La Gaceta Jurídica

El futuro de la abogacía y la formación del abogado

(Parte final)

Foto: integralocal.es

Foto: integralocal.es

Ramón Mullerat

00:00 / 30 de septiembre de 2014

Diferencias nacionales

Las diferencias entre los abogados en Europa dependen del sistema jurídico de cada país, de las reglas de cada asociación y de las diferencias en su formación, organización y métodos de trabajo. Un buen ejemplo de la divergencia es el “monopolio del derecho”, expresión poco acertada que designa el trabajo reservado a los abogados. En la Unión Europea (ue) hay tres sistemas:

i) Monopolio completo: consejo y defensa (por ejemplo, España, Francia, Alemania y Austria); en estos países los abogados ejercen monopolio completo de los servicios jurídicos, tanto en el asesoramiento como en la defensa ante los tribunales.

ii) Monopolio parcial: monopolio de la defensa ante los tribunales (por ejemplo, Bélgica, Italia, Países Bajos, Reino Unido e Irlanda); los abogados tienen el monopolio de la defensa, pero no el de asesoramiento a los clientes.

iii) Ningún monopolio (por ejemplo, Finlandia y Suecia): los abogados no ejercen ningún monopolio ni en la defensa ante los tribunales ni en el asesoramiento, pudiendo cualquier persona no abogado ejercer dichas funciones (si bien sin utilizar el título de advokat). Otro ejemplo de divergencia es el estatus que ostentan los abogados de empresa en los distintos Estados miembros de la ue:

i) En algunos países (por ejemplo, España) los abogados de empresa tienen el estatus completo de abogado, puesto que son miembros de los colegios y pueden asesorar y defender a sus clientes en los tribunales, ya sea en representación de la empresa que les emplea o de otros clientes.

ii) En otros (por ejemplo, Reino Unido e Irlanda) son miembros del colegio de abogados pero no pueden asesorar o defender a nadie fuera de su cliente.

iii) En otros (por ejemplo, Francia y Bélgica) los abogados de empresa no tienen derecho a intervenir en los tribunales, no pueden pertenecer al colegio de abogados, ni siquiera son llamados abogados, sino “juristas de empresa” (juriste d’entreprise).

Existen importantes diferencias en la posición que adoptan los colegios de abogados ante cuestiones tan importantes como la formación, las profesiones incompatibles, el secreto profesional, las prácticas multidisciplinares, la regulación de los honorarios, etc.

El Consejo de los Colegios de Abogados de la ue (ccbe) realizó gran esfuerzo de armonización de la abogacía europea al aprobar el Código de Deontología Europeo en 1988 (y su revisión del 1999), pero necesitó unos diez años para acercar las posiciones más divergentes, especialmente en materia de secreto profesional, pactum de quota litis, publicidad, conflictos de interés, etc.

Debido a estas divergencias, algunos han llegado a decir que no existe una sino 20 profesiones jurídicas diferentes en Europa; que la defensa ante los tribunales y el asesoramiento jurídico son propias de profesiones distintas; que las grandes firmas de abogados y los despachos individuales (solo practitioners) ejercen profesiones distintas.

Yo no estoy de acuerdo con esta opinión. Es cierto que la profesión jurídica en la eu es diversa, pero todos los abogados tienen la misma misión: proteger los derechos y los intereses de los ciudadanos y, para preservar esta misión, la profesión debe mantenerse unida (1).

La formación y el acceso a la profesión en Europa

En el sistema actual de formación del abogado los países son clasificados en tres grupos:

a) Primero se encuentran los latinos (Italia, España, Portugal y Francia), basados en una cultura jurídica “clásica”, herencia del Derecho romano; cultura cartesiana y abstracta.

b) Luego están los anglosajones y nórdicos, en los que la formación se halla mayormente orientada hacia los aspectos prácticos del Derecho y del proceso.

c) Finalmente los países del Benelux, que representan una combinación de los dos sistemas antes descritos.

Las reformas recientemente llevadas a cabo en la ue y la internacionalización de la economía obligan a una armonización de los sistemas de acceso a la profesión. Por un lado, la formación universitaria da cada vez mayor importancia al Derecho comunitario, a la dimensión europea de los estudios de Derecho y al intercambio entre estudiantes y entre profesores. Por otro lado, a través de la armonización de la formación postuniversitaria, nos encaminamos poco a poco hacia un acceso a la profesión convergente entre los Estados miembros.

Estudios universitarios

La función de las facultades de Derecho en la formación profesional de los juristas es examinada desde tres puntos de vista:

a) Las relaciones de las facultades con las instituciones privadas. b) Las relaciones de las facultades con los Estados, en particular en lo que respecta a la financiación, control y condiciones de inscripción. c) La coordinación de la formación del abogado con el resto de las profesiones jurídicas.

Mucho se ha escrito sobre las dificultades en que se encuentra el joven diplomado al comienzo de su vida profesional activa. La formación universitaria a menudo carece de enfoques prácticos de la profesión. A menudo también la facultad no tiene suficientemente en cuenta las profesiones a las que aspiran y para las que deben preparar a los estudiantes.

La solución deseable consiste en encontrar un equilibrio entre la formación de base y la formación especializada. La primera profundizando el estudio de las disciplinas fundamentales y la segunda orientada hacia las profesiones. También sería conveniente intensificar el concierto de los programas de estudio con las asociaciones profesionales e incluso empresariales.

Los jóvenes juristas recién salidos de la universidad no siempre están preparados para adaptarse de un día para otro a la práctica profesional, lo cual obliga a los bufetes de abogados a invertir tiempo y medios económicos para completar la formación del joven diplomado y, por tanto, han de limitar los salarios que ofrecen en relación con otros países.

La formación debe, en primer lugar, hacer comprender a los futuros profesionales del Derecho y a sus enseñantes lo que la sociedad y los clientes demandan de las profesiones jurídicas, todo ello sin perjuicio de inculcar los valores humanistas que deben ser antepuestos a la enseñanza de los conceptos y técnica jurídicos. Un estudio comparativo de los sistemas de formación de los abogados en Europa de la Asociación de Facultades de Derecho en Europa (afde) fue útil para lograr una mayor armonización en la formación de los abogados en el seno de la ue.

La formación jurídica en Europa y en Estados Unidos

A pesar de lo difícil que resulta generalizar, puede ser útil describir algunas de las características de la enseñanza europea en comparación con la de Estados Unidos:

1. Facultades de Derecho públicas. Las facultades de Derecho por lo general están organizadas y subvencionadas por el gobierno. Por lo tanto, el coste de la docencia para el estudiante oscila entre 1.000 y 2.000 dólares anuales, mucho menos que en Estados Unidos, donde un estudiante suele endeudarse una media de 150.000 dólares para sufragar sus estudios. Sin embargo, las facultades de Derecho privadas están proliferando en la ue, cuyas tasas académicas pueden llegar a ser 10 veces más elevadas.

2. Formación teórica. La formación en Europa difiere sustancialmente de un Estado a otro. Generalmente, el sistema europeo está basado en una formación más académica y conceptual que el anglosajón, que se basa en el estudio de los precedentes (precedents), en la jurisprudencia (case-law)  y en la enseñanza de técnicas profesionales (skills-orientated training) como redacción, técnicas de interrogatorio, etc.

3. Título básico. En Europa los estudios académicos consisten en un período de enseñanza teórica de entre tres a cinco años y otro de formación profesional de alrededor de dos años (stage, stagio, articles, etc.) (teniendo en cuenta que en la ue no se distingue entre universidad y facultad de Derecho como en Estados Unidos). El título que conceden las facultades de derecho no es exclusivo para la abogacía, sino que es un estatus general para varias profesiones, incluyendo el ingreso en la administración pública.

4. La proporción alumnos/facultad es mayor en la UE que en Estados Unidos en más de 1/200. Los profesores de Derecho en Europa disfrutan de un estatus profesional considerable, pero sus salarios, especialmente en los países meridionales, son inferiores a los ingresos del abogado medio.

5. Examen de entrada. El Estado controla más el contenido de la educación en Europa que en Estados Unidos. Generalmente (con la excepción de España), después de cuatro o cinco años los estudiantes deben pasar el mencionado periodo de formación profesional mediante el trabajo junto con abogados con experiencia o la asistencia a escuelas de práctica jurídica, antes de ejercer como abogados.

6. Sistema de trabajo. Como se explicó (Segundo, IV) en la ue la gran mayoría de abogados trabaja individualmente o en estructuras pequeñas (solo practitioners) y las firmas de abogados tienden a ser pequeñas o medianas. La excepción la constituyen Reino Unido y Países Bajos, donde tradicionalmente han existido grandes firmas comparables en tamaño a las de Estado Unidos.

7. Justicia gratuita. El Estado ofrece justicia gratuita a aquellas personas que no disponen de recursos económicos (legal aid). Muchos de estos servicios los proporcionan jóvenes abogados pagados con fondos públicos que administran los colegios de abogados. En Estados Unidos no existe este tipo de justicia gratuito, pero los despachos de abogados, privada y voluntariamente, prestan servicios jurídicos gratuitos (pro bono público).

8. Internacionalización. Crece el interés entre los estudiantes de Derecho en recibir una formación internacional, particularmente a medida que Europa se integra (2). La Comisión Europea promociona la formación internacional a través de una variedad de programas, por ejemplo, el sistema de becas Erasmus o Sócrates.

9. Coste. El coste de la formación jurídica es más barato en Europa que en Estados Unidos porque en Europa generalmente existen: a) Subvenciones del Estado. b) La mayor proporción estudiantes/facultades. c) Muchos asisten a las clases de la Facultad de Derecho que está más cerca de su domicilio para minimizar costes. d) La mayoría de estudiantes no depende de apoyo económico externo y costean sus estudios con créditos financieros y de su propio trabajo.

Los retos actuales

Sin perjuicio de las grandes ventajas que la globalización aporta, los principales retos que la profesión tiene actualmente planteados son, a mi modo de ver, los siguientes:

La formación de los abogados

La formación de los estudiantes es uno de los mayores retos de la profesión jurídica. Existe un debate en Europa sobre cómo mejorar y armonizar esta educación. La formación es probablemente el reto más importante de la abogacía europea. Europa necesita dar a sus abogados una formación completa –para hacer frente a la gran y creciente competencia– e internacional –para facilitar el creciente ejercicio transfronterizo–.

Despachos multidisciplinarIOs (MDPS)

¿Puede el abogado asociarse con personas que no son abogados? ¿Puede compartir sus honorarios con personas que no son abogadas? Algunos, en particular las grandes empresas auditoras, contestan afirmativamente y defienden que los despachos multidisciplinares (multidisciplinary practices  o mdp) facilitan la competencia y que prestan un mejor servicio al público con estructuras en las que se facilita un servicio integral (one stop shops).

No obstante, la realidad es que los mdp se desdicen de los valores esenciales de la profesión jurídica y, en particular, de los principios de independencia, secreto profesional y lealtad o evitación de conflictos de intereses y pueden poner en peligro el interés público. Los despachos multidisciplinarios, en particular aquellos integrados por abogados y auditores, no son éticamente posibles porque las dos profesiones tienen funciones incompatibles.

Ambos profesionales precisan ser independientes, pero los auditores han de ser además imparciales –como los jueces–, mientras que los abogados, por definición, son parciales (advocan ad + vocare) los intereses de una parte) (3). El Consejo de los Colegios de Abogados de la ue (ccbe) en sus resoluciones de 1992 y 1999 por unanimidad de sus miembros y la American Bar Association (aba) en su resolución de 2000 (voto 75 por 100 a favor) rechazó los mdp.

Profesionalidad frente a mercantilismo

El siglo xx fue testigo del cambio del hombre moral por el económico y psicológico, la profesión jurídica no está exenta de esta tendencia. En 1990 se predijo (4) que los despachos crecerían de forma exponencial y que el crecimiento cambiaría el carácter de los mismos, retrocedería la formalidad, cedería la colegialidad, las nociones de servicio público e independencia quedarían marginadas y el crecimiento colisionaría con el principio de pasividad dignificada para conseguir clientes.  Hoy en día la profesión jurídica sufre una crisis. Muchos abogados se encuentran en la disyuntiva entre ser profesionales y ser hombres de negocio y muchos sostienen que el abogado es un hombre de negocios más que vende sus servicios. Existe una creciente tendencia entre abogados a rendirse ante el mercantilismo actual. Desgraciadamente, para algunos abogados de hoy en día la acumulación de riqueza se ha convertido en el centro dominante de la vida profesional, restando poca energía para el servicio público y para el trabajo a favor de los necesitados (5).

Robert Nelson (6) se refiere a una encuesta relativa al rechazo de encargos profesionales contrarios a los valores éticos del abogado. La mitad de los rechazos fueron debidos a evitar violaciones de la deontología profesional, tales como tratarse de conductas ilegales, incompatibilidades o conflictos de interés y la utilización del Derecho para hostigar a un tercero, pero solo el 16,22% de los encuestados rechazó alguna vez un encargo de trabajo de esta naturaleza (7).

La International Bar Association (iba) reconoció recientemente que el mercantilismo, en el sentido de poner énfasis desmesurado e inapropiado sobre los beneficios sin tomar en consideración los valores profesionales, está en contradicción con la misión del abogado y debería desalentarse. Declaró que los abogados debían prestar servicios de forma independiente, ética, eficiente y con elevada calidad, evitando el mercantilismo y manteniendo los valores profesionales (8).

La profesión necesita permanecer unida (9)

La profesión jurídica se ha caracterizado por la estricta observancia de un código de principios éticos. La ética constituye la quintaesencia del abogado e informa la profesión jurídica. Piero Calamandrei resaltó que solo donde los abogados son independientes los jueces pueden ser imparciales. En los grandes despachos, cada vez más cercanos a verdaderas empresas, los deberes éticos esenciales –ndependencia, desinterés, evitación de conflictos de interés– son más difíciles de observar que para los demás abogados.

En general, la independencia es más fácil de mantener por un abogado que ejerce de forma individual, que interviene en pequeños asuntos para un gran número de clientes que por otro que trabaja en una gran estructura para compañías multinacionales que proporcionan los honorarios necesarios para las inversiones que requieren los grandes despachos.

El secreto profesional es más difícil de respetar por un despacho multidisciplinar controlado por miembros de otras profesiones. Los conflictos de interés proliferan con el tamaño del despacho. El desinterés es también, generalmente, más fácil para un abogado que ejerce de forma individual que para el despacho multipersonal que defiende operaciones multimillonarias.

Algunos creen que los valores tradicionales de la profesión son anticuados o que, si bien son primordialmente aplicables a los abogados que intervienen en litigios, deben suavizarse para los despachos mercantilistas. La realidad es que la problemática derivada de los despachos multidisciplinares, las murallas chinas, los conflictos de interés, el pago de honorarios mediante acciones y otras cuestiones similares están afectando principalmente a los despachos mercantilistas.

Ello podría llevar a la división de la profesión (10), a la división entre abogados mercantilistas y de foro mercantilistas, entre abogados que trabajan en grandes estructuras y los que trabajan de forma individual, etc. Ello no puede ser así. La profesión debe permanecer unida. Ambos sectores de la profesión son complementarios y cada uno necesita del otro.

El abogado que ejerce individualmente necesita la aportación que los abogados de los grandes despachos efectúan en cuanto a las formas innovadoras de tecnología y el apoyo que prestan a la profesión con su influencia y contactos. Por su parte, los grandes despachos necesitan a los abogados que ejercen de forma individual para mantener la esencia de la profesión, para realzar sus valores y participar en la defensa de los derechos humanos. Los grupos separados que resultarían de una división de la profesión se resentirían considerablemente en su aislamiento.

Colofón

Los abogados del siglo xxi deben adoptar una actitud proactiva para forjar el futuro de la profesión. La globalización ofrece muchas oportunidades para servir mejor a los clientes y a la sociedad; pero también crea serios retos para los valores de la profesión.

Una mesa redonda de la acca (American Corporate Counsel Association)  sobre Cómo obtienen las empresas los servicios jurídicos en la nueva economía (11), trató sobre las asociaciones de despachos a nivel mundial, los despachos multidisciplinares y los métodos a través de los cuales las empresas seleccionan a sus abogados. El debate confirmó mi convicción de que los clientes buscan primordialmente abogados competentes, dignos y profesionales y que el nombre, el tamaño y otras consideraciones tienen una significación menor.

Se dice que los despachos de abogados son puras empresas. Estoy en desacuerdo. Si bien los despachos necesitan hoy ser gestionados siguiendo criterios empresariales, creo que los abogados pueden ser y necesitan ser profesionales, manteniendo la esencia y los valores de la profesión. El mundo del siglo xxi necesita abogados competentes y profesionales más que nunca.

Notas

1. Heinz Weil y Ramón Mullerat, “We will not be free if we’re not united”, European Lawyer, noviembre 2000, p. 15.

2. El interés por una educación internacional no es tan extenso como debería, en Estados Unidos se hace esfuerzos para ofrecer formación internacional a los estudiantes. Véase John A. Barrett, Jr. “International legal education in US law schools. Plenty of offerings but too few students”, The International Lawyer, otoño 1997, vol. 31, núm. 3, p. 845.

3. Lawrence Fox, “Dan’s World: A free enterprise dream; an ethics nightmare”, The Business Lawyer, ABA, agosto 2000, vol. 55, núm. 4.

4. Marc Galanter y Thomas M. Palay, op. cit.

5. En Estados Unidos, en los últimos diez años la media de ingresos brutos de los despachos con más éxito ha aumentado en 56%, hasta 265,5 millones de dólares; la media de beneficios anuales por socio aumentó en 34%, hasta alcanzar 755.000 dólares; la media de trabajo de carácter gratuito a favor de fines benéficos descendió 35%, a 36 horas. Aric Press, “Eight minutes”, The American Lawyer, julio 2000.

6. Robert Nelson, “Ideology, practice and professional authority: social values and client relationships in the large firm”, 37 Stanford Law Review, 1985.

7. Los comentaristas destacan: 1) una disminución de la educación y conducta cortés entre abogados, un aumento de comportamiento poco ético o descortés entre abogados y jueces, frecuentes faltas de comportamiento ético y profesional y contiendas jurídicas cada vez más agresivas, competitivas y guiadas por el interés económico, desarrolladas con miras a “ganar a toda costa”; 2) una creciente competencia y presión por ganar y la teoría subyacente de que el Derecho se ha convertido en un “negocio” más que en una profesión, con mayor énfasis en el materialismo y el dinero; 3) descenso de la lealtad del abogado y del cliente para con el despacho; 4) frecuentes y súbitas disoluciones y reestructuraciones de despachos; 5) aumento de la publicidad agresiva por parte de los abogados, y 6) la percepción de un declive general en los valores, ideales y moral de los abogados.

Rudolf J. Gerber dijo que se ha extendido una enfermedad como una sombra sobre el alma de la profesión: el dinero se ha convertido en el objetivo número uno de muchos despachos y personas, la calidad se ha convertido en secundaria, el compromiso profesional se ha convertido en la tercera prioridad y el servicio público ha sido casi eliminado. Más que justificar sus constantes invocaciones a la profesionalidad, las actitudes de los abogados revelan una progresiva desprofesionalización de una profesión antaño noble, hasta el punto de que el ejercicio del Derecho se ha convertido en negocio mercantil como cualquier otro.

8. IBA, Reunión del Consejo, Amsterdam, 18 de septiembre de 2000.

9. Weil y Mullerat, op. cit.

10. David Ward, ex Presidente de la Law Society of England and Wales, “The rule of law. The President’s address to the National Conference”, Alocución en el Colegio de Abogados, 1989.

11. ACCA, European Chapter, 7ª Conferencia Anual, Barcelona, 13 y 14 de noviembre de 2000.

Es abogado, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona; expresidente del Consejo de los Colegios de Abogados de la Unión Europea (CCBE).

Tomado de: uam.es

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia