La Gaceta Jurídica

Un instrumento político llamado “miedo”

Desde su perspectiva, la autora se introduce en una de las formas que utiliza el poder político para mantener hegemonía en el tiempo y en el espacio en diversas partes del mundo, pero hace un sesgo en torno a lo que sucede en Medio Oriente y en nuestro país, configurando una presunta utilización del temor.

Durante la historia humana, el poder y la política han recurrido a diversos métodos y herramientas que ayuden a mantener sus espacios.

Durante la historia humana, el poder y la política han recurrido a diversos métodos y herramientas que ayuden a mantener sus espacios. Foto: haciendopinturahaciendopolitica.blogspot.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 08 de agosto de 2014

"Educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad destruye la sinceridad y la confianza y sólo se consigue una falsa sumisión” (Albert Einstein)

¿Qué es el miedo?

Pablo Huerta dice que el miedo es una respuesta natural ante el peligro; el miedo fue aprendido por los primeros habitantes de la Tierra y forma parte del esquema adaptativo del hombre y lo heredamos en nuestra información genética, lo que permite protegernos del dolor, nos permite estar atentos ante el peligro y actuar con rapidez a la adversidad, éste tipo de miedo es bastante positivo. Pero hay miedos irracionales, como el temor a lo que no existe.

El miedo radica en el cerebro reptiliano y en el sistema límbico, en el momento en que éstos detectan peligro se activa la amígdala cerebral, situada en el lóbulo temporal, así se incrementa el metabolismo celular; el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células, sobre todo la adrenalina; aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre, la actividad cerebral y la coagulación sanguínea, y se detiene el sistema inmunitario, al igual que toda función no esencial.

Asimismo se dilatan las pupilas para facilitar la admisión de luz; la sangre fluye a los músculos mayores, en especial a las extremidades inferiores; el sistema límbico fija su atención en el objeto amenazante y los lóbulos frontales –encargados de cambiar la atención consciente de una cosa a otra– se desactivan parcialmente.

Estos cambios le facilitan al individuo una respuesta rápida ante el peligro, sin embargo, surgen consecuencias negativas como la taquicardia, sudoración, temblores falta de control en los riñones y pérdida del control sobre la conducta.

Si lo que se experimenta es un miedo intenso o un trauma, éste queda fijado en la memoria, lo que daña se fija con mayor fuerza que aquello que da placer. Basta quemarse una vez con fuego para no volver a tocar una llama, si lo olvidáramos  nos quemaríamos día tras día.

Tener miedo es conveniente cuando los peligros son reales, el problema de tener miedo surge cuando el miedo es a un peligro irreal y que la mente se esfuerza en creer que es real.

El miedo, como instrumento de dominación política

El investigador Xabier F. Coronado señala que, además del miedo como mecanismo natural evolutivo, hay otro tipo de miedo, uno que paraliza, que nos retrae y nos impide reaccionar para superar sus causas. Este otro miedo es el que los gobiernos manipulan para dominar a los individuos y mantenerlos en un estado de bloqueo, sin acción y sin criterio.

El miedo colectivo hace que aceptemos situaciones impuestas por temor a rechazarlas y nos hace responder con la típica frase “ni modo”, aceptando la desigualdad, la injusticia y la falta de solidaridad, pues tenemos miedo de que si actuamos las cosas podrían empeorar para nosotros.

Thomas Hobbes (Leviatán, 1651) fue uno de los primeros pensadores en relacionar el temor con la organización política y la construcción del Estado, actualmente, la utilización del miedo como instrumento de sumisión desarrolla una metodología sofisticada con el objetivo de intimidar a los pueblos y manejar sus reacciones ante estímulos de temor inducido.

La aplicación social de esta teoría recomienda la provocación de situaciones traumáticas violentas como asesinatos, desapariciones, torturas, etc. para someter grupos sociales problemáticos.

El miedo no es un procedimiento propio de la democracia, caracteriza más a las dictaduras militares que buscan generar en los individuos una situación de vulnerabilidad que los haga manipulables y se sometan a sus decisiones políticas, económicas o sociales.

En ocasiones el miedo se maneja de manera tan sutil que es difícil darse cuenta cuando se está produciendo, los gobiernos suelen usar los medios de comunicación que alcanzan resultados muy efectivos a favor de ellos y en contra de nosotros. El miedo impuesto invade a todas las capas de la sociedad y se instala en el inconsciente colectivo, las campañas políticas de un grupo que está en el poder suelen amenazar con que los demás partidos representan “un peligro” para la nación para perpetuarse en el poder; en el fondo, llegamos a tener miedo a algo que ignoramos.

El miedo en el ámbito político internacional

Si a nivel nacional los instrumentos de miedo son casi invisibles, a nivel internacional no lo son; lo peor es que quebrantan la moral de los individuos atacando a los estratos más débiles de un pueblo como son los niños y las mujeres. Eso es lo que pasa actualmente en Gaza, Unicef declaró que hasta el 5 de agosto de este año hay 400 niños y niñas muertos, 2.500 niños y niñas heridos y unos 370.000 menores que necesitan ayuda psicológica porque les invade el terror.

Y aunque a todos nos toca la situación política internacional, casi nadie dice o hace nada porque el miedo nos invade a todos, miedo a levantar la voz, denunciar la realidad, estamos paralizados por un miedo porque día a día existen aparatos y mecanismos que nos atemorizan para mantenernos apáticos en nuestra vida cotidiana.

La cultura del miedo en nuestro país

La cultura del miedo es inherente al autoritarismo, es el arma intimidatoria que nos mantiene secuestrados en una realidad que creemos no poder cambiar.

Hace poco, el 26 de julio, el presidente cívico de Tarija, Waldemar Peralta Méndez, aseguró que el movimiento cívico estaba en emergencia porque el gobierno pretendía volver a encarcelar al exdirigente chaqueño Felipe Moza Segundo por haber denunciado a quien estuvo a cargo del operativo de su detención el 2008, Raúl García Linera, hermano del Vicepresidente.

Oscar Ortiz Antelo proporcionó una lista de políticos que sufren de “acoso judicial”, publicada en el periódico El Deber el 5 de agosto, que denota que en nuestro país existe persecución política por parte del oficialismo.

En La Paz, Víctor Hugo Cárdenas, Luis Revilla, Samuel Doria Medina y Juan del Granado están enjuiciados. En Pando, Ana Malena y 100 ciudadanos del Comité Cívico refugiados en Brasil; Róger Pinto y Paulo Bravo enjuiciados. En Tarija, el exgobernador Mario Cossío asilado en Paraguay; el alcalde de Tarija, Óscar Montes, está enjuciado.

En Chuquisaca el exalcalde de Sucre Jaime Barrón, Savina Cuéllar y el presidente del Comité Cívico, John Cava, enjuiciados. En Potosí, el alcalde René Joaquino, en Oruro la actual alcaldesa, Rocío Pimentel. En Beni, el exgobernador Ernesto Suárez afirmó que se enfrentó a una conspiración. En Cochabamba, Arturo Murillo y Ninoska Lazarte también enfrentan la persecución judicial.

En Santa Cruz, el gobernador Rubén Costas afronta varios juicios, la mayoría de ellos por haber hecho críticas a autoridades del Gobierno. La presidenta del Concejo Municipal de Santa Cruz, Desirée Bravo, y Alcides Villagómez fueron privados de libertad. El exalcalde de Buenavista, Bladimir Chávez, fue detenido en diciembre de 2010. El alcalde de Cotoca, Wilfredo Áñez, también fue encarcelado. Los alcaldes de La Guardia, Jorge Morales, y de Camiri, Gonzalo Moreno, denunciaron ser víctimas de acoso judicial. El cívico Branko Marinkovic y el empresario Humberto Roca se han autoexiliado. Y existen más de 20 presuntos “presos políticos” sin juicio.

Al inaugurar la casa de campaña del Movimiento Al Socialismo (mas) en La Paz, el Presidente llamó a los disidentes a volver a las filas de su partido. “Nuestro pedido a los hermanos del movimiento indígena originario, de la lucha sindical, es que vuelvan, esto es su familia, su casa, su proceso y su revolución democrática y cultural”, sin embargo, muchos disidentes afirmaron haber sido maltratados moralmente por miembros de esa tienda y por el propio Presidente y que no están dispuestos a sufrir humillaciones.

Puede que la gestión económica haya sido una de las mejores de nuestra historia, el ministro Luis Arce es considerado uno de los mejores economistas de Latinoamérica, no obstante, las nacionalizaciones, el control de la inflación, el auge económico que estamos viviendo no compensan la falta de ese derecho humano fundamental llamado “libertad”.

Quieren infundirnos miedo, no podemos opinar en contra del gobierno porque “nos enjuiciarán”, no debemos votar por otros candidatos porque esos “privatizarán el gas”.

Y es que, en realidad, la nacionalización del gas fue una consecuencia histórica de la lucha y muerte de los héroes de Octubre Negro; es muy probable que cualquier otro gobierno hubiese nacionalizado el gas, porque en la historia hay cosas que pasan inevitablemente, por lo tanto, no podemos saber si son “vende patrias”, muchos de los candidatos nunca fueron electos.

No podemos dejar que el miedo invada ni dejar que se destruya la democracia. El poder es muy atractivo, es ambicioso, el poder siempre desea tener más poder, es caprichoso y autoritario. Los hilos de la historia son tejidos por los pueblos y los cambios se logran porque hay personas que tienen criterio, que no se conforman, que se cuestionan y no tienen temor.

Fuentes

Coronado, Xavier F. “El miedo como instrumento de Presión”.

Huerta, Pablo. “Qué es el Miedo”

Ortiz Antelo, Oscar. “Persecución política”.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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