La Gaceta Jurídica

Las pesadillas que acechan a los abogados

En unos casos, es el calificativo favorito que aplica el abogado para ciertos fenómenos jurídicos ingratos (¡Qué pesadilla!) y, en otros, es el desasosiego del sueño nocturno del abogado en vísperas de la vista oral, la sentencia o el desenlace de un litigio. Veamos los casos.

Foto: miled.com

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JR Chaves

00:00 / 12 de junio de 2015

El sueño del legislador produce pesadillas para jueces y abogados que se ven obligados a trabajar con leyes enmendadas y remendadas, leyes oscuras o leyes técnicamente fallidas. Pero también las “pesadillas” abundan en la abogacía.

En unos casos, es el calificativo favorito que aplica el abogado para ciertos fenómenos jurídicos ingratos (¡Qué pesadilla!) y, en otros, es el desasosiego del sueño nocturno del abogado en vísperas de la vista oral, la sentencia o el desenlace de un litigio. Veamos los casos.

¿Quién en el mundo de la abogacía no ha utilizado el calificativo de “pesadilla” en su vida profesional?

–¡Qué pesadilla de cliente! El cliente que “acosa” a su abogado pretende aconsejarle sin haber estudiado Derecho, sin paciencia ni prudencia.

–¡Qué pesadilla de pleito! El litigio interminable o plagado de incidencias procesales.

–¡Qué pesadilla de perito! o ¡Qué pesadilla de testigo! Los que son oscuros, lentos o ambiguos en la exposición de su versión o testimonio.

–¡Qué pesadilla de juez! El que demuestra ser un maniático o puntilloso en el foro con las formalidades o demuestra indecisión, desorientación, etc. O sea, juez irritante, que los hay.

Por otra parte, el abogado que se enfrenta a un caso no suele abandonarlo cuando está fuera del despacho y sobrevuela su mente e, incluso, es conveniente aquello de “consultar con la almohada”. Y, cómo no, a veces el sueño inquieto se convierte en delirio y se torna en pesadilla de la que el letrado despierta sudoroso, agitado y nervioso, hasta que comprueba que sigue en el lecho y que lo vívidamente soñado fue una angustiosa fabulación de la imaginación.

Pues bien, me atrevo a exponer algunas de las pesadillas que pueblan el sueño de abogados intranquilos, en especial en vísperas de las vistas orales o de dictarse la sentencia. Y, si algún abogado no experimentó ninguna…, enhorabuena, tiene el sueño de los justos.

Las veremos de menor a mayor desasosiego, con las señales que los acompañan.

I. El abogado se ve y siente examinándose de nuevo en la Facultad de Derecho; el Derecho Romano, el Tributario o el Administrativo se le atragantan y no ve cómo superarlo (sueña una y otra vez lo mismo).

II. Se ve impotente para cobrar de un cliente que le ha generado mucho trabajo, con el añadido de que el moroso le difama (sueña que tropieza y se levanta y cae en pozos y mil obstáculos).

III. Se ve en estrados con una súbita afonía, sin localizar las notas o con repentina amnesia sobre cuestiones esenciales; o se ve enfrentado a un compañero abogado famoso por sus artimañas, agresividad o medios (sueña con desasosiego).

IV. Pierde el pleito en cuanto al fondo, pese a lo mucho que lo trabajó y pese a lo mucho que estaba en juego (se voltea inconsciente en la cama).

V. Pierde el pleito por razones formales: inadmitido por fuera de plazo o falta de requisito documental (se voltea y gruñe).

VI. Pierde el pleito por llegar tarde a la vista oral (se voltea, gruñe, agita la cabeza a ambos lados).

VII. Pierde el pleito y, además, la sentencia se ensaña con su actuación procesal pese a haberse esforzado lealmente (se voltea, gruñe, agita la cabeza, se tira del pelo).

VIII. Ve coartada en estrados su libertad de expresión y derecho de prueba o alegaciones por un juez rigorista y formal y multado por su conducta (se voltea, gruñe, agita la cabeza, tira del pelo, masculla palabrotas en sueños).

IX. Su testigo y documentos estrella son hechos trizas por pruebas concluyentes y ve con sorpresa que su oponente se ha sacado ases de la manga (voltea, gruñe, agita, tira del pelo, masculla palabrotas y arroja las mantas de la cama, sin despertarse).

X. La sentencia victoriosa que comunicó gozosamente al cliente en primera instancia es revocada en apelación y/o casación, lo que comunicará con menor presteza (hunde la cabeza en la almohada).

XI. El abogado se ve sentado en el banquillo de los acusados y obligado a hacer uso de la prerrogativa de defenderse a sí mismo (se despierta sudoroso en mitad de la noche).

XII. El abogado ve a su cliente condenado penalmente y sabe que es inocente (se despierta sudoroso y obligado a tomar somníferos).

XIII. Ve cómo su primoroso bufete no recibe visitas, nadie llama mientras espera sentado al cliente que no llega, nadie telefonea y solo llegan facturas (deja de sufrir pesadillas: sencillamente no duerme).

3. Quizás puede añadirse más situaciones que nublan el sueño del letrado, pero bien está parafrasear el conocido fragmento de La vida es sueño de Calderón y contentarnos con recitar aquello de:

¿Qué es un pleito? Un frenesí.

¿Qué es la sentencia? Una ilusión, una sombra, una ficción y el mayor triunfo es pequeño; que toda la vida profesional es sueño, y los sueños, sueños son.

Así que, para conciliar el sueño en una profesión en que reina la incertidumbre, la lucha argumental y las implicaciones morales, nada mejor que una lectura relajada antes de dormir.

Los 30 mejores juristas de la historia

Se dice que la profesión más antigua del mundo es la prostitución pero lo curioso es que las primeras referencias la sitúan junto a la abogacía. En efecto, si damos un salto temporal hacia la Grecia clásica podemos recordar el abogado de la bella Friné, acusada de inmoralidad ante un jurado popular.

El abogado envolvió a Friné desnuda en una gran manta roja y la presentó de esa guisa ante el jurado; mientras desarrollaba sus alegatos de defensa fue desenrollando la manta para mostrar la belleza de la acusada, lo que determinó su inmediata absolución por unos jueces dulcemente asombrados.

Desde entonces, los juristas han proliferado en la historia. Allí donde hay sociedad hay colaboración pero también conflicto (ubi societas, ibi ius; ibi litis). Allí donde el poder se manifiesta no falta la resistencia ni quien domina las artes de la persuasión y el conocimiento de la ley. La comunidad que vive del Derecho en el mundo es inmensa: abogados, jueces, procuradores y profesores, junto a profesiones aledañas.

Si los suprimiésemos, la máquina de la justicia se paralizaría y la anarquía conduciría a la destrucción del mundo, porque confiar en la defensa de la propia razón o derecho por los propios medios del afectado conduce al atropello, al escarnio y a la implantación de la fuerza física, la coacción o el poder de los grupos.

Sería tarea inagotable pretender establecer un ranking de los mejores o más grandes juristas de la historia ya que es difícil medir la productividad o aportación de un jurista: ¿ se valora sus méritos académicos y legado teórico o sus victorias en el foro?, ¿cuestión de número de obras o litigios o de calidad en los mismos?, ¿ depende o no de su ideología?, ¿ se toma en cuenta lo que significaron en su tiempo o su legado actual?, ¿importa más las cuestiones dogmáticas que la relevancia histórica del caso que les ocupó?

¿Pueden compararse méritos jurídicos de distintos mundos y modelos de Derecho, variables según países y tiempos?, ¿es más relevante la labor del abogado grandilocuente o la discreta?, ¿prima el abogado de tribunales de mayor rango sobre los modestos?, ¿es mejor abogado quien más convence o quien sabe ceder para satisfacer la justicia?, ¿importa el tamaño del bufete para encumbrar al abogado responsable?

¿Es mejor abogado quien llega a transacciones que evitan el litigio o quien prefiere la lucha en el foro?, ¿es mejor abogado quien gana sin tener razón o quien gana por saber demostrar que la tiene? o ¿resulta más admirable quien gana con armas procesales que quien gana con la persuasión del derecho sustantivo?…

Sin embargo, expondré a modo de cuadro impresionista, los 30 nombres de quienes, ya fallecidos, se han ganado letras de oro en el muro de la historia del Derecho, con la advertencia de su carácter necesariamente incompleto y necesariamente subjetivo.

1. De la antigua Roma, debemos comenzar con Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C), orador y abogado modélico e innovador, caracterizado por su antiformalismo (eludía fórmulas sacramentales), flexibilidad (adaptaba el discurso según la naturaleza civil, penal o política del litigio) y vehemente. Con nobleza afirmó que “la ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia”.

2. Sin embargo, el mejor jurista académico era Ulpiano (170?-228 d. C), quien comentaba las fuentes de Derecho de la época: leyes, senadoconsultos, edictos de pretores y ediles y ofrecía guías para los magistrados imperiales. Su obra Las Instituciones fue el punto de arranque del Derecho Romano hasta el punto que la tercera parte de la Compilación de Justiniano bebe de su labor.

3. Al menos en la Edad Media, el considerado mejor jurista era Bártolo de Sassoferrato (1313-1357), doctorado en Bolonia, cuyas enseñanzas superaron el criterio literal de las leyes hacia la metodología crítica, combinando letra y espíritu. De hecho, la expresión “bártulos” de los estudiantes trae origen en los “Bartolos” o textos facilitados por el maestro. Numerosos reyes posteriores, entre ellos los Católicos, decretaron que en caso de discrepancia doctrinal se aplicará el criterio interpretativo de Bartolo.

La Edad Moderna

A partir de la Edad Moderna comienzan a alzarse juristas relevantes que dejan huella en la ciencia del Derecho. Unos como abogados, otros como catedráticos y otros como jueces e, incluso, algunos sumando ambas condiciones. En un repaso, necesariamente rápido y a modo de pincelada, podemos señalar los siguientes.

Además, siempre es útil poner rostro a los maestros que admiramos o a los que tanto debemos.

4. Edward Coke (1552-1634). Abogado de la Corona británica y primer juez del Tribunal Supremo, no solo fue defensor de los derechos de la persona sino que se enfrentó al Rey Jacobo I para defender la independencia judicial y negarle la posibilidad de asumir competencias judiciales cuando quisiese, llegando a afirmar en sentencia que “el rey mismo no debe estar sujeto al hombre, sino a Dios y a la ley, porque la ley lo hace rey”.

5. Hugo Grocio (1583-1645). Filósofo y jurista flamenco que sentó las bases del Derecho Internacional (De iure belli at pacis, 1625), afirmando que se asienta sobre el Derecho de Gentes y éste deriva de la razón y “existiría aunque Dios no existiese”.

6. Charles Luis de Secondat, Barón de Montesquieu (1689-1755). Pensador, político y magistrado francés, es considerado el padre de la teoría de la división de poderes del Estado que inspira las constituciones modernas (El espíritu de las leyes, 1748).

7. Cesare Beccaria (1738-1794). Filósofo y jurista italiano que inspiró el Derecho penal moderno, introduciendo racionalidad en la definición de los delitos y humanidad en la ejecución de las penas frente a la crueldad de etapas precedentes. Para él, “la sociedad tiene derecho a defenderse de los delincuentes con penas proporcionales que nunca deben alcanzar la privación de la vida” (De los delitos y las penas, 1764).

8. Jean-Étienne-Marie Portalis (1746-1807). Fue un brillante abogado francés que apoyó la Revolución de 1789, aunque criticó los excesos del terror. Fue nombrado miembro del Consejo de Estado por Napoleón y responsable del Código Civil francés, ejemplo de armonía de Derecho Romano, Derecho Canónico, y Derecho consuetudinario francés, bajo los principios revolucionarios de libertad e igualdad que rechazaban los privilegios.

9. Jeremy Bentham (1748-1832). Pensador inglés cuyos estudios sobre pruebas judiciales (Fundamento de la evidencia judicial, 1827) son la base del Derecho procesal en materia probatoria. Igualmente, postuló el concepto utilitario de la pena, tanto en cuanto a su utilidad para prevenir el delito como para corregir al delincuente.

10. Friedrich Karl von Savigny (1779-1861). Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Berlín, quien sentó las bases para el análisis del Derecho como “ciencia del Derecho” con objeto, método y principios propios, aunque de inspiración fuertemente romanista. Defendía la ley como producto de la razón y no de la voluntad del legislador.

11. John Marshall (1755-1835). Abogado y juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, fue ponente de la sentencia Marbury contra Madison (1803) que sentó la vinculación de jueces y legisladores a la Constitución.

12. Alexis de Tocqueville (1805-1859). Magistrado y pensador francés, heredero de las enseñanzas de las revoluciones francesa y americana, expuso la esencia de la democracia (La democracia en América, 1835-40) como camino hacia la igualdad y alertó de los riesgos de la tiranía democrática, pues, “concibo entonces una sociedad en la que todos, mirando a la ley como obra suya, la amen y se sometan a ella sin esfuerzo”.

13. Theodor Momsem (1817-1903). Catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Berlín y Premio Nobel de Literatura por su Historia de Roma, ofreció la base para conocer el Derecho y sociedades clásicas que dieron lugar al Derecho civil europeo.

14.  Rudolf von Ihering (1818-1892). Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Viena, es considerado padre de la Sociología jurídica. Afirmó que “el Derecho que no lucha contra la injusticia, se niega a sí mismo” (Der Kampf ums Recht, 1872 o La lucha por el Derecho).

15. Paul Magnaud (1848-1926). Magistrado francés conocido como “el buen juez” por su sensatez en las sentencias y clemencia al humanizar el Derecho penal.

16. Maurice Hauriou (1856-1929). Catedrático de la Universidad de Tolouse, combinó el Derecho natural y el Derecho positivo y elaboró sus célebres Principios de Derecho Constitucional, que traspasaron fronteras.

17. León Duguit (1859-1928). Catedrático de Derecho Público de la Universidad de Burdeos, legó la visión del Derecho y del Estado desde la perspectiva de la solidaridad social, así como novedosos enfoques de las categorías iuspublicistas (el servicio público). Un bonito ejemplo fue su adhesión activa a la campaña de Émile Zola contra el affaire Dreyfus (“Yo acuso”).

18. Hans Kelsen (1881-1973). Miembro del Tribunal Constitucional austriaco, alzó su “Teoría Pura del Derecho” en el pilar del Derecho Positivo actual como sistema cerrado y sin recurrir a hipótesis ni valores propios del Derecho Natural.

19. Albert Venn Dicey (1835-1922). Constitucionalista británico que popularizó el rule of law (An Introduction to the Study of the Law of the Constitution,1885), (Estado de derecho, Introducción al Estudio de la Ley de la Constitución).

20. Oliver Wendell Holmes, JR ( 1841-1935). Abogado y juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, luchó contra la rigidez del Derecho para postular su adaptación al contexto social. Una de sus frases más célebres fue: “La vida del Derecho no ha sido la lógica, sino la experiencia” (The Path of the Law, 1897). Era conocido como “El Gran Disidente” ya que prodigaba votos particulares en el Tribunal Supremo para defender sus convicciones.

21. Giussepe Chiovenda (1872-1937). Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Roma, es uno de los padres de las garantías procesales que dotó de fuerza y autonomía las piezas del proceso (jurisdicción, acción, procedimiento); no en vano le llamaban “El gran Chiovenda”, fue el maestro de otros tres grandes maestros, Francesco Carnelutti, Piero Calamandrei y Salvatore Satta.

22. Rudolf Smend (1882-1975) y Carl Schmitt (1888-1985). Profesor y rector de la Universidad de Göttingen donde impartió Derecho constitucional, encabezó la escuela integradora que propicia la Constitución como todo unitario que unifica la sociedad y que impone una interpretación armónica (cada precepto en su contexto), incorporando el principio de lealtad institucional para garantizar la supervivencia del Estado, en abierta oposición al decisionismo del también prestigioso Carl Schmitt (la superioridad del Estado sobre la validez de la norma legal y la emergencia como pauta que doblega las normas), aunque este último mancillado por su servicio activo y teórico al nacionalsocialismo.

23. Alfred Thompson Denning (1899-1999). Uno de los abogados y jueces británicos más creativos del Reino Unido. De cultura enciclopédica, verbo fluido e insobornable tutela a los débiles, fue un férreo defensor de la primacía de la Ley y de su interpretación para defender las libertades, hasta el punto de intentar apartarse de los caducos precedentes. Parafraseó a Thomas Fuller en una sentencia: “no importa cuán elevado estés, la ley siempre estará por encima”.

24. Robert Schuman (1886-1963). Abogado de estilo sobrio y elegante y ministro francés de asuntos exteriores, fue el artífice de la Unión Europea, proporcionando las bases para su nacimiento, pese al colosal reto de intereses en conflicto.

25. Karl Loewenstein (1891-1973). Profesor alemán de la Universidad de Münich, quien, tras su exilio en Estados Unidos por la amenaza nazi, sentó las bases del constitucionalismo contemporáneo.

26.Eduardo Juan Couture (1904-1956). Abogado uruguayo y catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Montevideo, ofreció una visión del Derecho Procesal al servicio de las garantías del justiciable.

27 y 28. Joaquín Garrigues Díaz Cañabate (1899-1980) y Rodrígo Uría González (1906-2001). Ambos Catedráticos de Derecho Mercantil de las universidades Complutense de Madrid y de Salamanca, respectivamente. Fundaron la revista de Derecho Mercantil (1946) y sentaron los pilares de la disciplina, además de encabezar los despachos con su nombre, de reconocido prestigio e influencia en el panorama mundial de la abogacía.

29. Federico de Castro y Bravo (1903-1983). Catedrático de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid y juez del Tribunal Internacional de Justicia de la onu, cuyo legado conceptual, entre el que destaca su teoría del negocio jurídico, está plasmado en leyes civiles de España e Iberoamérica.

30. Eduardo García de Enterría (1923-2013). Abogado y Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Academia de la Lengua Española, fue el artífice de la construcción del Derecho Público en España e hispanoamérica aportando sus sólidas tesis y modelo para el control del poder público, nutriéndose del Derecho alemán y francés.

Finalmente, no hay que olvidar a aquellos que fueron eminentes abogados que prestaron valiosos servicios a la Justicia en el foro (y no en la academia o Universidad). Es el caso de Tomás Moro (consejero de Enrique VIII), Thomas Jefferson (padre de la Declaración de Independencia estadounidense), Abraham Lincoln (el liberador de la esclavitud), Mahatma Gandhi (el apóstol de la no violencia) o Nelson Mandela (abogado que sería encarcelado antes de ser Presidente de Sudáfrica)

Es abogado español.

Tomado de: contencioso.es

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