La Gaceta Jurídica

“Muy ricos para ser pobres, muy pobres para ser ricos”

¿Quien piensa en la clase media?

A la clase media también le preocupan cuestiones que a los políticos les parecen banales.

A la clase media también le preocupan cuestiones que a los políticos les parecen banales. Foto: localeando.blogspot.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 16 de mayo de 2014

La clase media se sitúa entre la clase obrera y la alta, aunque esta identificación es tan general que da lugar a confusión cuando uno considera identificarse con ésta. Surgió en Inglaterra gracias a las revoluciones liberales del siglo XVII y éste nuevo estrato social se desarrolló en el siglo XVIII, ampliándose con la incipiente industrialización.

La nueva clase media inglesa creó una cultura colectiva que valoraba cosas como el esfuerzo personal, el trabajo y la sobriedad; era de espíritu puritano y conservador y chocaba con la vieja aristocracia de costumbres más relajadas.

La expansión a Europa

La clase media comenzó su desarrollo de la mano de la Revolución Industrial a comienzos del siglo XIX, integrada por personas de cierto nivel educativo como los médicos, ingenieros, abogados, etc. y otros oficios no manuales.

En 1850 Karl Marx escribió El Capital, pero, como la calse media era un grupo muy reducido que, además, no pertenecía a un polo contradictorio en la lucha de clases no mereció mucha importancia de este autor.

Sin embargo, a finales del siglo XIX, en la obra de uno de las más notables sociólogos de la historia mundial, Max Weber, la clase media es el principal grupo económico de la Europa desarrollada. Weber le dedica gran atención.

Estados Unidos

Este país es el escenario del surgimiento de la clase media moderna que surgió en el siglo XX, una vez más gracias a las nuevas industrias como la del automóvil de Henry Ford, que comenzaron a aplicar novedosas técnicas de producción.

Surgieron teorías administrativas como el Taylorismo, la producción en línea, la estandarización del producto y la automatización que permitían reducir el costo de la producción de los automóviles y posibilitaban un mayor salario a los obreros de las fábricas.

Los obreros, incluso, podían adquirir los automóviles que fabricaban gracias al elevado nivel de vida con el que contaban y esto significó un gran mercado potencial para los industriales.

La nueva dinámica económica se empeñó en enriquecer a la población para que ésta sea consumidora.

Estado de bienestar

Luego de la Segunda Guerra Mundial, con Keynes surgió el concepto de “Estado del Bienestar”, orientado hacia la clase media que pasaría a dominar el panorama del mundo capitalista hasta comienzos del siglo XXI.

El Estado benefactor es un concepto de la ciencia económica donde es el Estado el que provee servicios en beneficio de todos los habitantes de un país.

La noción de “Estado benefactor” tiene origen en 1945 como consecuencia de la experiencia traumática de la crisis generalizada, producto de la Gran Depresión que, generalmente, se considera que culminó en la Segunda Guerra Mundial.

T.H. Marshall define “Estado del bienestar” como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo.

David Anisi dice que es un tipo de pacto social en el que se estableció un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda la población con objeto de evitar el malestar social que llevó a las sociedades europeas a la Segunda Guerra Mundial.

La expresión económica del “Estado del bienestar” fue el pacto keynesiano que durante la postguerra pretendía un desarrollo económico equilibrado socialmente, así como el pleno empleo.

Definición de clase media

Todos coinciden en que el sociólogo Max Weber es el que ha dado una definición más clara de clase media, se ha centrado en la interacción de las variables de riqueza, poder y prestigio, ya que la sociedad se estratifica a lo largo de tres dimensiones paralelas: la económica, la política y la social.

Weber dice que las clases objetivas no necesariamente se corresponden con las identificaciones subjetivas efectuadas por los individuos, sino que se definen por las oportunidades que se les ofrece en los mercados con su dotación de capital.

Estatus económico

Es la riqueza, los ingresos y el capital del que se dispone. La clase media normalmente no cuenta con suficiente capital como para dedicarse simplemente a recibir el interés que produce, por lo que le toca gestionar maneras de incrementar la riqueza que posee.

Estatus político

Es el poder, la capacidad que se posee de determinar, directa o indirectamente, la acción de otros. Para  Weber, el poder se concentra sobre todo en el ámbito de la política, a través de la legislación y del monopolio legítimo de la violencia que concentra el Estado.

Prestigio

Es la capacidad de influir sobre la acción ajena a través de la impresión carismática que uno produce. El prestigio puede codificarse en medios institucionales, como los términos o títulos honoríficos que se conceden legalmente o, simplemente, ejercerse en la interacción social.

La clase media en tiempo electoral

El filósofo boliviano Juan Pablo Bacherer decía que, en tiempos electorales o de crisis económica donde la lucha de clases era más intensa, la clase media era vulnerable a identificarse ideológicamente o con la burguesía o con la clase obrera, pues no pertenecía a ninguna, pero se sentía convocada a identificarse con uno de los polos.

Si recordamos Octubre Negro (2003), ese momento trágico y mágico a la vez en el que la gente de la Zona Sur de La Paz se identificó con la gente alteña formando un cordón humano pidiendo paz, negándose a más muertes, fue un momento donde la clase media coincidió hacia un polo, el de la clase obrera; ese sentimiento de necesidad de cambio duró hasta la época electoral donde la gente sintió que no había otra opción que la actual. Pero ya han pasado más de diez años desde 2003.

¿Cuáles son las preocupaciones de la clase media boliviana?

La clase media boliviana, como cualquier otra en el planeta, piensa en escalar posiciones en su mercado profesional, piensa en acceder a determinados bienes como una casa, un automóvil, tener más oportunidades laborales y elevar su posición social.

La clase media sabe que para lograr ese ascenso social tiene que trabajar más, estudiar más, esforzarse más, es, como dice Weber, una clase que valora el esfuerzo personal.

La clase media en época electoral

¿Se puede juzgar de manera negativa a una clase que se esfuerza por tener mayores comodidades? ¿Que logra salir de la universidad pública, pero desea que sus hijos estudien en una universidad privada? ¿Que desea tener una casa o viajar al exterior? ¿Una clase que desea vivir mejor de lo que vive ahora?

Una persona que se esfuerza merece obtener todo lo que desea y más. Pero, parece que los políticos se han dado cuenta que a la clase media, además, no sólo le preocupa comprarse un auto nuevo, también le preocupan cuestiones que a los políticos les parecen banales.

A la clase media le preocupan temas como la espiritualidad, el arte, los derechos humanos, la paz, la justicia, los derechos de los animales, de la Pachamama, el tráfico de personas, los derechos sexuales y las libertades, como la de prensa.

La clase media tiene una frase casi generalizada en sus filas: “a mí no me importa la política, pues yo vivo de mi trabajo, yo no dependo de nadie, a mí nadie me da nada, ni el gobierno ni nadie”.

Es por eso que a la clase media le molestan los bonos como el Juancito Pinto que se entrega a niños de colegio fiscal, pero no al niño que con el esfuerzo de sus padres estudia en colegio particular, porque sus padres quieren forjarle un mejor futuro; o el Bonosol, que se otorga a quienes no reciben renta, cuando los rentistas se esforzaron mucho en el pasado para no depender de nadie y no ser una carga para la sociedad.

A la clase media también le molestan los hechos pendientes de presunta injusticia, el caso Chaparina, por ejemplo, donde se dice que se encubre y protege a los culpables. La probable persecución a los llamados “libre pensantes” o los incontables juicios a políticos; las incongruencias del caso “Terrorismo”, donde no se dilucidan declaraciones ni hubo debido proceso; la golpiza contra dirigentes de “Qonamac”. A la clase media le molesta la soberbia para no declarar “zona de desastre” a Beni.

A la clase media le molesta que se le haya arrebatado su prestigio con el intento de prohibición de utilizar títulos de licenciado o doctor, algo que es insignificante y banal para otra clase social, pero para la clase media es una parte fundamental de su identidad. Por eso, a la clase media le agrada que su Ministro de Economía haya estudiado en Oxford, a esto le atribuye la estabilidad actual.

A la clase media le agrada que el gobierno haya lanzado un satélite y pensar que, gracias a ese logro, podría tener una oportunidad de crecimiento como persona y como país; pero no le agrada la idea de sentirse obligada a inscribirse a un partido por temor a perder esa oportunidad, ese temor violenta su libertad de pensamiento y opinión.

En época electoral, la clase media se pregunta: ¿quién piensa en la clase media?

Fuentes: Weber, Max. Economía y Sociedad.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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