La Gaceta Jurídica

El respeto a la intimidad como deber ético de todo periodista

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 25 de octubre de 2013

Sobre el tema se ha escrito innumerables ensayos y libros,  sin embargo, es un vicio que persigue a todo periodista. El periodismo, en general, no sólo siente la tentación, sino que ve como materia prima imprescindible a la hora de informar penetrar en la vida íntima de las personas; lo que es incorrecto.

Es frecuente ver, escuchar y leer notas periodísticas que, apoyadas en  la “libertad de prensa absoluta”, ingresan a nuestra vida privada e informan impunemente. En todo caso, es bueno establecer que dentro del manejo de las fuentes hay dos fundamentales: el hombre y mujer de relevancia pública y el hombre o mujer del espacio público, vinculados al Estado o aparato gubernamental.

El tercer hombre o mujer son los sujetos que estrictamente se mueven en el ámbito privado y son todos los estantes y habitantes de un Estado (sean nacionales o extranjeros). De este último ámbito nada debe informarse, aunque los hechos fueren total y absolutamente ciertos. Por ejemplo, un velorio, una reunión social, como bautizo y matrimonio; una reunión entre amigos que han decidido libar unas copas y otros.

Peor aún, si los particulares o sujetos que no tienen que ver con el espacio público sostienen juicios o procesos, éstos no pueden ventilarse en los medios de comunicación social. Una división y partición de herencia, una declaratoria de herederos, un proceso de desalojo, una nulidad de matrimonio, una asistencia familiar y otros NO PUEDEN NI DEBEN DIFUNDIRSE AUNQUE LOS HECHOS SEAN VERDADEROS.

Estos hechos están en el ámbito PRIVADO, muy íntimo de las personas. Pero, ¿si están cometiendo injusticias? Deje que actúen los tribunales, porque el periodista no es fiscal ni juez. V. Gr., si existe un proceso de mejor derecho de propiedad entre dos vecinos con intereses contrapuestos, el periodismo no tiene y no debe informar, si se conduele de uno de ellos puede acompañarle al tribunal pero no debe informar sobre este hecho.

Con frecuencia, presionados por la audiencia, los periodistas informan sobre hechos privados. Si el particular ve que violan su derecho, puede demandar al periodista por haber vulnerado su intimidad. Los hechos íntimos, aunque sean ciertos, no ameritan ser informados. Quien se encargara de sentar la mano a quien viola la ley es el juez y no el periodista.

Sucede que los mismos particulares deciden publicitar estos hechos. Si es una parte nada más, no hay inconveniente; pero si hay otro sujeto que desea hacer respetar su privacidad puede demandar al medio y al periodista.

Vayamos a los otros sujetos. Inicialmente, los hombres públicos que no están en el aparato gubernamental pero son conocidos públicamente, v. gr., futbolistas, actores o presentadores de televisión, periodistas, dirigentes vecinales y de otras organizaciones sociales. Todo lo que muestra de su trabajo como hombre público es informable, siempre que tenga que ver con su labor, porque tiene derecho a la intimidad.

A manera de ejemplo, si un futbolista o un conductor de televisión son padrinos de bautizo y beben con exceso un día no laboral, NO DEBE INFORMARSE porque es parte de su intimidad. Si en ambos casos se están divorciando, esto no se debe informar, porque no afecta su tarea de presentador de noticias y futbolista profesional.

Sin duda, el punto más discutible es el de los hombres o servidores públicos del aparato estatal, por ejemplo, Presidente, Vicepresidente, dirigentes políticos, diputados, senadores, concejales, alcaldes, gobernadores o asambleístas, entre otros hombres y mujeres que trabajan en alguna repartición del Estado (se incluye jueces) también tienen derecho a la intimidad.

Unos, como la ministra Amanda Dávila, sostienen que los servidores públicos, NO TIENEN DERECHO A LA VIDA PRIVADA. Considero que sí tienen ese derecho, por eso debo citar algunos ejemplos, jamás debía informarse sobre la acusación que hizo Samuel Doria Medina contra Evo Morales, que éste haya tenido descendencia con la hija de una de las ministras.

Nunca debería publicarse la información de que el Abel Mamani se encontró en lugar privado, supuestamente en estado de ebriedad. No debía publicarse sobre uno de los dirigentes del Tipnis, de quien se dijo que estaba bebiendo en su cumpleaños.

También, es inaudito que se publicara que el senador Fidel Surco incumplía con sus deberes de asistencia familiar; tampoco debía publicarse sobre las relaciones sentimentales que el diputado Galo Bonifaz sostenía con una señorita, con quien supuestamente tiene un hijo. No debía informarse sobre una asamblea extraordinaria de Soboce.

En todos estos casos a la fuente le asiste el DERECHO A LA INTIMIDAD, que es una cualidad del derecho a la PRIVACIDAD. Tal vez el periodista sienta que en todos estos casos hay injusticia. Pero el periodista debe saber que no es juez ni fiscal. Su tarea es informar sobre hechos públicos y de personas de relevancia pública. Por otra parte, en estos casos el periodista puede tener el objetivo político de dañar al hombre público u obedecer a intereses ocultos.

El periodista debe informar todo lo que produce el hombre y la mujer del espacio público, pero sobre las tareas vinculadas a sucesos del sector público y no los elementos de su privacidad.

Para esto existen NORMAS DEONTOLÓGICAS (que no son jurídicas); al margen de la ley existen normas éticas de irrecusable cumplimiento. El código de ética de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia dice a los periodistas tienen “la obligación de salvaguardar el derecho que tiene toda persona a su intimidad y vida privada, propia y familiar”.

El código de Ética de la Asociación de Periodistas de La Paz sostiene “rechazar toda acción que tienda a mancillar la dignidad de las instituciones, la honra de las personas”. Sucesivamente, el Código Nacional de Ética Periodística sostiene que “no deben invadir la privacidad de las personas fotografiando, grabando o filmando”.

El Código de Ética de la Unesco de 1983 establece el “respeto a la intimidad y la dignidad humana. Una parte fundamental de los valores profesionales del periodista es el respeto al derecho del individuo a la intimidad y la dignidad humana”.

Niceto Blásquez cita un conjunto de códigos de ética, que es bueno nombrar para inteligir las normas deontológicas, que, insisto, no son normas jurídicas. En Alemania Federal, respeto de la prensa la vida privada y las esferas íntimas de las personas. En Canadá, respeto a la vida privada. En Chile, se considera falta grave el descrédito de la vida privada de las personas. En Suecia, absténgase de toda publicidad que pueda constituir una infracción a la vida privada.

Sin embargo, debemos sostener que si el hecho privado tiene conexión con la vida pública, debe procederse a su publicación. Si el futbolista debe jugar el domingo y en horas previas fue sorprendido bebiendo, por supuesto, que el hecho afecta su vida pública. También se debe informar de un hecho privado cuando haya ocurrido en un espacio público.

Por ejemplo, una supuesta violación ocurrida en los predios del consejo de Chuquisaca debe informarse. Formalmente, también se debe publicar hechos privados si la fuente ACEPTA el ofrecimiento de publicar la nota, siempre que no haya otros sujetos de derecho privado que también deben aceptar; de lo contrario es mejor no publicarlos.

Es experto en Derecho de la Información.

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