La Gaceta Jurídica

El legado de Pablo Dermizaky y su aporte al constitucionalismo

Apunte legal -  (Parte I)

Alan Vargas Lima

00:00 / 31 de marzo de 2015

Marzo se distingue porque el 19 se celebra el Día del Padre, sin embargo, este año nos embarga la tristeza de una lamentable noticia, la partida inevitable de quien fue un eminente ensayista, diplomático, abogado constitucionalista, impulsor y primer Presidente del Tribunal Constitucional de Bolivia, el doctor Pablo Dermizaky Peredo (1), quien dedicó su vida a la cátedra universitaria y dejó una vasta producción bibliográfica de obligada consulta en universidades bolivianas y latinoamericanas. Asimismo, su conducta de vida, llena de valores éticos y morales, lo convirtió en un digno ejemplo a seguir.

La trayectoria de este ilustre profesor es bastante conocida a nivel nacional e internacional, dado que, en forma paralela a su excepcional carrera docente, ejerció algunas funciones públicas y privadas, por ejemplo, fue delegado a la Asamblea General de las Naciones Uni- das (1969 y 1970); Primer Secretario de la Embajada de Bolivia en Francia y en- cargado de Negocios a.i. (1950 a 1952).

También fue Cónsul General de Bolivia en Nueva York (1969 a 1971), Embajador de Bolivia en Bélgica y ante la Comunidad Económica Europea (1979-1980); Delegado de Bolivia a las Conferencias Internacionales de la oit, la oea y de la Cuenca de la Plata. No obstante, en esta oportunidad me interesa rescatar su notable faceta académica y algunas de sus obras más importantes como aporte al constitucionalismo boliviano.

La producción bibliográfica de Dermizaky Peredo comenzó en 1985, cuando publicó la primera edición de su libro Derecho Administrativo, producto de la experiencia recogida en las aulas universitarias, al ritmo de exposiciones diarias e inquietudes de sus alumnos, habiendo sido “decantado a través de numerosas consultas de otros textos nacionales y extranjeros y de revisiones periódicas por las cuales el profesor renovaba constantemente sus lecciones, de manera que los alumnos encontraban siempre algo nuevo y algo mejorado, de un semestre a otro” (sic).

Coincidentemente, en aquel tiempo el autor también sistematizó con destreza académica y dominio de la materia el contenido mínimo del derecho constitucional para su enseñanza a nivel universitario en Bolivia, ello con la profunda convicción de que “la enseñanza del Derecho Constitucional y de los preceptos constitucionales es una necesidad vital, no solo para los juristas y para los estudiantes de Derecho, sino para la población en general. Un pueblo que desconoce sus derechos no puede invocarlos. La educación es, por ello, el principal instrumento de defensa que tiene el hombre común contra la arbitrariedad de los poderosos” (palabras del autor en la introducción de la obra, reproducidas en posteriores ediciones).

El mismo 1985, el profesor Dermizaky publicó su libro Curso de Derecho Constitucional (una edición histórica y agotada, cuyos ejemplares no me ha sido posible encontrar en ninguna Biblioteca), avalado por su calidad de catedrático de Derecho Constitucional y Administrativo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, donde formó a varias generaciones de constitucionalistas que siguieron sus pasos.

En esta obra que data de hace 30 años (y que, por su amplia acogida, ha llegado a su décima edición en 2011), el autor sostenía que el Derecho Constitucional “es una rama del Derecho Público Interno que determina (léase estudia) la organización jurídica y política del Estado, así como los derechos y deberes de los ciudadanos”.

Esta breve definición justifica su notable simplicidad y generalidad para los destinatarios, quienes fueron, precisamente, los universitarios (de primer o segundo año de carrera) que recién se introducían al estudio de la disciplina, con absoluta incertidumbre acerca de su naturaleza jurídica, su contenido y alcances.

Asimismo, conviene recordar que una de las fuentes de esta disciplina, y la más importante, es la Constitución, sobre la cual Dermizaky explicó su significado esencial señalando que “una Constitución es el código, norma o ley fundamental de un país que determina la estructura jurídico-política del Estado, la forma o sistema de su gobierno y los derechos y deberes de la población”.

Esta concepción describe el contenido mínimo de toda Constitución, de acuerdo al postulado liberal expuesto en el artículo 16 de la Déclaration des droits de l’homme et du citoyen (De- claración de los derechos del hombre y del ciudadano) (1789), que estableció expresamente lo siguiente: “Una sociedad en la que no esté asegurada la garantía de los derechos ni reconocida la división de poderes, no tiene Constitución”.

Esta idea nos ayuda a comprender la estructura básica de toda Constitución, dividida clásicamente en dos partes: dogmática y orgánica; sin embargo, actualmente la mayoría de las constituciones latinoamericanas se caracteriza por hallarse precedidas de una parte axiológica, donde se establecen los principios fundamentales y valores supremos (principios y valores ético-morales, en el caso de Bolivia) que son transversales a todo el ordenamiento jurídico.

Cabe destacar también que en 1992, el jurista publicó una versión comentada y concordada de la Constitución Polí- tica del Estado de 1967 (vigente en ese entonces), incluyendo una propuesta de Reformas a la Constitución.

En dicho trabajo sostuvo, por vez primera, la necesidad de que se debiera incluir “un artículo que reconozca oficialmente que Bolivia es un Estado Plurinacional y pluricultural; que protege la existencia, idiomas, cultura y desarrollo de las nacionalidades asentadas en su territorio, y que promueve su integración efectiva con el resto de la población”.

Esta propuesta mostró la lectura objetiva del profesor acerca de la realidad boliviana y su composición eminentemente plural y diversa, a cuyo efecto ponía de relieve la necesidad de proteger y preservar la cultura de los pueblos indígena originario campesinos, cuyos idiomas y cosmovisiones actualmente han alcanzado justo reconocimiento constitucional.

Continuará

Nota

1. Algunos rasgos biográficos de Pablo Dermizaky están detallados en el libro colectivo Análisis de la Reforma a la Constitución Boliviana, editado hace más de diez años en homenaje a este constitucionalista boliviano por parte de la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales, Santa Cruz, Bolivia, Editorial El País, 2002. Una breve justificación de este homenaje puede consultarse en: http://www.abec.org.bo/index.php/publicaciones/item/21-analisis-de-la-reforma-a-la-constitucion-boliviana. Asimismo, los registros bibliográficos dede algunas de las publicaciones del profesor Dermizaky (periodo 1993-2012) puede consultarse en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=531357. Por otro lado, entre sus últimas obras se encuentra el libro Justicia Constitucional (La Paz, Bolivia, Editorial Plural, 2010), que recoge seis de sus trabajos de los últimos años, algunos de ellos con motivo de compromisos académicos dentro y fuera del país, que están unidos por el hilo conductor de la justicia constitucional, elemento esencial de la democracia y del Estado de derecho, de donde proviene su título.

Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano, http://alanvargas4784.blogspot.com

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