La Gaceta Jurídica

“Nuestro hogar es sagrado”

27 de mayo

Las madres son el apoyo y el cariño que no se interrumpe mientras alcanza su vida.

Las madres son el apoyo y el cariño que no se interrumpe mientras alcanza su vida. Foto: dgaleanolivera.wordpress-com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 27 de mayo de 2014

El 27 de mayo de 1812 el general José Manuel de Goyeneche se dirigió a Cochabamba con la intención de frustrar la revolución liderada por Esteban Arze, aprovechando que los hombres de la ciudad estaban en otras batallas a lo largo del país.

Cientos de mujeres del lugar se organizaron, se armaron y se enfrentaron a las tropas españolas desde la colina de San Sebastián  (la Coronilla) con la consigna: “nuestro hogar es sagrado”. Ese día, encabezadas por la anciana no vidente María Josefa Gandarillas y con la imagen de la Virgen de la Merced, las madres intentaron bloquear el ingreso de las tropas españolas, pero fueron masacradas.

Desde esa fecha hasta 100 años más tarde, la “Fiesta de Dios” en Cochabamba se llamó “Fiesta Triste de Dios”.

Reconocimiento a la valentía

El 8 de noviembre 1927 se estableció con una ley al 27 de mayo como “Día de la Madre en Bolivia”, en reconocimiento a la valentía de las mujeres muertas en la Coronilla, esta ley también establece que en esta fecha todos los establecimientos educativos tienen que rendir homenaje a las madres.

En otros lugares del mundo el Día de las Madres se celebra el 8 de diciembre, la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Todo lo que soy, se lo debo a mi madre

George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, reconoció la labor de su madre con la histórica frase “Todo lo que soy se lo debo a mi madre, atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la formación moral, intelectual y física que recibí de ella”.

Y los bolivianos y bolivianas somos como nuestras madres nos enseñan a ser, somos honrados y honradas, trabajadores y trabajadoras, sacrificados y sacrificadas como lo son nuestras madres, aprendemos de ellas a ser perseverantes y ser valientes para enfrentar una realidad hostil, nos enseñan a vivir con una sonrisa en el rostro frente a la adversidad, a poder vivir en un país donde no abundan las oportunidades.

Nuestras madres nos enseñan a generar oportunidades, ideando hacer jugos de naranja para las personas que en su diario trajín sienten sed; a embolsar pasank’alla en pequeñas cantidades para el antojo de los viajeros; a cocinar deliciosos platos para los seres solitarios; pero, sobre todo, nuestras madres nos enseñan a hacer todo lo que debamos hacer, con una sonrisa de agradecimiento por el cielo azul, por el aire puro, por un día más de vida que nos permite disfrutar de la vida de los nuestros.

Y ¿cómo no heredar la valentía de las madres de la Coronilla que prefirieron la muerte a agachar la cabeza y vivir en humillación?

La relación interpersonal más importante para el ser humano

El escritor alemán Johann Paul Richter decía que “para el hombre que tuvo una buena madre, todas las mujeres son sagradas”. El militar y gobernante francés Napoleón Bonaparte decía que “el porvenir de un hijo es obra de su madre”.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien fue poeta, músico, filólogo y uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX decía que “cada persona lleva en sí una imagen de la mujer y esa imagen la saca de la propia madre”.

Honoré de Balzac, novelista francés, nos conmovió con su frase “Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada y verdadera que la de tu madre”. La escritora británica Mary Anne Evans señaló que “La vida empieza despertando y amando el rostro de la madre”.

Los estudios psicológicos respaldan estas frases, ya que demuestran científicamente la relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidadora primaria, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas las relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

Un día de agradecimiento

Así como la Virgen María no dejó a Jesús en ningún momento de su vida, que lo acompañó en las buenas y en las malas, así nuestras madres no nos dejan nunca.

Por eso este día es de agradecimiento, porque nuestras madres nos dieron la vida, porque nos dan su amor y su apoyo en todo momento, porque nos enseñan lo que saben, porque nos cuidan cuando enfermamos, porque se preocupan por nuestro bienestar todo el tiempo.

También hoy es un día de oración para que, así como ellas nos cuidan y protegen, pidamos a Dios que las cuide y las proteja de toda enfermedad, de toda tristeza y de todo mal.

También pidamos para que Dios nos ayude a ser hombres y mujeres de bien, respetuosos con nuestros semejantes, piadosos con los necesitados, agradecidos con los que nos tienden la mano, le pedimos porque nuestras madres se sientan orgullosas de nosotros y nosotras, porque sabemos que ellas trabajan y se sacrifican cada día para hacer de sus hijos hombres y mujeres de bien.

Este 27 de mayo demos a gracias a Dios por ustedes, mamás.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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