La Gaceta Jurídica

Una mirada ética del periodismo judicial

…si quieren adelantar “condenas”, pueden usar  los géneros de opinión. En descargo de periodistas,  debemos mencionar que las fuentes de información buscan  a los comunicadores, así los periodistas deben saber que pueden ser utilizados…

Carlos Conde Calle

00:00 / 28 de febrero de 2014

Con esfuerzo, muchos periodistas han logrado especializarse en “todo”, por eso su acción comunicativa es el “todologismo”. Sin embargo, han analizado la cultura, han trivializado la información. Congruente con lo que recomiendan autores como Javier Fernández del Moral, Pedro Orive y Rosa Berganza Conde, los periodistas debemos especializarnos en algún área del conocimiento y profundizar los hechos vinculados con esta óptica.

Una de las especialidades muy poco conocida e incorrectamente designada es el PERIODISMO JUDICIAL. Para confundir, le pusieron el nombre de SEGURIDAD, cuando lo correcto es nombrarla como PERIODISMO o FUENTE JUDICIAL. El 80% de los informativos de la televisión ocupa sus espacios con información judicial y policial.

Por otra parte, el manejo ético de estas informaciones es deplorable; vayan dos ejemplos: un periodista de televisión presenta a un ciudadano brasileño como asesino de un vecino en la ciudad de Santa Cruz; el comunicador dicta su condena y, a los pocos días, se sabe que es otro el que cometió el delito. En el otro, al “Quitacalzón”, supuesto asesino de los periodistas Peñasco, fue absuelto porque no se encontró pruebas contra él, pero los periodistas ya los condenaron.

Debemos suponer que ellos no actúan de mala fe; pero ignoran el ordenamiento jurídico (especialmente penal) o, empujados por el rating, necesitan de una condena y “no pueden esperar que el juzgador se pronuncie”. En ambos casos, y otros, los periodistas ni siquiera se han disculpado, aunque debían rectificar sin que se les haya solicitado el Derecho de República.

No es mi propósito mostrar las leyes; si lo hiciera estaría desnaturalizando el artículo, es demostrar que existen normas éticas expresas en los códigos de ética o Deontología de la Información. Bolivia tiene normas éticas. El Código de ética de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia manda que los periodistas deben abstenerse de toda actuación DESHONESTA, JUICIOS CALUMNIOSOS (…) SANCIONES SIN PRUEBA, o ataques injustificados a la dignidad, HONOR O PRESTIGIO DE LAS PERSONAS E INSTITUCIONES O AGRUPACIONES.

Más adelante agrega que “los periodistas tienen la obligación de salvaguardar el derecho que tiene toda persona a su INTIMIDAD Y VIDA PRIVADA…” Los ejemplos que hemos citado, y tantos otros, son calumniosos, atribuyen delitos a quien no los cometió. El periodista debe saber que los procesos privados en el área civil, familiar, laboral, tributario tienen relación con la intimidad o, cuando menos, con la privacidad. Pero, los periodistas hace bastante tiempo que “le meten nomas, v. gr., un divorcio, así se trate de una persona pública, no debe informarse.

Luego, el Código de Ética de la Asociación de Periodistas de La Paz ordena que “(es deber del periodista), rechazar toda acción que tienda a mancillar la dignidad de instituciones y la honra de las personas”. Por otro lado, los órganos que tienen que ver con el gremio periodístico en 2006 se han dotado de un Código de Ética, que establece las faltas: 10. “(es deber del periodista), salvaguardar LA PRESUN- CIÓN DE INOCENCIA, promoviendo un tratamiento informativo respetuoso para las personas involucradas” (sic).

No es respetando la ley, sino las normas éticas que el periodista debe abstenerse de presentar a su fuente informativa como culpable en tanto no se le demuestre su culpabilidad. Ulteriormente, la norma ética sostiene “no deben difundir informaciones falsas. (…) Asumir el (fácil) sensacionalismo, ni exhibir en ningún medio periodístico imágenes de cadáveres, de heridos graves o de personas en situaciones extremas: de manera morbosa y reiterativa”.

¿No se presentan cadáveres impunemente y personas en estado de embriaguez violando su privacidad? El numeral 4 dice: “invadir la privacidad de las personas, fotografiando o filmando cuando se les haya solicitado no hacerlo”. Sepan que los procesos judiciales, civiles o familiares son y responden al ámbito privado.

La norma deontológica es mucho más categórica en el numeral 5  cuando prescribe que (no deben) hacer apología del delito ni emitir juicio anticipado sobre personas acusadas”. Con seguridad, los periodistas no leen estos dispositivos, que ni siquiera son legales, son deontológicos. Todos los días, particularmente, en televisión, los presentadores tienen lista su “sentencia” y condenan a todo el que pase por ese medio; no se salva nadie, aunque la norma ética compele a no condenar anticipadamente.

Hasta aquí no he citado ninguna norma jurídica, podría invocar el artículo 116 de la Constitución Política del Estado (cpe), en congruencia con el artículo 6 del Código de Procedimiento Penal, que garantiza la presunción de inocencia; ni qué decir de normas internacionales en la Declaración de los Derechos Humanos.

Como advertirán, amables lectores, los periodistas no trabajan en la jungla, pues existe un ordenamiento ético. Lo que pasa es que al tratarse de norma no jurídica, sino ética, no la respetan, la conculcan, porque saben que no hay ninguna sanción, la peor sanción es puramente moral.

El periodismo judicial se ha convertido en una fuente riquísima de información, pero su tratamiento es irresponsable. El periodista que cubre esta fuente debería ser cuando menos estudiante de Derecho; después de haber completado los cursos de Comuni- cación o Periodismo, debe complementar la Carrera de Derecho.  Es mi deber informar que no todos los delitos son susceptibles de difusión; hay delitos de orden privado (como el giro de cheque en descubierto o un despojo) que no tienen por qué ser informados. Los delitos de orden público sí se debe informar pero cuidando de presentar los hechos tal cual ocurrieron y que el periodista ni siquiera intente parcializarse con la víctima o el imputado o denunciado.

El periodista debe tomar conciencia de que no es juez ni fiscal; su tarea es sólo informar y dejar que los órganos jurisdiccionales emitan sentencia. No puede ser posible continuar espectando la instalación de tribunales paralelos. Por supuesto que los tribunales instalados en los medios de comunicación social (lease set) son los más rápidos; recogen la información por la mañana, informan al medio día y tienen lista la sentencia para la noche. ¡Qué rapidez! Claro, las partes, prefieren el tribunal paralelo porque es más rápido. Esa es la razón porque las partes y sus abogados buscan a los periodistas, es que están sedientos de una sentencia “pronta”. Y, no se equivocan porque la obtendrán en pocas horas, en tanto que los tribunales ordinarios tienen, teóricamente, seis meses para emitir una resolución de imputación formal (que es el inicio del proceso penal); y otros tantos, hasta años, para la acusación formal.

¿Cuál prefieran? Por supuesto que el tribunal paralelo. Esta es una dulce ironía. ¿Que pasará, como ocurre en la actualidad, si una persona fue condenada en el tribunal paralelo y absuelta por los tribunales ordinarios de justicia? ¡Menudo problema! Por eso, pensamos definitivamente que no deben existir los tribunales paralelos.

Los medios de comunicación deben limitarse a INFORMAR esa es su labor; si quieren adelantar “condenas”, pueden usar los géneros de opinión. En descargo de periodistas, debemos mencionar que las fuentes de información buscan a los comunicadores, así los periodistas deben saber que pueden ser utilizados con fines innobles. Por eso, ¡mejor nos especializamos!

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