La Gaceta Jurídica

¿Por qué los hombres golpean a las mujeres?

El abuso que las mujeres han sufrido por años se torna en una disminución en la autoestima, que les quita seguridad en sí mismas y lo que la gente, que ve dicha violencia desde afuera, no entiende es que una mujer abusada necesita una intervención psicológica para poder salir del abismo en el que se encuentra.

No se debe tolerar la violencia contra las mujeres.

No se debe tolerar la violencia contra las mujeres. Foto: www.todosayudan.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 13 de junio de 2014

Cómo podemos tolerar que una persona lastime nuestro cuerpo? ¿Nos cause dolor? ¿Cómo podemos aguantar o perdonar a una persona que nos causa sufrimiento?

LA VIOLENCIA ES MÁS FRECUENTE EN UNA RELACIÓN CONYUGAL

La violencia, dice el Dr. Pierre Nicolas, no es una agresión casual, se da en un contexto particular de una relación de abuso. Dentro de una relación conyugal las posibilidades de agresión se incrementan. El  abuso puede ser físico, psíquico y/o sexual. Esta situación de agresión puede durar muchos años, las mujeres dicen “sentir pena”, “amar a su agresor”, “obligación por sus hijos, “no tener dónde ir”, pero sobretodo tener “miedo”.

El abuso que estas mujeres han sufrido por años se torna en una disminución en la autoestima, que les quita seguridad en sí mismas y lo que la gente, que ve dicha violencia desde afuera, no entiende es que una mujer abusada necesita una intervención psicológica para poder salir del abismo en el que se encuentra.

SÍNDROME DE LA MUJER MALTRATADA

El “Síndrome de la mujer maltratada” es un conjunto de síntomas que se divide en  tres fases: la fase de tensión, la fase de agresión, y la fase de conciliación o arrepentimiento.

LA FASE DE TENSIÓN

Se caracteriza por un aumento gradual de tensión: insultos, abuso físico, etc. El maltratador expresa insatisfacción y hostilidad; por otro lado la mujer intenta calmar,  complacer al agresor, creyendo erróneamente que podrá controlar la situación. La tensión acrecentará hasta dar curso a la agresión.

LA FASE DE AGRESIÓN

En esta fase se produce el abuso físico, sexual y/o psíquico y después el agresor detiene el abuso.

LA FASE DE CONCILIACIÓN

Es la etapa en la cual el maltratador pide perdón, dice estar arrepentido, llora, se arrodilla, trata de ayudar a su víctima, le muestra remordimiento con regalos y promesas de cambio. Sin embargo, con el tiempo, la fase de tensión se repite más y la de conciliación se reduce.

SE DEBE ACTUAR A TIEMPO

Muchas mujeres, a raíz de las promesas de cambio, las muestras de arrepentimiento y otros actos, no piden ayuda a tiempo, por lo que las agresiones se repiten con más frecuencia y con mayor gravedad. Primero es un zarandeo, otro día es un golpe, luego es una paliza y muchas veces la muerte. Las mujeres maltratadas se van “ajustando” al comportamiento de su pareja, porque sienten que no hay salida.

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SOBRE LA VÍCTIMA

Los abusos físicos, sexuales y/o psicológicos no sólo causan dolor, sino que además crean hábito.

La violencia física, que deja evidencia, le provoca a la víctima una tensión y un agotamiento permanentes,  pierden el apetito y las ganas de arreglarse y verse bien.

La violencia sexual les produce depresión, sensación de derrota y un dolor emocional que las deja atontadas y vencidas.

La violencia psicológica, los insultos, humillaciones, las amenazas por parte del agresor van produciendo en la mujer un desgaste psíquico agudo y sensación de estar enloqueciendo y esto reduce la capacidad para protegerse.

ENGANCHE PSICOLÓGICO

Muchas veces oímos decir ¿y por qué no se sale? ¿Por qué no lo deja? ¿Por qué lo aguanta? Y es que el agresor ha creado un clima de terror para tener a la víctima bajo control, la mujer renuncia a su libertad y a su voluntad, y se convierte en sobreviviente, sometida que sólo se enfoca en “salvarse” del sufrimiento.

1. SIMPATÍA CON EL AGRESOR

Y de ser una sobreviviente, pasa a enfermar psicológicamente ya que empieza a desarrollar simpatía con su agresor, defendiéndolo, protegiéndolo o justificándolo. Es por esto que al verlo desde afuera no se entiende por qué una mujer protege a quien la maltrata, negando lo que sucede, retirando denuncias o rechazando que otras personas se metan en sus asuntos de pareja.

2. DESARROLLA UNA PASIVIDAD EXTREMA

La mujer acata todo lo que el agresor le ordena y no expresa ninguna señal de protesta o resistencia. Esto lo hace para evitar cualquier tipo de enfrentamiento o episodio de violencia. Puede incluso motivar a los hijos o hijas a obedecer al agresor en todo para garantizar su seguridad.

3. DEJA DE SENTIR Y DE PENSAR

Pasa a funcionar como autómata, se anula como persona y centra su vida alrededor de las demandas y necesidades del agresor.

Todo esto produce un “enganche” psicológico del que sólo podrá salir con ayuda psicológica, porque ella ve al agresor como un ser poderoso y ella se siente indefensa.

CARACTERÍSTICAS DE LOS HOMBRES AGRESORES

AMISTOSOS EN PÚBLICO

Los agresores tienen una imagen pública de personas amistosas, preocupadas por los demás, devotos hombres de su casa. Esto lleva a que vecinos y amigos crean que la esposa exagera cuando informa sobre el abuso físico e incluso la policía puede ser engañada por la calma extrema que demuestra, contrariamente al comportamiento alterado de su esposa.

MINIMIZAN SU VIOLENCIA

Los agresores minimizan su violencia, la ocultan frente a vecinos, parientes y oficiales de policía y cuando son visibilizados sus abusos aseguran que fueron en defensa propia.

CULPAN A SU PAREJA

Los agresores tienen celos y actitudes posesivas por lo que vigilan obsesivamente a sus esposas, las siguen, interrogan a los hijos, escuchan sus llamadas telefónicas y culpan permanentemente a la pareja de ser la que lo empujó a ser violento.

Los hombres extremadamente posesivos tienen incapacidad para aceptar que la relación ha terminado y someten a la mujer a un hostigamiento continuo, manipulan a los hijos, entran en controversia sobre los acuerdos de custodia o pensiones de los hijos, para obligar a sus parejas a una reconciliación, o se retiren los cargos en su contra.

NO QUIEREN CAMBIAR

No aceptan ser agresores por lo que carecen de motivación interna para cambiar su comportamiento o buscar ayuda profesional.

RECONSTRUCCIÓN

Es muy importante que la comunidad se sensibilice con las mujeres que sobreviven a la violencia día a día y permanecen en la relación de maltrato. Ellas necesitan reconstruirse de tal manera que recuperen la autoestima perdida o puedan construir la que nunca tuvieron, ya que es la mejor arma para protegerse.

Las personas alrededor, los vecinos, los familiares  tienen prejuicio con respecto a las mujeres que son víctimas de abuso, por lo que es necesario que busquen apoyo y consejo a  organizaciones de mujeres que entiendan toda esta problemática sin cuestionamientos o prejuicios. Es el primer paso para la recuperación y la cura.

FUENTE: Nicolas, Pierre. Violencia Conyugal.

Amelia Peña Aguilar

es Economista, egresada en Derecho, diplomada en Diplomacia Cultural de los Pueblos y Pedagogía para la Educación Superior.

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