La Gaceta Jurídica

Por la razón o por la fuerza

Resorte jurídico

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 31 de enero de 2014

Pascal decía que “la justicia sin la fuerza es impotente”. La escuela histórica nos dice que la fuerza y la violencia rigen las relaciones de las naciones, “la fuerza prevalece sobre el Derecho” y “el Derecho sin la fuerza es pura quimera”.

Según el maestro ruso Ihering, la fuerza es esencial a la noción del Derecho y no un simple medio de su realización, por lo que la ausencia de procedimientos coactivos en las relaciones internacionales le da al Derecho un significado meramente moral.

Por otro lado, olvidamos que el Derecho también constituye una materialización de anhelos y aspiraciones colectivas que buscan la armonía social y que actúa por la naturaleza volitiva, racional e inteligente del ser humano. En la esfera del Derecho internacional, la armonía intraestatal se busca a través de convenios y tratados internacionales determinados por la vida y necesidad misma de los Estados, pero si son violados, aún en la esfera de Derecho privado, muchas infracciones quedan sin sanción.

Esto evidencia que la Corte Internacional de Justicia (cij) de la Haya no cuenta con atribuciones judiciales para sancionar a los Estados que violan los fallos impuestos por la misma y no puede garantizar la operancia de las reglas.

Luego del veredicto que fijó los límites marítimos entre Perú y Chile, el presidente chileno Sebastián Piñera afirmó que su país “discrepa profundamente” con el fallo de la cij, a la que calificó como “una lamentable pérdida”, mientras que Michelle Bachelet abogó por una implementación “gradual” y “coordinada” con Lima, ambas declaraciones nos dan a pensar que Chile no está conforme y, cuando eso pasa, es difícil acatar.

Aunque los pescadores de Tacna consideran que no salieron beneficiados, porque los pescadores (artesanales) no pueden costear el traslado de donde están hasta la zona que ha considerado el fallo, el canciller chileno, Alfredo Moreno, admite que han perdido una zona económica exclusiva de 22 kilómetros cuadrados.

El fallo de la cij indica que el segmento inicial de la frontera marítima única sigue en dirección oeste al paralelo de latitud que pasa por el Hito de Frontera 1, que dicho segmento inicial se extiende hasta un punto, el punto A, situado a una distancia de 80 millas marinas del punto de inicio de la frontera marítima. Que a partir del punto A la frontera marítima única continuará en dirección suroeste, siguiendo la línea equidistante entre las costas de la República de Perú y la República de Chile, calculado desde dicho punto hasta su intersección, en el punto B, con el límite de las 200 millas marítimas medidas desde las líneas de base a partir de las cuales se calcula el mar territorial de la República de Chile.

A partir del punto b, la frontera marítima única continuará en dirección sur, siguiendo ese límite hasta llegar al punto de intersección, punto C, de los límites de las 200 millas marinas calculados desde las líneas de base a partir de las cuales se miden las respectivas aguas territoriales de la República de Perú y de la República de Chile.

Éste fallo puso fin a una controversia que tuvieron pendiente estos países durante 135 años, lo que denota que, a pesar de que la costumbre internacional (la repetición de una conducta durante mucho tiempo) era una fuente de Derecho internacional, en la actualidad este requisito ha perdido importancia.

La cij sólo siguió en la lógica de lo que ha hecho históricamente en sus fallos, irse por la bisectriz, la línea que divida de alguna u otra manera el territorio marítimo. Chile mantiene un área que se estima tiene recursos pesqueros de 200 millones de dólares anuales, pierde un territorio marítimo que utilizaba para extracción de anchoveta y jurel y Perú no siente haber ganado nada.

Con respecto a la opinión de los políticos de que Bolivia se beneficia de alguna manera con éste fallo, es importante mencionar de que si Perú ganó fue porque, justamente, la sentencia del tribunal internacional (la Declaración de Santiago, firmada en 1952 por Perú, Chile y Ecuador) “no llevó a cabo una delimitación marítima general” y, en segundo lugar, porque el instrumento suscrito en 1954 sólo establecía un acuerdo tácito, no indicaba la naturaleza de la frontera marítima ni sus dimensiones, una situación muy diferente al conflicto marítimo boliviano-chileno.

Si el pueblo chileno respeta el fallo de la cij demostrará que es un pueblo pacífico que actúa por la razón, de lo contrario, la escuela histórica demostrará que no se ha equivocado al afirmar que el Derecho sólo es por la fuerza.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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