La Gaceta Jurídica

El proceso demandará insumos académicos

Negociación por el mar

La demanda boliviana busca un fallo que garantice una negociación de buena  fe por parte de Chile.

La demanda boliviana busca un fallo que garantice una negociación de buena fe por parte de Chile. Foto: cambio.bo

Periódico Digital Pieb

00:00 / 04 de octubre de 2015

Una negociación entre Bolivia y Chile demandará insumos académicos, redefinición de conceptos y reproblematizar antiguas ideas, por lo que el papel de los investigadores de distintas disciplinas podría contribuir de manera determinante en este proceso, como sucedió con la demanda boliviana planteada ante la Corte Inter- nacional de Justicia (cij), recordó el historiador Fernando Cajías.

El 24 de septiembre la cij de La Haya rechazó la objeción interpuesta por el Estado chileno a fin de que ese tribunal evite considerar la demanda marítima planteada por Bolivia. Esto quiere decir que la demanda boliviana será procesada en esos estrados judiciales, lo que ha sido calificado como un paso importante para el país por las autoridades y la sociedad civil.

La demanda presentada ante la cij tuvo como insumo el trabajo de historiadores y archivistas como Cajías, Esther Aillón y Gustavo Rodríguez, entre otros, quienes trabajaron en torno a las referencias históricas del documento.

Cajías calificó este primer pronunciamiento de la cij como “un gran avance” al que contribuyó, como nunca antes, un “ejército multidisciplinario” que en una primera fase también tuvo a otros investigadores como Alexis Pérez, Estefanía Vargas y Katherine Aparicio y un equipo importante de la Carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés.

Sin embargo, la contribución disciplinaria fue mucho más amplia, pues explicó que en la demanda trabajaron economistas, geógrafos, informáticos y hasta traductores, quienes aportaron al trabajo de los juristas internacionales que planificaron la línea jurídica.

El analista en temas internacionales Daniel Agramont consideró como “una victoria” el paso dado por Bolivia en la cij, incluso al nivel del pronunciamiento de la Organización de Estados Americanos en 1979, porque durante décadas Chile había negado el problema tanto ante Bolivia como ante Perú, país que también acudió a La Haya para definir su frontera marítima.

El entrevistado advirtió que el reto es continuar el diálogo porque, tarde o temprano, llegará el momento de la negociación y en este proceso los académicos tienen un papel importante que cumplir.

En su criterio, los académicos de izquierda coinciden con los sectores políticos progresistas chilenos, abiertos y propensos a debatir el tema del enclaustramiento marítimo boliviano; hecho que ha estado sucediendo en los últimos años a nivel académico en distintas disciplinas.

Para Cajías de la Vega, cada capítulo del Libro del Mar puede dar lugar a otro libro por las múltiples aristas por investigar, al respecto, aclaró que los académicos pueden contribuir a una negociación con Chile generando propuestas. Sin embargo, los investigadores e intelectuales bolivianos no son los únicos que advierten esta necesidad.

En agosto de 2015, el XIV Encuentro Boliviano Chileno de Historiadores, Intelectuales y Cientistas Sociales, donde participó Cajías junto a colegas bolivianos, comenzó a perfilar posibles puntos de discusión que necesitan bases teóricas y empíricas.

Por ejemplo, dijo Cajías, hace falta discutir los conceptos de corredor, soberanía trinacional, enclave, zona de soberanía compartida, el papel de los recursos naturales y otras problemáticas similares. Daniel Agramont coincidió con este punto y, por ejemplo, advirtió que el concepto de soberanía no es el mismo que se ha utilizado en el pasado; también necesitan redefiniciones los temas aduaneros, de libre tránsito, de conflictos fronterizos o incluso de la existencia de recursos naturales.

“Un gran reto para la academia es poder ver cómo continuar el diálogo (…), esperemos que todo se dé saludablemente, por eso mismo (el presidente) Evo dijo a (la presidenta Michelle) Bachelet (que debemos) tratar de acercarnos en vez de tener un proceso largo (…), podemos solucionar (las diferencias) con un acercamiento directo”, dijo Agramont.

El Libro de Mar comienza su exposición dando el contexto del problema marítimo: “En 1825 Bolivia nació a la vida independiente con una costa de aproximadamente 400 kilómetros sobre el Océano Pacífico. Cincuenta y cuatro años después, en 1879 Chile invadió y ocupó por la fuerza el territorio del Departamento del Litoral, desde entonces privó a Bolivia de un acceso soberano al mar y un territorio de alrededor de 120.000 kilómetros cuadrados”.

El cercenamiento del territorio y la actitud dilatoria para avanzar en una solución a ese problema llevaron a Bolivia a interponer la demanda ante la CIJ, usando el “mecanismo de solución pacífica de controversias internacionales” previsto por el Derecho internacional.

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