La Gaceta Jurídica

El valor supremo de Libertad como legado de la Revolución Paceña

Apunte legal

La Gaceta Jurídica / Alan E. Vargas Lima

00:00 / 23 de julio de 2013

"Cada 16 de julio, los paceños y paceñas nos llenamos de este espíritu libertario, nos llenamos de esos valores profundos que dejó la revolución en todos los paceños y paceñas, quienes somos amantes de la justicia, de la libertad, de la dignidad, de la soberanía y de la igualdad”. Así lo ha destacado la primera autoridad del municipio paceño, el alcalde Luis Revilla Herrero, en ocasión de participar de los actos protocolares de la lectura de la Proclama de la Junta Tuitiva en la histórica casa del protomártir Pedro Domingo Murillo, destacando el espíritu libertario que dejó en los paceños la gloriosa Revolución del 16 de Julio de 1809.

Y es que ésta revolución, enarbolando los ideales de libertad, justicia, soberanía e independencia, ciertamente constituyó al primer gobierno libre de América, por lo que merece el reconocimiento no solamente de los(las) paceños(as) y los(las) bolivianos(as), sino de todos los pueblos de América Latina.

Es por ello que en esta ocasión me interesa resaltar la importancia de estos valores, no sólo por su relevancia constitucional, sino también por constituir elementos indispensables para nuestra pacífica convivencia entre bolivianos(as).

Cabe señalar que los valores supremos deben entenderse como aquellos ideales que una comunidad decide constituir como sus máximas aspiraciones y objetivos a lograr a través de su desarrollo en el ordenamiento jurídico para que alcancen su máxima expresión en la estructura social, económica-financiera y política a la que van dirigidos, siendo consonantes con los fines que persigue toda sociedad jurídica y políticamente organizada, determinando el sentido y finalidad de las demás normas y disposiciones legales que conforman el sistema normativo del Estado.

De ahí que, dentro del Sistema Constitucional Boliviano y según las normas previstas por la Constitución Política del Estado, Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Pluri- nacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.

Asimismo, por mandato constitucional, el Estado Plurinacional de Bolivia se sustenta principalmente en los valores de: unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien (artículo 8, parágrafo II constitucional).

En este sentido, uno de los fines y funciones esenciales del Estado Plurinacional de Bolivia es, precisamente, garantizar el cumplimiento de los principios, valores, derechos y deberes reconocidos y consagrados en la misma Constitución (artículo 9, numeral 4 constitucional).

Entonces, se debe precisar que entre los valores plurales supremos que guían al Estado Plurinacional de Bolivia se encuentran la igualdad,  la libertad, la complementariedad, la solidaridad, armonía, la inclusión, transparencia, igualdad de condiciones, bienestar común entre otros, los cuales, a su vez, en el marco de la interculturalidad, se complementan con los valores ético-morales plasmados en la misma Constitución, como ser el suma qamaña (vivir bien), el ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble) entre otros, los cuales, al encontrarse insertos en la parte dogmática de la Constitución, irradiarán de contenido a la parte orgánica de la Norma Suprema y también al orden infra-constitucional y a los actos de la vida social para consolidar así el valor esencial y fin primordial del Estado Plurinacional de Bolivia, que es el “vivir bien”.

Ahora bien, en el marco conmemorativo de la Revolución paceña y de acuerdo al propósito perseguido por la Proclama de la Junta Tuitiva, es particularmente importante resaltar el  valor Libertad como aquella facultad natural que tiene todo ser humano y que la ejerce para determinar por sí mismo cada uno de sus actos o decisiones; vale decir, que implica la capacidad de autodeterminarse en el espacio, tiempo y contexto social, económico y político en que vive, sin ser afectado por ningún tipo de restricciones o limitaciones que no provengan de una justa causa legítima y estén expresamente determinadas en la Ley.

El valor supremo de la libertad individual alcanza su máxima expresión a través de la consagración constitucional de los derechos civiles y políticos que son aquellos que responden a la concepción liberal del hombre, considerado como sujeto particular dotado de potestades, facultades y capacidades propias; vale decir que se trata de aquellos derechos individuales de inspiración liberal que fueron proclamados por primera vez en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) y que tienen por objetivo esencial el reconocimiento de aquellas facultades y capacidades inherentes a la persona humana frente a los posibles abusos del poder público.

Éste fue precisamente el propósito esencial que perseguía la Proclama de la Junta Tuitiva dada a conocer el 27 de julio de 1809, cuando estableció que  “(…) Ya es tiempo, en fin, de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor titulo y conservadas con la mayor injusticia y tiranía”.

Ésta declaración, recobra vigencia en todo tiempo, no sólo por la trascendencia de la Proclama del primer grito libertario en América, sino porque, a pesar del tiempo transcurrido, aún constituye uno de los máximos anhelos de todos los(las) bolivianos(as); más cuando hemos visto mermados y menospreciados nuestros derechos y libertades democráticas por la voluntad del gobernante de turno que aferrado a sus intereses políticos pretende investirse nuevamente como Presidente sin solución de continuidad en el ejercicio del poder público del Estado, intentando implantar un régimen de abuso de poder, ilegal e ilegítimo, además de una peligrosa concentración del poder político en un solo grupo, desvirtuando así la necesidad de alternancia en el ejercicio del poder como esencia del régimen democrático representativo y participativo que todos(as) hemos adoptado constitucionalmente para nuestra convivencia.

Por tanto, ahora más que nunca urge reivindicar la importancia del valor supremo de la libertad proclamado por la Constitución para asegurar la continuidad de la vigencia de nuestras instituciones democráticas.

Es abogado responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano y maestrante en Derecho Constitucional (UMSA).

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