La Gaceta Jurídica

La mediación como método de solución de la controversia entre Bolivia y Chile

(Parte final)

Foto: en.wikipedia.org

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Gricelda Nieva S.

00:00 / 18 de febrero de 2014

La mediación en el ámbito interamericano

La mediación colectiva ha probado ser un eficaz instrumento para solucionar controversias tal y como ocurrió en el caso de la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay en la cual mediaron las naciones americanas representadas en la Conferencia de Buenos Aires de 1936, después del fracaso de la Sociedad de Naciones por hacerlo.

Sin embargo, conviene aclarar que durante su existencia la Sociedad de Naciones solucionó con éxito varios conflictos entre ellos el de las Islas Aaland entre Finlandia y Suecia en 1921, el conflicto Greco-Búlgaro en 1926 y el Húngaro-Yugoslavo en 1934 (1).

La Carta de la Organización de Estados Americanos en el capítulo V establece las formas de solución de controversias, entre ellas la mediación.

En un paralelismo con la Organización de las Naciones Unidas (onu) en la Organización de Estados Americanos (oea) es el Consejo Permanente el que velará por el mantenimiento de amistad entre los Estados miembros y colaborará en la solución pacífica de controversias:

“El Consejo asistirá a las partes y recomendará los procedimientos que considere adecuados para el arreglo pacífico de la controversia, incluso nombrando una Comisión ad hoc que investigue los hechos en el territorio de cualquiera de las partes en conflicto, previo consentimiento de los gobiernos respectivos.

Si las partes no aceptan las sugerencias del Consejo, éste deberá brindar un informe a la Asamblea General sin perjuicio de realizar las gestiones para el avenimiento entre las partes o la reanudación de relaciones entre ellas”.

Este mismo principio fue ratificado por numerosos instrumentos internacionales. Este es el caso del artículo 2 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (tiar).

En 1992 se estableció la Comisión de Seguridad Hemisférica que, además, promueve una serie de medidas tendientes a buscar la cooperación para el mantenimiento de la paz en el Continente. En este sentido la organización regional más importante decide en VISTA la Resolución AG/RES. 1756XXX-O/00 crear el FONDO DE PAZ para la solución pacífica de controversias misma que establece:

“un fondo específico permanente con la finalidad de proveer recursos financieros a los estados miembros de la organización que así lo soliciten para asistir a cubrir costos inherentes a los procedimientos previamente acordados por las partes en la solución pacífica de controversias territoriales entre los Estados y que la referida Resolución encomendó al Consejo Permanente la elaboración y aprobación para el funcionamiento del fondo”.

Es interesante destacar que dicho “Fondo” estará integrado por contribuciones voluntarias de los Estados miembros de la oea por los Estados observadores permanentes ante la oea, otros Estados, organismos financieros internacionales, personas y otras entidades. La administración del mismo, estará a cargo del Secretario General quien deberá rendir informe al Consejo Permanente sobre sus decisiones al respecto, en la brevedad posible.

Casos de mediación internacional en el registro de Naciones unidas

El registro de Naciones Unidas sobre mediación internacional no se compone sólo de éxitos. Mientras, en el aspecto positivo podemos mencionar los conflictos de Indonesia, Suez, Irán, Cambondia-Tailandia.

También la mediación sigue cosechando éxitos importantes y significativos como los casos de la mediación de Argelia, que facilitó la firma de la Declaración de Argel de 1981 entre Estados Unidos e Irán.

La mediación de Estados Unidos estableció las bases del acuerdo de Camp David de 1978; la Conferencia de Madrid (1991) y los acuerdos de Oslo (1993) han hecho avanzar positivamente el conflicto Árabe-Israelí, estableciendo el régimen provisional de autonomía de Palestina.

Podemos continuar mencionando otros casos, por ejemplo, la mediación del Secretario General de las Naciones Unidas en 1986 en la diferencia entre Francia y Nueva Zelanda en relación al problema de Rainbow Warrior, la de Estados Unidos en la antigua Yugoslavia para concluir el acuerdo marco general de paz entre Bosnia y Herzegovina en 1995.

También la mediación de Nelson Mandela en el conflicto de Burundi en 1999.

En los casos negativos de mediación aparecen Palestina, Corea, Cachemira y el problema del Apartheid.

Como se puede apreciar la mediación como método de solución pacífica de controversias ha sido considerado útil en graves conflictos suscitados en el mundo, lo que nos demuestra que de acuerdo a los estudios realizados este método ofreció exitosos resultados.

Lo expuesto nos motiva a continuar desarrollando esta hipótesis en el sentido de que quizás éste sea un instrumento alterno a la judicialización de la demanda marítima entre nuestro país y Chile. Así también, porque no decirlo en nuestra reflexión apreciando las ventajas que ofrece éste método, quizás las autoridades llamadas por ley debieran de considerarla como una vía de solución también para las otras situaciones controversiales existentes con el país trasandino nos referimos concretamente a las aguas del Silala y a la problemática del río Lauca.

Casos de mediación en el ámbito interamericano

La normativa prevista en los artículos IX y XI del Pacto de Bogotá permitió la mediación entre Honduras y el Salvador del expresidente de la Corte Internacional de Justicia Bustamante y Rivero, que culmina con el Tratado General de Paz de 30 de octubre de 1980.

La mediación Papal en la controversia entre Chile y Argentina por la delimitación del Canal de Beagle que concluye con el Tratado de Paz y Amistad de noviembre de 1984 y la mediación en el caso de Nicaragua con Honduras, donde la oea nombró mediador a Luigi Einaudi, por Resolución Nº 757.

Sin embargo, este último caso se terminó judicializando en 2002 ante la Corte Internacional de Justicia (cij) y el 8 de octubre de 2007 se emitió la sentencia de la cij.Estudio de caso “la cuestión del canal de beagle” entre Argentina y Chile (2)

Este “Estudio de caso de controversia entre Argentina y Chile sobre el Canal de Beagle” que presentamos si bien se inicia como un arbitraje cuyo fallo no es aceptado por Argentina y, es más, fue declarado nulo por los vicios que contenía, es de destacar que gracias a la mediación papal se dio el acercamiento entre ambos gobiernos para no llegar a las últimas instancias de la guerra entre países hermanos.

Asimismo, se puede apreciar en este caso el pasaje de ambos Estados por varias instancias o uso de métodos de solución de controversias en cumplimiento efectivo de las normas del Derecho Internacional como de los instrumentos normativos regionales.

Pues se inicia con un arbitraje, continúa con la mediación del Papa y culmina en una negociación directa entre ambos gobiernos. Además de constituirse el estudio en un precedente importante del modo de actuación de Chile respecto de nuestros vecinos y con relación a Bolivia respecto de las controversias suscitadas a lo largo de la historia.

Antecedentes

Tras una serie de negociaciones a nivel de las respectivas Cancillerías se dio a conocer en ambos países el 22 de julio de 1971 las pautas del procedimiento arbitral por el que se procuró resolver la controversia sobre límites entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle. En el diferendo que mantuvieron ambos países intervino una corte arbitral designada por el gobierno de Gran Bretaña e integrada por cinco jueces de la Corte Internacional de Justicia (3).

El acuerdo tenía como antecedente jurídico el tratado general de arbitraje de 1902, firmado por ambos países. La corona inglesa aprobó un mecanismo ágil para la designación de un perito de Gran Bretaña que examine la zona de conflicto.

Núcleo del Litigio

La disputa comprendía dos aspectos: 1. la determinación de la frontera marítima en dicha zona y 2. la atribución de soberanía sobre las Islas Picton, Lennox y Nueva y otras islas menores e islotes adyacentes (4).

Desenlace del fallo arbitral

El fallo fue dado a conocer a las partes el 2 de mayo de 1977 y resultó contrario a los intereses argentinos en cuanto a la adjudicación de las Islas Lennox, Picton y Nueva. La corte arbitral consideró que las referidas islas pertenecían a Chile, determinando en carta adjunta al laudo, las jurisdicciones marítimas y territoriales ente los países partes. La Reina Isabel II ratifica el fallo conforme a lo establecido en el compromiso arbitral de 1977.

El Arbitraje inglés fue unánimemente rechazado por la opinión pública nacional en los últimos meses de 1977 y el inicio de 1978 donde la opinión del pueblo argentino expresada por los más destacados internacionalistas del país arreció contra la aceptación del fallo arbitral. El gobierno de Chile, beneficiado por el mismo, prometió cumplirlo fielmente y expresó su profundo reconocimiento a la Reina Isabel II por la valiosa colaboración en la paz de dos países hermanos.

En enero de 1978 el gobierno de la Junta Militar emitió la esperada declaración de nulidad que rechaza la validez del laudo por adolecer de graves defectos como: 1. Deformación de las tesis argentinas. 2. Opinión sobre cuestiones litigiosas no sometidas a arbitraje. 3. Contradicciones de razonamiento 4. Vicios de interpretación 5. Errores geográficos e históricos 6. Falta de equilibrio en la apreciación de la argumentación y de la prueba producida por cada parte. El Tribunal simplificó la cuestión desechando los argumentos presentados por Argentina (5).

La declaración de nulidad tomó estado público en momentos en que las conversaciones entre ambos gobiernos llegaron a su máxima tensión. Sin embargo, el 20 de febrero de 1978 se reunieron los presidentes de los dos países, Videla y Pinochet, en Puerto Mont (Chile) donde se firmó un Acta que fijó las bases de un principio de acuerdo para solucionar definitivamente las cuestiones pendientes.

Nuevos límites con Chile

La eficaz intervención del legado pontificio Cardenal Samoré facilitó a las partes el recurso a la mediación como método de solución pacífica, la que encargaron al Papa. La propuesta papal de 1981 no tuvo el resultado esperado ya que no satisfizo a ninguna de las partes pero la actuación del santo padre permitió la negociación directa que culminó con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984.

El acuerdo presentó puntos discutibles para los derechos argentinos, lo que motivó que el presidente democrático Raúl Alfonsín resuelva someter su aceptación a consulta popular. Los términos de la consulta fueron presentados como una opción entre la paz y la guerra y la ciudadanía prestó su conformidad al arreglo y la comisión demarcadora propuso límites en 1990 de solución a los puntos en los que subsistían diferencias, quedando sólo dos puntos sin resolución: Laguna del Desierto y los Hielos continentales.

Este “Estudio de Caso de controversia entre Argentina y Chile sobre el Canal de Beagle” que presentamos, si bien se inicia como un arbitraje cuyo fallo no es aceptado por Argentina y fue declarado nulo por los vicios que contenía, ya expuesto líneas arriba, es un caso digno de destacar en esta investigación por varias razones.

En primer lugar constituye un precedente dónde se muestra claramente que Chile acepta la nulidad del fallo arbitral emitido a su favor por las más altas autoridades de justicia; aunque se conoce y se mencionaron ya los vicios de nulidad que contenía el mismo.

En segundo lugar, al permitir la revisión y admitir el desconocimiento del fallo por su contraparte, Chile habría admitido y reconocido en este caso el uti possidetis iure de Argentina sobre las islas Lennox, Picton y Nueva; lo que en un paralelismo académico y de análisis con la causa de Bolivia –República que nace con mar y salida soberana hacia el océano Pacífico– sobre la reivindicación marítima lo niega rotundamente.

Conclusiones

1. Consideramos fundamental el cambio de estrategia del gobierno de Bolivia en la búsqueda de la reivindicación marítima con soberanía, pues se sustenta en lo establecido por la Constitución Política del Estado (cpe), la que, además de declarar que Bolivia es un Estado pacifista, señala también que para la solución efectiva al diferendo marítimo se hará uso de los medios pacíficos, siempre en cumplimiento de la normativa internacional.

El cambio de rumbo de la diplomacia boliviana no sólo implica la consideración de la problemática de reivindicación marítima desde el punto de vista bilateral, sino que en la actualidad se volvió a plantear, es decir, a colocar la “reivindicación marítima de Bolivia” en las mesas de debates de los ámbitos diplomáticos multilaterales.

2. Durante el desarrollo del ensayo se puede apreciar a la mediación como un método de solución pacífica de controversias útil y efectivo en graves conflictos suscitados en el mundo, lo que nos demuestra que de acuerdo a los estudios realizados este instrumento ofreció exitosos resultados finales en varios de los casos expuestos no sólo a nivel mundial, sino también a nivel regional.

Por otro lado, es importante mencionar que si bien algunos casos no fueron resueltos por la mediación, ésta permitió la reflexión de las partes en conflicto a modo de arribar a acuerdos mutuamente consensuados. Lo expuesto nos motivó el desarrollo de esta hipótesis en el sentido que quizás éste método –la mediación– sea un instrumento alterno, útil y efectivo previo a la judicialización de la demanda marítima entre nuestro país y Chile.

En este entendido, tanto Bolivia como Chile, al haber ratificado la Convención para la Solución Pacífica de las Controversias Internacionales de 1907, que establece expresamente la posibilidad de que las partes en conflicto pueden recurrir a los “buenos oficios o a la mediación de una o varias potencias amigas” y el artículo 3 de dicha norma señale que “las partes contratantes consideran útil y deseable que una o más potencias extrañas al conflicto ofrezcan por iniciativa propia, tanto, cuanto las circunstancias lo permitan sus buenos oficios o la mediación a los Estados en conflicto”, entendemos que la norma de referencia sustenta y hace posible nuestra hipótesis del uso de la mediación como una vía de solución a la problemática marítima entre ambos países.

4. El estudio de caso presentado en este ensayo de controversia entre Argentina y Chile sobre el Canal de Beagle es un caso digno de destacar en esta investigación por constituir un precedente fundamental de estudio por los académicos del Derecho Internacional, por varias razones y especialmente por las particularidades que ofrece el mismo; donde se destaca el modo de actuación de los gobiernos de facto primero y democrático después de ambos países de estar siempre solícitos para la solución de esta controversia por medios pacíficos con el país vecino, ya analizada en amplitud en el presente ensayo.

Bibliografía

Ramiro Prudencio Lizón. De la problemática marítima durante el siglo XX, Rev. Inform. Nº 1 DIREMAR, La Paz, Bolivia, 2011.

Osorio, Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, pág. 583, 2007.

Novak, Fabián y otro. DIP. Los medios de solución de controversias entre Estados, pág. 104, Fondo Ed. IDEI-Lima, 2005.

Carta de la ONU.

Carta de la OEA.

IDEI Manual de DIP, Ed. Kipus, 2010.

Moya D., Teresa. DIP, págs. 305-317. Bs. As. Argentina, 1999. Vargas, Gustavo. Managua. 2000.

Brotóns, Antonio Remiro. DIP, págs. 836-838, Madrid, España, 1997.

Witker, Jorge. Diccionario de Derecho internacional, pág. 220-221, Ed. Porrúa, México, 2001.

Notas

1. Vargas, Gustavo, febrero de 2000, Managua.

2. Extractado del texto DIP de Teresa Moya D., págs. 305-317.

3. El doctor Domingo Sabaté Linchtschein señala que entre los miembros de la corte arbitral figuraba sir Gerald Fitzmaurice, quien antes de ser miembro de la CIJ fue abogado de Inglaterra en el viejo pleito sobre la soberanía de la Antártida que gran Bretaña interpuso ante la CIJ. Así también, el doctor Isidoro Ruiz Moreno recusó al Presidente del tribunal arbitral (Fitzmaurice) por ser juez y parte declarada en la cuestión.

4. No obstante que el artículo 29 del “Protocolo Adicional y Aclaratorio del tratado de Límites de 1881” establece el principio de “Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico” que tiene su origen en la aplicación de la regla uti possidetis iuris, reconocida por ambas naciones para la demarcación de fronteras.

5. La sistemática parcialidad del tribunal a favor de Chile se hace claramente manifiesta cuando efectúan un análisis de las disposiciones del tratado de 1881 decidiendo acerca de cuál es el verdadero Canal de Beagle o respecto del océano Atlántico o del valor respectivo de los escritos y aclaraciones de los negociadores del Tratado de 1881 (Ver capítulo IV de la Parte II del Laudo).

Es abogada titulada en la universidad de Tucúman, Argentina, y docente de Derecho Internacional Público, Internacional Privado y Derecho Diplomático en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Cochabamba.

Tomado de: Revista del Instituto de Estudios Internacionales Idei Bolivia, año 4, Nº 1, enero de 2014.

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