La Gaceta Jurídica

El paradigma triádico en los sistemas jurídicos

(Parte final)

Foto: wikimedia.org

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Sebastiao Batista

00:00 / 21 de abril de 2015

De hecho, la realidad no es una unidad perfecta ni está compuesta de unidades perfectas, tampoco una pluralidad aleatoria e incomunicable, por eso el paradigma dialéctico triádico permite comprenderla con amplitud y profundidad.

Es pues, la realidad, según este paradigma, una relación constitutiva de sistemas que componen nuevas unidades en la diversidad y en otros niveles. Cada sistema se constituye en un nudo de una red de relaciones de varios nudos que en la tríada componen nuevos sistemas en una dinámica de probabilidad.

La conformación e interacción de las tres fuerzas de un sistema en competencia y cooperación constituye una realidad unitriádica. Su estructura se manifiesta ya desde la naturaleza tripartita de la energía, conforme a la teoría de los quark-lepton (los cuarks o quarks, junto con los leptones, son los constituyentes fundamentales de la materia. Varias especies de quarks se combinan de manera específica para formar partículas subatómicas tales como protones y neutrones) y se hace presente en todos los niveles de la organización de los sistemas.

Son tres tendencias, tres fuerzas o tres cargas de energía que componen la unidad. De ahí el unitriádico. En cuanto a las cargas, son denominadas positiva, negativa y neutra; en cuanto a las direcciones derecha, izquierda y centro; o bien neguentropía, entropía y homeóstasis; con relación a los quarks: up, down y strange, y aun top, bottom y charm (1).

En el fondo, todo sistema resulta de la interacción o tensión de tres componentes; por esto se le llama también juego triádico. Es un concepto más amplio que el de dialéctica de dos lados o juego diádico, que a su vez es más amplio que el concepto monádico en el cual ocurre la percepción de una sola cosa cada vez.

Cuando se toma dos lados a la vez, en contradicción o competencia, se está usando un paradigma diádico. Y cuando se toma un solo lado o aspecto cada vez sin relacionarlo con sus complementarios (concurrente y cooperativo), se tiene un “paradigma monádico”.

El juego triádico resulta del estado de tensión entre los componentes de un sistema y puede ser en el sentido de interacción, composición, cooperación, neguentropía, choque, competencia, entropía, movi- miento pendular, circulatorio u ondulatorio, para transformar, extinguir o perfeccionar el sistema.

Es una relación constitutiva de partes entrelazadas en un sistema en evolución o involución. La relación puede ser interna, entre sus componentes o externa con otros sistemas.

El movimiento puede ser hacia el grado más alto de organización y complejidad o en dirección a la desintegración del sistema.

Cuando es en dirección ascendente hacia el perfeccionamiento, lo absoluto, se debe a la fuerza neguentrópica y cuando es en dirección descendente, hacia la destrucción, la negación o muerte del sistema, se debe a la fuerza entrópica.

La oscilación alrededor del punto medio, resultante de la atracción de los polos opuestos, es la homeóstasis o proporcionalidad entre los extremos.

Esto significa que las partes están en permanente movimiento oscilatorio adaptativo, pero siempre dentro de los límites y proporciones que garanticen las identidades y las diferenciaciones.

Informó Gregori que la homeóstasis no significa igualdad entre masas, fuerzas, cargas, velocidades, etc. de los elementos integrantes de un sistema. Más bien significa proporcionalidad (que supone la diferenciación y la jerarquización) entre los elementos que se equilibran en todo momento entre sí y con el medio ambiente (2).

En su trabajo de sistematización del lenguaje triádico, preexistente en diferentes campos de conocimientos, Gregori propuso, como denominador común de las tres fuerzas, clases o subgrupos interactuantes en todas las ciencias sociales y humanas,  las siguientes denominaciones:

-Lado o subgrupo oficial para el que está en la posición superior, de dominio, de mando y dirección; es el dueño de la situación y está direccionado por la inteligencia operacional, buscando primacía para la riqueza y el poder.

- Lado o subgrupo anti-oficial para el que está en contra del primero,  en posición divergente, digresiva, transgresora; manteniéndolo de esa forma despierto, actuante, renovado; es el competidor, el crítico y está direccionado por la inteligencia racional, buscando primacía para la razón y la verdad.

-Lado o subgrupo oscilante para el que está disponible para cualquiera de los anteriores, porque es neutral, centrista, subordinado, con poca autoconducción, pero que sirve de equilibrio y base de subsistencia de los subgrupos oficial y antioficial, cooperando a veces con uno, otras veces con otro, según sus conveniencias. Está dirigido por la inteligencia emocional del cerebro derecho buscando primacía para el amor, el reconocimiento, el goce (3).

El lado oficial es el que domina el sistema. Es el organizador y coordinador interno; es el conductor del sistema para la neguentropía o para la entropía.

El lado antioficial representa sentido y fuerza divergentes, creando o manteniendo la tensión necesaria al sistema para renovarse.

El lado oscilante es el que se adhiere tanto al oficial como al antioficial, según las leyes de gravedad triádica. Es el estabilizador o moderador de las tendencias opuestas de los otros dos lados (4).

Para el paradigma dialéctico triádico, la interacción ocurre siempre entre los tres lados en su búsqueda incesante de bienes satisfactorios de sus nece- sidades de supervivencia, reproducción, información y convivencia. Una representación sumaria de las necesidades y sus satisfactorios puede ser hecha alrededor de los tres cerebros:

Cerebro izquierdo. Legislación, normas, ciencia, investigación, información, orientación, conocimiento operacional, educación, capacitación.

Cerebro derecho. Sentido para la vida estética, espiritualidad estatus, reconocimiento, creatividad, alegría, goce, afectividad, buena convivencia.

Cerebro central. Liderazgo, administración, capital, recursos, instalaciones, proveedores, mano de obra, transporte, seguridad, energía, salud, alimentación, sexo, ambiente físico y comunitario saludable.

Juegos de competencia

El forcejeo por la búsqueda de satisfactorios entre los subgrupos humanos (en la familia, en la empresa, en la sociedad nacional e internacional), además de incesante, es maximocrático, es decir, con carácter de concentración monopolístico, insaciable, infinito...

En las teorías tradicionales del Derecho, de la política, de la economía, etc., ese carácter se interpreta, eufemisticamente, como escasez.

En realidad, cada subgrupo maneja un arsenal de medios para imponerse al máximo a sus competidores, con innumerables estrategias y tácticas para maximizar sus ganancias. Este fenómeno se reduce a los juegos de competencia/cooperación (5).

La competencia puede darse entre el antioficial y el oficial ante la cooperación  del oscilante con el oficial, produciendo así la estabilidad del sistema; o puede darse la cooperación del oscilante con el subgrupo antioficial, en contra del oficial, produciendo así las huelgas, revoluciones o medios de presión contra el sistema.

También puede darse la cooperación (o complicidad) entre el antioficial y el oficial, en las escasas ocasiones en que el oscilante se ponga en contra de los otros dos, convirtiéndose en antioficial, fenómeno conocido como desobediencia civil o anarquismo (negación del poder y del orden establecido), mientras no sea reprimido.

Lo peor y lo mejor –negativo/positivo del juego de los tres subgrupos– es presentado a continuación (6):

Subgrupo antioficial

Revolucionario, disidente,  hereje, invasor o competidor económico.

Meta. Cambio, renovación, substitución del oficial con ayuda de los oscilantes.

Comunicación táctica. Verbal y no verbal (estrategia de despiste): Concientización, crítica, denuncia, duplipensar, retórica brillante y virulenta, pasión por el debate sin fin, predicación mesiánica a favor de los pobres y de la justicia.

Comunicación factual (estrategias para ganar): Asociación, sindicatos, reivindicaciones, marchas, huelgas, tumultos, clandestinidad, terrorismo, guerrilla, revolución.

Subgrupo oscilante

Populacho capitalista, socialista y sacro (fieles).

Meta. unidad, amor, paz.

Comunicación táctica. Verbal y no verbal (despiste): explicaciones mitológicas, mágicas, sagradas, familiares. Uso de esloganes y proverbios.

Comunicación factual (estrategias para ganar): Inconsciencia y conformismo de víctima aliada su verdugo. Traficar pequeñas ventajas, suavizar los extremos.

Centrismo político.

Subgrupo oficial

Dominante, hegemónico sacro, socialista o neoliberal político y económico.

Meta. Mantenerse en el poder, liberarse de los antioficiales y depredar a los oscilantes.

Comunicación táctica. Verbal y no verbal (despiste): simular virtudes de civismo y bien común. Autocanonización, solemnidad. Fuente exclusiva de la verdad monádica (unipensar).

Ritualismo del poder y discursos despistadores con maña sin fin.

Comunicación factual (estrategias para ganar): Uso de la burocracia, la ley, la cooptación, el control de la información, del dinero, de los empleos, de los favores notariales, clientelismo, alianzas de países hegemónicos.

En cambio, la supervivencia de cualquier sistema u organismo depende de encontrar, conservar o mantenerse conectado a fuentes de energía que les abastezcan. Cualquier amenaza al suministro de lo que necesita para renovarse permanentemente y mantener su estructura u organismo vivo, o en funcionamiento, conforme a sus fines, será prontamente rechazada (7).

Cada parte dentro del mismo sistema u organismo, a la vez que interactúa con las demás, también disputa con ellas lo satisfactorios de sus necesidades, aparte de que también interactúan intensamente con el ambiente a su alrededor (8).

En medio a la complejidad de tantas acciones, interacciones y retroacciones, surge entonces la necesidad de mecanismos de regulación de estos procesos, para que se establezcan límites de tensión y relajación a los sistemas u organismos. Se trata, pues, de la homeóstasis que se constituye con los mecanismos necesarios a la manutención de relativa estabilidad de sus estados internos.

En los sistemas sociales, los límites de tensión y forcejeo incesante por satisfactorios necesarios a la supervivencia giran en torno a la proporcionalidad del punto de oro (9). En sus proximidades se produce la homeostasis, el equilibrio del sistema.

Sin embargo, cualquier desviación hacia los extremos tiende a producir reacción y entropía, sea hacia la desigualdad (90% y 10%) sea hacia la igualdad (50% y 50%). A cada intervalo de distanciamiento del “punto de oro” impuesto por un lado corresponde a un grado de esfuerzo, energía y tiempo de reacción por parte del agredido para retornar al dominio del 62% y del 38 %.

Cuanto más lejos uno logra desviar los límites de la proporcionalidad, en cualquier sistema o sector de la vida, sea por ley (dictadura, imperialismo, trapacería, etc.), sea por la fuerza (saqueo, expolio, etc.), más fuerte y violenta será la reacción de los demás para restablecerlos.

La proporcionalidad, en estos términos, crea condiciones e incentivos para intercambios de bienes, servicios, afectos, etc. en la sociedad, permitiendo movimiento y equilibrio en las relaciones de grupo, empresarial, nacional e internacional.

El panorama puede representarse como a seguir (90/10%, léase: xx% de las personas con xx% de los bienes satisfactorios).

El movimiento o juego es a veces sutil, solo perceptible a ojos bien entrenados; otras veces es escandaloso, poniéndose de manifiesto a los ojos de cualquiera.

Pero está siempre presente en todos los sistemas sociales.

No obstante, lo que hay de nuevo en el análisis por medio del juego triádico es que los límites y gradaciones del orden y desorden, del justo e injusto, de la violencia y de la paz, del bienestar y malestar social, etc. queden patentes, porque toma como punto de referencia el principio del proporcionalismo –sección áurea o punto de oro–  y no solo los extremos “negativo/positivo”.

Así, se considera como esencia del Derecho la formulación y aplicación de reglas para mantener el juego de los tres subgrupos, ante los bienes satisfactorios de sus necesidades e intereses, dentro de los límites de proporcionalidad, y que sean lo más cercanas posible a las proporciones del punto de oro, con aplicación de penas según el grado de alejamiento de estas proporciones, para restablecimiento de la proporcionalidad del sistema.

Con estas proporciones, también, se debe estructurar el juego de los componentes del sistema jurídico, en sus dimensiones analítico/lógica, sintético/intuitiva y pragmático/operativa, así como en los contenidos de lo  privado a lo público, y viceversa, o de las tres culturas y de los tres poderes que las promueven y las controlan.

Así, establecido un fundamento y un paradigma para la estructuración del fenómeno jurídico, se trata, pues, de buscar un cuadro de referencia para clasificar, ordenar e integrar los diferentes factores operacionales que lo componen y convertirlo en un sistema ordenado, coherente y funcional.

Conclusiones

El paradigma unitriádico es un instrumento para el análisis y descripción del Derecho que permite percepción integradora de las dimensiones lógico-formal, pragmática y moral del fenómeno jurídico.

Por medio del paradigma dialéctico triádico pueden superarse las carencias y dificultades de las corrientes del pensamiento jurídico reduccionistas o unidimensionales, que suelen trabajar desde las perspectivas de las concepciones iusnaturalistas, positivistas o sociologistas.

Desde la perspectiva dialéctica triádica pueden integrarse en el orden jurídico principios de la ciencia, de la moral y de la técnica y establecerse un sistema de valores coherente con la pluralidad de culturas, de clases, de etnias, de desarrollo económico, etc.

Notas

1. Gregori, W. Cibernética Social I, São Paulo 1984, Editora Cortez, pág. 42.

2. Op. cit., pág. 43.

3. Op. cit., pág. 46.

4. Op. cit., pág. 46.

5. En el pensamiento de Warrat, el convivir humano nunca fue totalmente pacífico, sino que en todos los tiempos estuvo enmarcado por el enfrentamiento de diversos sectores. Además, éste es uno de los factores, innegablemente, promotores de las transformaciones habidas en las sociedades humanas. Así se percibe, por ejemplo, que la convivencia entre amos y esclavos, sea en la antigüedad, sea en tiempos más recientes, nunca fue tranquila; tampoco entre señores y siervos de la gleba, de los señores feudales y burgueses o entre los burgueses y proletarios, etc.(Warrat, L.A. Lenguaje y definición jurídica, Buenos Aires 1973, Cooperadora de Derecho y Ciencias Sociales, pág. 27).

6. Lo que se presenta en el testo de los subgrupos es un resumen de las características, metas, tipo de comunicación teórica (discurso despistador) y comunicación factual (acciones) utilizadas en el juego triádico. Se trata de subgrupos negativos o desproporcionales y sus trucos (Gregori, W. Construçao familiar-escolar dos 3 cerebros, Belo Horizonte 2000, Editora Luz, pág. 166-167).

7. Damásio, A. O mistério da consciência - Do corpo e das emoções ao conhecimento de si, São Paulo 2000, Companhia das Letras, pág. 43.

8. Damásio, A. O erro de Descartes - Emoção, razão e o cérebro humano, São Paulo 1996, Companhia das Letras, pág. 117.

9. El valor numérico de la media y extrema razón es 1+Ö5/2 =1,618. Esta es la expresión aritmética de la sección áurea o número de oro, la razón con la cual se establece la “divina proporción”, la función estética, armónica, rítmica, simétrica, etc. entre los términos relacionados (Ghika, M. C. Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes, Barcelona 1983, Poseidón, 3ª Ed., p. 24-29; nota en la pág. 74).

Es abogado brasileño. El texto es un extracto de su Tesis doctoral Aproximación al concepto del Derecho desde la perspectiva triádica: Descripción de su estructura, su dinámica y su finalidad, disponible en eumed.net/tesis/sb/

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