La Gaceta Jurídica

Hacia un periodismo especializado y responsable

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 22 de junio de 2012

Desde los años 50 del siglo pasado, el periodismo en general asiste dramáticamente a la banalización de la cultura; esta  sociedad que algunos, como Lloytard y Vatimo, nos dicen que vivimos tiempos postmodernos. Tiempo de la incertidumbre y el  acabose de los grandes metarelatos. Se vive el día a día sin ningún horizonte clarificador, otros, como Debord, ahora Vargas Llosa, nos dicen que estamos asistiendo a la sociedad del espectáculo.

Los Medios de Comunicación Social –especialmente la Televisión– entraron en una crisis de identidad. Pongamos los hechos en su lugar. Los intelectuales decían que la prensa moriría; los hechos dicen todo lo contrario: es, la que logró consolidarse.

La prensa plana ha recuperado su espacio. En general, la prensa plana maneja la información con precisión y mucha responsabilidad. Los géneros informativos y opinativos están escrupulosamente delimitados.

El medio desaprovechado es la radio. Virtualmente este medio ha sido arrinconado y no tiene posibilidades de competir seriamente; v. gr., salvo raras excepciones nacionales –Panamerica- na, Fides, Erbol o Gente– los locutores se limitan a leer los periódicos.

El medio que cobró mucha relevancia es la Televisión que se instaló en nuestros hogares y, sin quererlo o no saberlo, es educadora de este tiempo. ¡Cómo educa! Ella es la protagonista de la Civilización del espectáculo. Todo es trivial; la información se banaliza y, fundamentalmente, se bombardea al receptor con una enorme cantidad de información. Los canales compiten entre ellos y, en su afán de soltar la primicia para “patear” a la competencia, terminan por presentar cualquier información sin contenido.

De manera particular, nos referimos a los informativos o telediarios y las revistas informativas. Los canales tienen las mismas imágenes y el presentador o presentadora de noticias “comenta” el tema, cuando su deber es solo informar.

Está presente el sensacionalismo. En lugar de presentadores asumen el rol de opinadores. Opinan sobre todo. Para el presentador de noticias no hay límites, él lo sabe todo. Es un “todólogo”. Para opinar se requiere conocimiento de toda las áreas científicas. Nuestros presentadores no tienen esa cantidad de títulos profesionales.

Una de las reglas básicas del manejo de la información está en la precisión. El periodismo televisivo es impreciso. Es verdad que hay poco tiempo para la edición de una nota informativa, pero sería prudente que el presentador de televisión y el periodista de la calle estudien y logren una especialización.

Respecto a las “revistas” el problema es mucho mayor. En general, los productores, directores y conductores creen que la REVISTA, debe ser lo más “completo posible”. Por tanto, tienen notas informativas, entrevistados sobre temas de coyuntura, grupos musicales, desfiles de modas, cocina, concursos, farándula, modelaje, deporte y ... ¡hasta humor¡ Los conductores hablan de todo y la información es presentada como espectáculo. Esto es denunciado por Debord, Sartori, Bourdeau, y Vargas Llosa.

¿No será que la revista es eso? RE-VER. Es decir, ¿ver otra vez? Si entendemos, REVISTA significa RE-VER. Esto supondría que la revista debe RE-VER cinco o seis noticias producidas en el día; v. gr, el informativo central presentará todas las noticias del día, de acuerdo al comportamiento de las fuentes. Luego, la RE-VISTA revería las cinco o seis más trascendentes. ¿Cómo?

Se debería aprovechar todos los géneros periodísticos, crónica, ensayo, reportaje, columna, debate, entrevista y, por supuesto, el análisis del mismo conductor del programa.

Para el conjunto de los comunicólogos no hay objetividad. Pero no explican por qué. Nosotros creemos que el periodista debe luchar por alcanzar la objetividad, aproximarse lo más que pueda. ¿Cómo? Narrando y escribiendo los hechos tal cual  ocurrieron; le está vedado incorporar sus deseos personales, sus inclinaciones ideológicas. Como dice Margarita Reviere, los hechos se respetan; las opiniones son libres. Ocurre que en la práctica, el periodista de la televisión y los presentadores  incorporan en la información, sus deseos íntimos, se dejan influir por sus odios personales.

Esto no debe seguir. Si el periodista o presentador quiere expresar sus sentimientos, pareceres, odios debe usar los géneros de opinión. No puede vendernos sus opiniones como información. Así de simple. Pues bien, cuando el presentador emite opiniones no lo hace con solvencia, son demasiado generales que siempre desembocan en trivialidades. No es malo que opine. Pero para opinar requiere el auxilio de alguna otra ciencia. El Periodista debería estudiar por su cuenta Derecho, Ciencia Política, Sociología, Economía u otras.

El periodista debe ser imparcial. V. gr, en materia política, existe el oficialismo y la oposición. El buen periodista debe, en lo posible, no manifestar apoyo a ninguna de las partes. Es difícil. Pero debe mantener distancia de los actores políticos. Propongo que debemos optar por el ejercicio de un periodismo especializado. No soy el único.

Allende los mares hay propuestas que apuntan en esta dirección. Así tenemos a Javier Fernández del Moral, Rosa Berganza Conde y Pedro Orive (todos españoles).

Berganza Conde apunta que “...la especialización periodística es fruto, en gran medida, de las exigencias de la audiencia que demanda contenidos específicos ...” (sic.). Más adelante agrega: “los lectores interesados en la política, justicia, sanidad, realizaciones internacionales (…) no encuentran en la prensa de información general EL NIVEL DE ESPECIALIZACIÓN QUE PERMITA SATISFACER SUS NECESIDADES DE INFORMACIÓN”.

Nuestra autora dice: Sustituir en lo posible la figura del colaborador experto por el periodista especializado”, Esto es definitivo. Para que el periodista o presentador, en la actualidad, quisiera sustituir al politólogo tendría que empezar por estudiar Ciencia Política.

Las carreras de Comunicación Social ayudarían a este propósito al cambiar su currícula y entregar a la sociedad LICENCIADOS EN PERIODISMO, con mención en alguna áreas del conocimiento científico que tiene que ver con las fuentes de información, políticas, económicas, judiciales, etc. Algo está claro, debemos especializarnos.

Un amigo me decía que, las REVISTAS DEBERÍAN DESAPARECER y dar lugar a programas especializados, con conductores también especializados. Es una posibilidad que veo interesante. Pero debemos asumir el desafío de la especialización. Rosa Berganza Conde nos desafía cuando sostiene que “es difícil pensar en alguna disciplina que no tenga relación con la información periodística especializada y que cualquier materia puede ser objeto de interés periodístico.

El periodista debería poseer los suficientes conocimientos en historia, sociología, ciencia, tecnología, política, derecho, economía, (…) como para poder abordar el tema, analizarlo y difundirlo de la manera más eficaz posible. Debería saber bastante como para, al menos, saber a qué fuente acudir…” (sic.).

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