, en un trabajo de título sugestivo, “Breves reflexiones sobre los instrumentos de armonización jurídica en América Latina”, señala que la oea y el BID auspiciaron la creación del texto Modelos de códigos tributarios, proyecto de código penal tipo Latinoame- ricano; luego un Código Aeronáutico Latinoamericano (también modelo).

En lo que nos corresponde, de la página 549 a la 551, Fix Zamudio afirma que “…las jornadas se iniciaron con motivo del homenaje rendido a la memoria de insigne procesalista uruguayo, Eduardo J. Couture...” (sic), y agrega que “las primeras jornadas se efectuaron en Montevideo, Uruguay, del 13 al 5 de mayo de 1957”, organizadas por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Montevideo (...).

Las segundas conjuntamente el primer Congreso Mexicano de Derecho Procesal fueron en la ciudad de México, el 18 de febrero de 1960 y las terceras en San Pablo, Brasil, en 1962. Las quintas jornadas de Derecho Procesal Civil fueron en Bogotá, Colombia, del 22 al 29 de junio de 1970. Este encuentro es importante porque en él se redactó el Código Modelo de Proceso Civil.

Fix Zamudio afirma que fue “con apoyo en dos excelentes y documentadas ponencias generales”, la primera intitulada relación general sobre bases universales para la reforma de la legislación del proceso civil de los países latinoamericanos, redactada por los distinguidos procesalistas uruguayos Enrique Vascovi y Adolfo Gelsi Bidart. La segunda, Uniformación fundamental de la legislación Procesal Penal para América Latina…”

Luego, Fix Zamudio sentencia que “esta labor dirigida a la armonización de los ordenamientos procesales civiles en Latinoamérica fue continuada por el tratadista uruguayo Vascovi, quien elaboró en 1976 y 1977 una monografía de carácter comparativo, precisamente con el objeto de descubrir los aspectos comunes a dichos ordenamientos y facilitar la adopción de las bases generales aprobadas en las mencionadas Jornadas Latinoamericanas de Colombia...” (sic).

Ya citamos a unos de los proyectistas del Anteproyecto del Código Procesal Civil y debemos destacar la honestidad intelectual del doctor Cordero, porque en la página 97 del libro El Nuevo Proceso Civil, publicado por la Editorial Kipus, sostiene que, en realidad, los redactores primigenios son los doctores Luis Torrello Giordano y Jorge Marabotto Lugano (uruguayos).

Ellos tuvieron como fuente principal el Código Procesal Tipo para Latinoamérica, discutido y analizado en su estructura y contenido por los más ilustres procesalistas de América en las distintas jornadas de derecho procesal civil auspiciadas por el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal Civil; que, finalmente, encomendó su redacción a nivel de Anteproyecto a los profesores uruguayos Vascovi y Gelst Bidart.

¿Le suena estos nombres? ¡Por supuesto, están en el libro Universi- dades, donde está el trabajo de Fix Zamudio! Y, otra vez, ¿por qué los actuales proyectistas, que durante su vida académica no escribieron jamás un libro, no citan las fuentes originales? Como no responden, tendríamos que sospechar que no lo hacen porque estaban en la obligación de “crear” un sistema procesal “propio”, es decir, volvemos al tema de discusión del momento.

En el campo de la filosofía, de la Ciencia Política, la Sociología y la Antro- pología y, por supuesto, el Derecho, estamos en la disyuntiva de enfrentarnos entre “lo propio” y “lo ajeno”.

Esto último está representado por la filosofía (y derecho) de Occidente y, la primera, de un “nuevo” Derecho que responda a los nuevos sujetos colectivos de la sociedad civil; en otros términos, asistimos a un proceso de “descolonización”, también en el campo del Derecho. Y el nuevo cpc es una muestra de la “filosofía de la descolonización II”.

Sin embargo, como hemos demostrado en anteriores artículos, el cpc es una construcción de Occidente; es más, hasta de cuño liberal (no olvidar que el Proyecto del Código Procesal Civil fue creado por el “gonismo” y por su representante, René Blattman).

Partamos de la hipótesis de que era posible no precisamente un Derecho propio (porque no es posible), pero podía tener contenido revolucionario.

Sus proyectistas, tendrían que haber realizado un diseño de nuevo código en los marcos que propone, v. gr, Michel Foucault, postestructuralista y fundamentalmente postmodernista. Una obra suya para consultar es la Verdad y las formas jurídicas, publicada por la Editorial Gedisa.

Entender el Derecho como DISCURSO, que la sociedad está atravesada de micropoderes, es una síntesis de relación de dominación. Por tanto, el Derecho, expresa esa relación de dominio a la voluntad de poder del que hablara Federico Nietzsche.

En la página 57 se lee: “Alguien en mi conferencia, un estudiante de Derecho, dijo: ‘estoy muy contento al fin se rehabilita el Derecho...’” (sic). Claro, ver el Derecho como discurso es ver la lucha por la verdad; la consecución de la verdad tiene que vincularse con la lucha por el ejercicio del poder, quien tiene el poder posee la verdad.

Otra posibilidad revolucionaria era apelar al DERECHO ALTERNATIVO. Así como en los años 60 se acuñó la Comunicación Alternativa, también en el Derecho está presente lo alternativo, así tenemos el libro El otro Derecho, de 1992, que incluye un trabajo de Eliana Botelho con el título de “Lo alternativo regado en vino y aguardiente”.

En la página 14, la autora sostiene que para la resolución de conflictos interindividuales de naturaleza civil, familiar (...) se debe realizar un trabajo que busque aproximar las partes litigantes y restablecer un diálogo roto, más adelante agrega que “…al denunciar el mito de la neutralidad del Poder Judicial (...), lograr un desagüe para las luchas populares, o sea construir el caparazón teórico-práctico que posibilite victorias o avances de la lucha popular (...) y, ante todo, restringir los conservadores, ante todo aquellos que se confrontan; v. gr., propietario x poseedor; arrendador y arrendatario; acreedor y deudor (...), en suma, UN NUEVO JUEZ”.

Podríamos seguir, pero el tamaño de la columna nos lo impide. Podrían haber utilizado las contribuciones de Eduardo Novoa Monreal, Stucka o Pasukanis desde un enfoque enteramente marxista del Derecho. Hubieran consultado –aunque es una antigualla– los Fundamentos del Derecho Soviético desde la página 541 hasta la 632, donde está el trabajo sobre Derecho Procesal Civil de E. V. Tadevosyan, doctor en Ciencias Jurídicas.

Con seguridad, este Código contiene dispositivos interesantes. ¡Ay!, pero tendrían que haber citado la fuente, no como ahora, que los proyectistas han “creado” nada menos que un Código Procesal Civil cuando durante toda su vida de académicos no escribieron jamás nada, siempre con excepción de mi colega Alberto Luna.

Es experto en Derecho Privado.

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