La Gaceta Jurídica

El mensaje del Papa Francisco y la Constitución Ecológica

Apunte legal

Alan Vargas Lima

00:00 / 14 de julio de 2015

Ha sido un acontecimiento muy reconfortante la visita del Santo Padre a tierras bolivianas la pasada semana. Así, por ejemplo, cuando estuvo en La Paz, cerca de las 6 de la tarde del 8 de julio, el Papa Francisco pronunció un breve mensaje de paz y esperanza para nuestro país y, mientras intentaba realizar una descripción aproximada del paisaje boliviano, se dio cuenta que ello fue acuñado en el preámbulo de la Constitución, “de un modo poético”, según dijo.

A continuación, dio lectura al primer párrafo de nuestro preámbulo constitucional, que, precisamente, señala: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores.

Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia (…)”.

Cabe señalar que esta declaración inicial del preámbulo no constituye un simple verso “poético”, sino que el constituyente pretendió contextualizar el contenido del pacto fundamental que se estaba sometiendo a consideración del soberano, el pueblo, describiendo los rasgos geográficos esenciales de nuestro país, y dejando expresa constancia de que los pueblos indígenas que siempre habitaron estas tierras tuvieron que soportar el racismo en carne propia para comprenderlo en su real dimensión y así denunciarlo públicamente en el texto fundamental como una lección de aprendizaje para todos los pueblos y naciones indígenas existentes en Bolivia, a fin de que no permitan que se vuelva a repetir algo semejante.

Ello era absolutamente necesario, dado que en pleno siglo XXI fuimos testigos de claras manifestaciones de racismo y discriminación en las ciudades, como aquel 24 de mayo de 2008 en Sucre.

Más allá de lo anterior, hay que resaltar que, en cuanto se percibe la presencia papal (un privilegio de las ciudades de La Paz y Santa Cruz), inmediatamente viene a la mente aquella reciente obra magnífica escrita por el Santo Padre, la encíclica Laudato Si, que básicamente es un llamado mundial a la conversión ecológica.

Ciertamente (como lo ha apuntado el columnista internacional Lluís Bassets, el 21 de junio de este año en El País), la nueva encíclica del Papa, dedicada a una visión ecológica del planeta, sienta doctrina, pero también busca y tiene efectos políticos inmediatos. Así, a diferencia de otras cartas papales, no se dirige únicamente a los fieles, sino que pretende alcanzar a la humanidad entera, con independencia de la religión o las creencias.

Es además un llamamiento –en muchos aspectos dramático– a la acción urgente ante las catástrofes medioambientales que se avecinan y, específicamente, las que se derivan del calentamiento global, dirigido sobre todo a los países más ricos y con mayores responsabilidades contaminantes y a las organizaciones internacionales, pero también a los individuos, cada uno en su nivel, para que actúen con políticas que limiten los desastres y adopten formas de vida más ecológicas y menos consumistas.

En este mensaje, el Papa deja claramente establecido a los creyentes que no se puede amar a Dios sin amar a la naturaleza y a los más desfavorecidos, por lo que, conmina a practicar una espiritualidad ecológica, a convertirse a una vida de sobriedad y bajo consumo. Definitivamente, se trata de un mensaje muy sensato y perfectamente adecuado para estos tiempos de crisis de valores humanos.

Teniendo presente la tendencia ecológica de su mensaje, inmediatamente me pregunté si ello podría tener alguna relevancia para el mundo jurídico, específicamente en el ámbito constitucional; es por ello que me pareció importante indagar un poco acerca del concepto de “Constitución Ecológica”, que es consonante con los nuevos conceptos de “Constitución Autonómica” (en España) o “Constitución Econó-mica” (en Argentina).

El concepto de “Constitución Ecológica” es uno de los ampliamente desarrollados a nivel jurisprudencial en Perú y en Colombia. Por ejemplo, en la Sentencia recaída en el Exp. Nº 03610-2008-PA/TC, el Tribunal Consti-tucional Peruano señaló que la Constitución Ecológica no es otra cosa que el conjunto de disposiciones de la Constitución que fijan las relaciones entre el individuo, la sociedad y el medioambiente (fundamento 33).

Asimismo, siguiendo el criterio expresado con anterioridad por la Corte Constitucional Colombiana (en la Sentencia T-760/07) (1), estableció la triple dimensión de la Constitución Ecológica:

a) Como principio que irradia todo el ordenamiento jurídico, puesto que es obligación del Estado proteger las riquezas naturales de la Nación.

b) Como derecho de todas las personas a gozar de un ambiente sano; derecho constitucional que es exigible por diversas vías judiciales. y

c) Como conjunto de obligaciones impuestas a las autoridades y a los particulares, en su calidad de contribuyentes sociales (2).

Notas

1. Posteriormente, en la Sentencia T-608/11 la Corte Constitucional Colombiana sostuvo que, a partir de la expedición de la Constitución de 1991, “el derecho al medio ambiente se compone de tres facetas: i) proporciona la facultad a cada individuo de gozar de un medio ambiente sano, derecho que es exigible por medio de acciones judiciales; ii) dispone una obligación a todos los ciudadanos nacionales y al Estado de proteger la diversidad e integridad del medio ambiente estableciendo respecto del Estado que dichos deberes son “calificados de protección” y, finalmente, iii) determina la protección del derecho al medio ambiente, como principio constitucional que irradia todo el ordenamiento jurídico y, por tanto, debe ser protegido de manera transversal. Con base en todo lo anterior, la Corte Constitucional ha denominado la Constitución de 1991 como Constitución ecológica o Constitución verde. (…)”.

2. Este entendimiento, ha sido reiterado en la Sentencia del Exp. Nº03343-2007-PA/TC, en la cual el Tribunal Constitucional Peruano hizo referencia al Medio ambiente y la Constitución Ecológica al señalar que: “(…) Tomando en cuenta doctrina y jurisprudencia constitucional comparada se ha denominado al conjunto de disposiciones de la Carta fundamental, referidas a las relaciones entre el individuo, la sociedad y el medio ambiente, Constitución Ecológica (STC 3610-2008-PA/TC, fundamento 33). Así, el artículo 66 de  la Constitución establece que los recursos naturales, renovables y no renovables son patrimonio de la Nación y que el Estado es soberano en su aprovechamiento. Por su parte, el artículo 67 de la Constitución dispone que el Estado determina la política nacional del ambiente y promueve el uso sostenible de los recursos naturales. De otro lado, el artículo 68º de la Constitución prescribe: “El Estado está obligado a promover la conservación de la diversidad biológica y de las áreas naturales protegidas”; en esa línea, el artículo 69 señala: “El Estado promueve el desarrollo sostenible de la Amazonía”.

Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano, http://alanvargas4784.blogspot.com

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