La Gaceta Jurídica

La sobrepoblación alcanza el 202%

Cárceles de Bolivia

Las cárceles de Colombia sufren condiciones similares de albergue que en la región.

Las cárceles de Colombia sufren condiciones similares de albergue que en la región. Foto: diarioadn.co

Periódico Digital PIEB

00:00 / 22 de agosto de 2014

La sobrepoblación de las cárceles en los países de Iberoamérica es generalizada y oscila entre el 39 y el 300% de la capacidad instalada. Sólo en Bolivia la sobrepoblación alcanza el 202%, pues las cárceles están habilitadas para 4.884 individuos, pero albergan 14.770; hay ciudades en las que el hacinamiento llega al 300%, según monitoreo de las más de 20 procuradurías, comisiones o defensorías del pueblo de Iberoamérica.

La Federación Iberoamericana del Ombudsman (fio) difundió un informe sobre la situación de las personas privadas de libertad, con la novedad de que las cifras de población y de hacinamiento están en “números rojos”. Esto “provoca una saturación, especialmente de los servicios de salud, y pone en riesgo la seguridad en los centros penales tanto para el personal administrativo como de policía y de la propia población penal”.

En Panamá la población penitenciaria sobrepasa en 100% la capacidad construida, en Brasil excede el 43%, en Colombia ha llegado al 60%, aunque existen cárceles que tienen un nivel del 500% de sobrepoblación. El informe recuerda que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (cidh) definió la sobrepoblación penitenciaria como trato cruel, inhumano y degradante, de acuerdo a los términos de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura y otros tratos o penas crueles o degradantes.

Otro aspecto “preocupante y angustiante”, calificado así por la fio, es el incremento de personas menores de edad (de entre 12 y 17 años) en las cárceles como imputadas por un delito, generalmente robo, hurto, homicidios y, en menor medida, coacción sexual.

En Paraguay, por ejemplo, en la ciudad de Encarnación se reporta la aglomeración de 20 menores de edad en un espacio con un solo cuarto de baño, quienes reciben tres raciones diarias de mala calidad; en este país se cuenta 471 adolescentes infractores (443 procesados, 28 condenados) porque la edad mínima para imputar a una persona es de 14 años.

En Bolivia los menores de 16 a 21 años no están separados de los adultos en las cárceles y “esto genera constantes denuncias por violaciones y abusos, mientras que los programas de rehabilitación son insuficientes”. La cantidad de jóvenes en las cárceles también se ha incrementado al punto de que sólo en la ciudad de Santa Cruz aumentó en 50% en los últimos años.

La atención médica es asignatura pendiente en los centros penitenciarios, en Bolivia la inexistencia de ésta es un indicador de permanente violación de los derechos humanos; en las cárceles de mujeres hay un ginecólogo para todas las reclusas y en la mayoría sólo se tiene un médico externo o personal de enfermería.

Las condiciones sanitarias en Brasil son parecidas, casi la mitad de las cárceles no tiene cama para todos los presos y en el 25% no hay colchones para todos, no hay agua caliente en 66% de los recintos y no se da material de higiene personal en el 40%.

Por último, como problemas estructurales se señala la carencia de alimentación adecuada, la falta de coordinación entre el sistema judicial y el penitenciario, la inadecuada separación de las personas privadas de libertad y la debida clasificación e insuficiencias en programas de rehabilitación, insuficiente personal interdisciplinario para la evaluación e insuficiente personal de custodia.

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