La Gaceta Jurídica

La “originalidad” del nuevo Código Procesal Civil

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 27 de febrero de 2015

En el campo de las ciencias sociales tenemos una discusión epistémica: unos que sostienen que la construcción teórica es occidental y, por tanto, no es posible construir lo “propio” (aplicable al Derecho); otros, por el contrario, sostienen que estamos construyendo lo propio”, es decir, una suerte de purismo cultural con desdén de la cultura occidental (eso también pasa en el mundo del Derecho).

El Nuevo Código Procesal se inscribe en esta disputa intelectual. Partamos de una cita extractada de un libro publicado por la Asamblea Legislativa Pluri- nacional (alp), concretamente por la Presidencia de la Cámara de Diputa- dos. En la página 25, el presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Sistema Electoral, Héctor Arce, sostiene que “...la mayoría de ellas, leyes copiadas, inclusive de códigos europeos, que ni han dado la respuesta objetiva, real y necesaria que requería Bolivia”.

En la página 26 sostiene que “nunca antes en Bolivia habíamos tenido la oportunidad de construir una legislación PROPIA, surgida de nuestras propias necesidades...”. Este par de citas pertenecen al libro colectivo El Nuevo Proceso Civil, publicado por la Editorial Kipus. Sin embargo, en ninguno de los dos libros se explica cuál es la fuente.

No tenían porqué hacerlo, pues habían creado un instrumental jurídico ORIGINAL. En el mismo libro colectivo escribe Mario Cordero Miranda (profesor de Derecho Civil). Él sostiene que “mediante Ley Nº 1760 de 28 de febrero de 1997 se promulgó por nuestro país la Ley de Abreviación Procesal Civil y Asistencia Familiar...”.

Más adelante agrega que el proceso monitorio adquiera carta de ciudadanía en nuevo país a partir del Proyecto de Código de Proceso Civil, elaborado cuando René Blattmann Bauer se desempeñaba como Ministro de Justicia, proyecto que fue remitido en su oportunidad al Poder Legislativo para sus estudios y aprobación, sin embargo, nunca fue considerado”.

Una de las novedades del Nuevo Código Procesal Civil es el proceso monitorio (que en otros trabajos analizaremos con rigor). Mario Cordero Miranda, en la página 95 del libro de marras, continúa afirmando que el proyecto de 1997 se ocupa del proceso de estructura monitoria en sus artículos 431 al 433 y comienza proponiendo una noción básica del proceso monitorio en su artículo 431 (...).

El nuevo código regula este instituto en su artículo 375, reproduciendo literalmente la noción introducida en el proyecto, con la modificación de “juez” por la de “autoridad Judicial” que empieza la propuesta. Sigamos con la cita: “El proyecto, en su artículo 432, señala que el proceso monitorio procede en las siguientes clases de proceso: ejecutivo, entrega de cosas, entrega de la herencia, resolución de contrato por incumplimiento de la obligación de pago, cese de la copropiedad y desalojo. Nuevo Código reproduce literalmente esta norma en su artículo 376, agregando como novedad ‘otros casos expresamente señalados por Ley, lo que técnicamente no tiene sentido porque no existe Ley alguna, que regule otros casos’ de procedencia monitoria”.

Cordero Miranda, enfáticamente, afirma en la página 97 del libro El nuevo proceso civil que “...como se puede apreciar, EL NUEVO CÓDIGO ES COPIA DEL PROYECTO Y, POR TANTO, SUS REDACTORES NO PUEDEN ATRIBUIRSE LA AUTORÍA DE UN TRABAJO REALIZADO por los miembros de la Comisión Redactora del Proyecto; es más, para que nadie se atribuya la paternidad que no le corresponde y, por un principio de honestidad, es necesario aclarar que el proyecto fue redactado por una comisión constituida por los doctores Enrique Díaz Romero Monje, Kenny Prieto Melgarejo y el suscrito, además del importante concurso de los consultores uruguayos Luis Torrelio Giordano y Jorge Marabboto Lugano, teniendo como fuente principal el Código Procesal tipo para Iberoamérica analizado y discutido en su estructura y contenido por los más ilustres procesalistas de América, en las Jornadas de Derecho Procesal Civil auspiciadas por el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal Civil, que finalmente encomendó su redacción a nivel de anteproyecto a los profesores uruguayos Enrique Vascovi y Adolfo Gelsi Bidart a la que posteriormente se agregó el Dr. Luis Torelio Giornado” (sic).

La transcripción es relativamente larga, pero justificada, no queremos introducir subjetividades del autor de la columna. Lo prudente sería que los proyectistas respondan a las interrogantes planteadas por Cordero Miranda. A los proyectistas, en el mundo académico, no se les conoce ninguna obra sistemática de su especialidad, con excepción de Alberto Luna que escribió un libro sobre Derecho de Obligaciones. Noso- tros esperamos la respuesta.

No obstante, es momento de realizar una reflexión lo más objetiva posible. El proyecto del que habla Mario Cordero es de cuño LIBERAL, no podía ser de otro modo en ese entonces, el presidente era Gonzalo Sánchez de Lozada, es decir, el mnr en el poder. En anteriores columnas sostuvimos que, en el plano superestructural (usando categorías marxistas), el proyecto que refiere Cordero, responde al apogeo del neoliberalismo en Bolivia y, en realidad, en el mundo.

Claro, una estructura económica liberal debía tener una superestructura jurídica también liberal; en ese aspecto había coherencia. El ciclo liberal periclitó, hoy vivimos en un tiempo postliberal y postsocialista; en otros términos, vivimos un socialismo de cuño comunitario. Entonces, ¿por qué incorporar normas de inspiración liberal? Esta pregunta debe ser respondida por los políticos que sancionaron y promulgaron el Nuevo Proceso Civil.

Reitero, en el mundo de la academia estamos esperando una respuesta al doctor Cordero. ¿Existe o no honestidad intelectual? ¿El producto jurídico es realmente original y no copiado? Aún más, ¿rompe con los modelos culturales antioccidentales tan de moda en la actualidad?

Nosotros tenemos el proyecto que René Blattman, ministro de Justicia, dejó en la Memoria 94-97. En la página 193 sostiene que, “dentro del programa de reformas a la legislación positiva (...)”, el Ministerio de Justicia, en consonancia con el cambio estructural (se refiere al liberalismo) (...) no podía faltar el Nuevo Código de Proceso Civil para cuya redacción se conformó una comisión del más alto nivel, de la que fue presidente el ministro de Justicia, René Blattmann; coordinador general el subsecretario de Justicia, Bernardo Wayar Caballero; consultores nacionales Mario Cordero Miranda, Enrique Díaz Romero y Kenny Prieto Melgarejo; consultores internacionales Luis Torrelio Giornado y Jorge Marabotto (...).

En la página 195 se sostiene que “el Nuevo Código Procesal Civil se sustenta en la oralidad, aunque estrictamente se trata de un procesal mixto...”. El autor de esta columna encuentra muchas similitudes entre el proyecto y el Nuevo Código Procesal Civil. Aunque, nobleza obliga, el proyecto no abdicaba la competencia de los jueces a favor de los notarios de fe pública.

Las cuestiones eminentemente técnicas serán tratadas en otros trabajos. Desde el campo político, habría que decir que el “estado aparente” fue imitado (copiado) por el “estado integral”, para usar frases del notable político italiano Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano, autor de los Cuadernos de la Cárcel.

Si vivimos en un mundo postneoliberal, rumbo el socialismo comunitario.... ¿pero, con normas jurídicas de corte liberal?

El debate apenas empieza. En lo inmediato, los proyectistas que nunca escribieron un libro deben dar respuestas sobre el carácter original de su proyecto. Deben responder con puntualidad a Mario Cordero Miranda.

Es experto en Derecho Privado.

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