La Gaceta Jurídica

¿Qué se juega el #21F?

…el revolucionario debe ser capaz de oír la hierba crecer…” Karl Marx

La Razón (Edición Impresa) / Henry A. Pinto Dávalos*

00:00 / 14 de febrero de 2016

En su momento, en matutinos de circulación local formulé la misma pregunta, pero con relación a las elecciones presidenciales del 12 de octubre de 2014, precisando que, en esa coyuntura, lo que se estaba jugando en Bolivia no era la reconfiguración del Estado Plurinacional, menos una reforma sustancial en temas centrales como los derechos indígenas o el régimen autonómico, sino la posible reforma a la Constitución que permita la nueva reelección del presidente Evo Morales, intuición que se confirmó.

El Gobierno nacional, aprovechando su control casi absoluto de instituciones del país, incluido el Parlamento y el Tribunal Constitucional Plurinacional, ha impuesto en la agenda mediática la posible reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado (cpe), norma que, en caso de ser alterada, dará paso a que los actuales gobernantes se postulen nuevamente al cargo, convirtiendo al presidente Evo Morales en el mandatario con más tiempo en el ejercicio de la primera magistratura del país, por eso, realmente, ¿qué es lo que está en juego en la votación del 21 de febrero?

Un primer análisis, expuesto por el analista Franz Flores, es el referido a la “apertura o cierre de la estructura de opo- tunidades políticas”, haciendo referencia a autores como Doug McAdam y Sidney Tarrow, quienes manejan el concepto de “estructura de oportunidades políticas” para denotar que, en ciertos momentos, los actores políticos aprovechan circunstancias para lograr sus objetivos.

En caso de ganar el Sí, estas estructuras se “cerrarán” en torno a un líder y un proyecto, en cambio, si gana el No, este será un aliciente no solo para remover estructuras al interior del mas, sino también en la oposición, que podría ver en la derrota del Sí un escenario con perspectivas políticas a mediano plazo. En resumen, lo que estaría en juego será una suerte de democratización del poder político.

Un segundo aporte relevante constituye la reflexión de Raquel Gutiérrez Aguilar desde México, quien, en una entrevista realizada por Rafael Archondo, refiere que la votación del 21F sintetiza el “despojo de la construcción colectiva del cambio a favor de un individuo”, de unas estructuras y de un “orden de mando conveniente para ciertas ramas del capital”.

Así, la victoria del Sí significaría reforzar este despojo colectivo a favor del caudillo y, si gana el No, apresurar un escenario donde “puedan fluir nuevos momentos”, alentando posibilidades de cambio. Es decir, la victoria del Sí vendría a significar la concentración del poder en manos de una figura y la del No permitiría remover ciertas estructuras, incluso dentro del mas.

En nuestro entender, creemos conveniente referir que lo que está en juego el próximo 21F es la legitimidad, vigencia y perspectiva del Evismo. Me explico. Durante las dos últimas votaciones a las que Bolivia asistió masivamente, las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores y la votación por los estatutos autonómicos y cartas orgánicas (2015), el Gobierno tuvo la habilidad política de desmarcarse de los resultados electorales negativos, indicando que en esas elecciones no participó el presidente Morales ni menos estuvo en campaña.

Esta estrategia discursiva permitió salvar ciertos resultados negativos, pretendiendo mantener incólume la figura central del Evismo. Empero, hoy la situación es distinta, la votación del 21F versa directamente sobre el liderazgo de Evo Morales no solo al interior del mas, sino también en el país.

Así, los resultados del 21F serán cruciales para definir un horizonte interno (partidario del mas) que, en caso de ganar el No, deberá reemplazar el liderazgo de Morales por otra persona que pueda sustituirlo (la tarea no es fácil, ahí habría que absolver varias dudas, por ejemplo, si la Federación del Trópico apoyaría a un candidato ajeno a su militancia, etc.), sino también en el plano externo (ciudadano), donde el mas deberá sortear la difícil tarea de reemplazar a un líder que no solo “condense ese proceso de despojo” del cual habla Raquel Gutiérrez, sino que represente el resumen de una historia de luchas con capacidad de articulación.

Si gana el Sí, el Evismo se verá fortalecido, Evo Morales se consolidará en el líder indiscutible y las estructuras de la burocracia estatal amplificarán su poder, es decir, se vivirá un proceso profundo de concentración, donde cada vez sea más latente la pérdida de influencia de la sociedad civil y los movimientos sociales en torno a una configuración vertical del poder estatal.

*    Es catedrático de Derecho Procesal Constitucional y Relaciones Internacionales (UMSS).

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