La Gaceta Jurídica

Por un periodismo responsable de cara a nuevos desafíos

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 07 de diciembre de 2012

Como diría Carlos Soria, notable estudioso en DERECHO DE LA INFORMACIÓN, el periodista vive una crisis de identidad. Creemos saberlo todo, cuando nuestros saberes son parciales y no definitivos. Estamos convencidos que –no sabemos quién nos dijo– estamos por encima del bien y del mal (somos una especie de dioses o jueces). Creemos ser detentadores de poder y, por tanto, todo no es permitido (olvidamos que existen nuestros límites éticos y jurídicos).

La pasada semana asistimos a un Seminario sobre periodismo en la era digital. La conclusión fue que, a pesar de la incorporación de nuevas tecnologías, los Medios de Comunicación tradicionales continuarán vigentes. Sin embargo, constatamos que a nuestro periodismo le falta calidad. De manera particular el tratamiento informativo en el sistema televisivo y radial es extremadamente frívolo, bañado de superficialidades (no hemos logrado escapar al “todologismo”). En rigor, existen excelentes diagnósticos, v. gr, Radiografía del Periodismo de Raúl Peñaranda; en todo caso, desde nuestra experiencia queremos contribuir con elementos que permitan cualificar nuestra labor, pues nuestro único patrimonio es nuestra credibilidad.

Muchos rifamos nuestro crédito con un mal periodismo; v. gr, presionados por el “rating”, somos presa fácil del sensacionalismo, amarillismo.

Particularmente, en televisión los propietarios han optado por contratar a humoristas, actores de teatro, modelos y políticos que fracasaron y “vuelven” a la tarea noble de periodistas.

Veinte años de trabajo en medios de comunicación me han demostrado lo que Margarita Rivier, en el libro Periodista, sostiene: “no es esta la profesión idónea para hacerse rico o para satisfacer otra ambición que no sea la extrema locura de tocar el mundo en carne viva”. Por otro lado, el periodismo para unos es una profesión; para otros, como en mi caso, es un oficio (aprendido en muchos años).

La misma autora sostiene que “la gran ventaja de estudiar periodismo en la Universidad es que, al menos en teoría, el licenciado sale con un mínimo de bagaje cultural. LA DESVENTAJA ES QUE ESO, POR SÍ SOLO, NO GARANTIZA NINGÚN PUESTO DE TRABAJO y, por lo general, el licenciado que consigue colocarse SE ENFRENTA A UNA DINÁMICA CUYOS RESORTES PRÁCTICOS TARDARÁ TIEMPO EN DESCUBRIR” (sic). Esto no quiere decir que el periodista debe ser un “práctico” absolutista; el periodista debe constituirse en un hombre o mujer que, en su tarea profesional, muestre dialéctica y equilibradamente la teoría y la praxis.

Los propietarios de medios de comunicación deben contratar para las tareas informativas personas con sólida formación en el quehacer periodístico; de ser posible, periodistas que cultiven una especialidad. Los medios deben capacitar o permitir que estudien por cuenta propia una especialidad elegida. No hay nada más agradable que el periodista que cubra fuentes políticas, además de periodista, sea licenciado en Ciencia Política; si la fuente donde trabaja son los tribunales, sean estudiantes o licenciados en Derecho.

Lamentablemente, hoy observamos que periodistas deportivos o humoristas, tratan la información política. Por supuesto que el resultado es un periodismo banal. Las revistas matutinas y nocturnas le hacen enorme daño al buen periodismo. El conductor parece ser bueno en “todo”, parece conocer de moda, música, deportes, medicina y en medio de todo discurren informaciones políticas, judiciales y microentrevistas sobre “absolutamente todo”.

Para mejorar la calidad de nuestro periodismo, debemos cualificarlo. ¿Si supieran que la REVISTA no es precisamente lo que piensan que es? La RE-VISTA, proviene del verbo ver; dicho de otro modo, es “volver a ver”. Esto supone volver a ver la noticia de otro modo; v. gr, como entrevista, reportaje, crónica, documental, etc. ¿Qué puedo hacer si debo realizar una entrevista de 10 o 15 minutos e inmediatamente después debo dar lugar a un desfile de modas? En sentido contrario, cuando todos vaticinaban que el periodismo moriría, hoy por hoy, está más vigoroso. La Razón, Página Siete o La Prensa son prueba elocuente. Y, la Radio ... ¡una lágrima!

Para que nuestro periodismo sea cualitativamente mejor, debemos proponemos mejorar, asumir que somos un “medio” y no el fin. En ese sentido, asumir que no somos jueces. Aún en los géneros opinativos, la construcción de las opiniones, no debe mostrarnos como jueces. Nosotros no debemos preparar ni emitir las sentencias de condena o absolución; dejemos que los órganos jurisdiccionales del país, legalmente constituidos, emitan la sentencia.

El dato que más llamó la atención en el seminario es el tratamiento técnico de la información. Estos conceptos también los leímos en la  obra de Francisco Sancho Crespo, En el corazón del periodismo, cuando sostiene que “el divorcio de periodismo y ciudadano es evidente”. En una sociedad saturada de oferta informativa, YA NO ES TAN IMPORTANTE LA CANTIDAD COMO –COMO A LO MEJOR LO FUE HACE UN SIGLO– SINO LA CALIDAD” (sic.). Es increíble, cómo todavía algunos propietarios de medios y los mismos jefes de prensa le piden al periodista entre 10 y 12 notas cada día. ¡Esto es un crimen informativo! En ese seminario, el representante estadounidense decía que en un medio televisivo el periodista produzca seis notas (tres en la mañana y tres por la tarde). Las notas deben estar correctamente editadas y contextualizadas; deben comprender parte y contraparte; etc.

Por otro lado, el periodista, debe actuar con mucho rigor. Al decir de Sancho, “…el rigor refuerza la credibilidad, el periodista no está para especular ni aventurar, sino para averiguar lo que no sabe, para buscar los datos, los argumentos y las opiniones que necesita para corroborar sus afirmaciones”. Esta rigurosidad tiene que ver con la INDEPENDENCIA (aunque versiones como de Camilo Taufic en Periodismo y lucha de clases no creen en este principio). En ese sentido, sancho sostiene que “el periódico NUNCA ACOMODA la información a la posible visión interesada y parcial de sus fuentes (políticas, económicas) o de sus clientes (anunciantes)” .

El libro de Francisco Sancho es del 2004 y afirma “…cualquier profesional de la información sabe que decir “periodismo de investigación” es una redundancia, porque todo periodismo ES INVESTIGACIÓN POR DEFINICIÓN”. Esto quiere decir que el periodista debe estar preparándose constantemente; v. gr, seguir cursos de diplomado, maestría y doctorado. Recientemente concluyó un diplomado en periodismo político. Al mismo fueron invitados como alumnos dos presentadores de “las mejores revistas” nocturnas y rechazaron la invitación, porque ellos ¡mejor darían clases! Estos colegas ni siquiera fueron alumnos de la carrera de Ciencia Política y, sin embargo, hablan sobre política con mucha superficialidad.

Finalmente, esta vez apoyados en Margarita Rivier quien afirma que “en el periodismo clásico se enseña desde el primer día que “los hechos son sagrados y las opiniones libres”. A partir de aquí la noticia es el punto de partida no exento de secretos, por ejemplo, porque una noticia es, precisamente, noticia ( ... ). Esta es una clave sencilla e imprescindible para que la gente pueda distinguir LO QUE SON LOS HECHOS OBJETIVOS DE LO QUE SON OPINIONES PERSONALES. El buen periodismo, el buen periodista, INTENTAN SIEMPRE DEJAR CLARA ESA FRONTERA…”

Concluimos, para mejorar la calidad de nuestro periodismo debemos realizar estas tareas urgentes. Contrario sensu, el titular de la información comenzará a  informarse por otros medios.

*    Es especialista en Derecho de la Información.

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