La Gaceta Jurídica

¿Otra vez referendo?

¿Cómo se puede probar que el voto ciudadano estuvo directamente influenciado por una denuncia periodística “amañada y construida” de tal forma que resultó decisiva para una decisión final del votante? Es absolutamente imposible.

¿Otra vez referendo? Foto: consuladodebolivia.com.ar

¿Otra vez referendo? Foto: consuladodebolivia.com.ar

La Razón Digital / Gabriel Peláez G.

00:00 / 29 de mayo de 2016

En las últimas semanas comenzaron algunas tímidas insinuaciones referidas a la pretensión de realizar otro referendo constitucional, las mismas que en los últimos días se han transformado en propuestas concretas y “argumentadas”.

En efecto, algunos dirigentes del partido de Gobierno, a través de diferentes medios de comunicación, llegaron a afirmar que debería realizarse otro referendo constitucional ya que no existía la posibilidad de sustituir a los actuales primeros mandatarios por candidatos distintos en una próxima elección. O sea, según tal criterio, aquellas personas eran absolutamente irremplazables.

Otros dirigentes del partido de Gobierno, entre ellos nada menos que un Gobernador, argumentaron destacando que este segundo referendo vendría a ser una especie de pago de daños y perjuicios por el favorecimiento del No en el evento del pasado 21 de febrero.

Dijeron que ese resultado no fue otra cosa que la consecuencia de una campaña diseñada y orquestada para el desprestigio de la figura del actual presidente del Estado. Añadieron que ese detalle, utilizado pocos días antes del referendo por la denuncia de un periodista comprometido con aquella campaña, al verse desmentido y comprobado lo contrario, echa por tierra toda la estructura que se utilizó para favorecer el voto de rechazo.

Si nos ponemos en tal esquema, resultaría que acabaríamos admitiendo que sería suficiente argumento para anular cualquier votación o consulta popular que, supuestamente, ha tenido un resultado producto de una campaña que ha captado la atención del ciudadano.

La primera pregunta ante un esquema tan absolutamente deleznable es ¿cómo se puede probar que el voto ciudadano estuvo directamente influenciado por una denuncia periodística “amañada y construida” de tal forma que resultó decisiva para una decisión final del votante? Es absolutamente imposible.

Además, ¿de qué manera se podría probar que se ha tratado de una especie de “conspiración mediática” que ha recibido apoyo y ayuda del exterior?

El voto del ciudadano es secreto. No estamos negando que en la decisión final influyen varios factores fuera de aquellos, que resultan ser estrictamente partidarios o ideológicos. Incluso media la presión de familiares o amigos. Pero aun así, ¿todo esto puede ser probado en forma irrebatible?

Desde luego que no. Cuando personeros del gobierno anunciaron que echarían de sus cargos a militantes del Movimiento Al Socialismo (mas) que votaron por el No, ¿cómo se haría para comprobar en forma inequívoca que esa fue la decisión final de tales funcionarios?

Conviene recordar cuáles fueron los antecedentes para la convocatoria al referendo al que nos estamos refiriendo. Esta figura tiene como respaldo el texto del artículo 11 (Inciso II) de la actual Constitución Política del Estado (cpe) al señalar al referendo como uno de los instrumentos para el ejercicio de la democracia directa y participativa.

Y es el artículo 411 de la misma Constitución que fue aplicado en relación a la reforma parcial de la ley fundamental (concretamente la que corresponde al artículo 168 de la misma).

Antes de la convocatoria al mencionado referéndum, sus propugnadores escogieron uno de los dos caminos señalados en el mismo artículo constitucional 411, o sea el referido a la dictación por la Asamblea Legislativa Plurinacio-nal de una ley aprobada por dos tercios de votos del total de sus miembros presentes en aquella oportunidad.

El organismo, absolutamente vinculado al partido de gobierno, que jugó un papel protagónico en la tramitación de todo el procedimiento para la aprobación de la mencionada ley fue el llamado Consejo Nacional para el Cambio (Conalcam).

Es decir, queda claro que no fue ningún organismo ajeno al partido de Gobierno el que tuvo algún papel siquiera mínimo en la presentación del tema y, menos todavía, en el momento de su aprobación.

Una vez lanzada la respectiva convocatoria, sin que fuese necesario, las principales autoridades del país y dirigentes del partido oficialista formularon promesas en sentido de que se respetaría los resultados finales del referéndum, cualesquiera que fuesen.

A partir de aquel hecho (el resultado final, que por estrecho margen acabó favoreciendo al No), pareciera que –como diría un conocido personaje de la televisión– “no contaban con mi astucia”. Pero, en este folklórico país, para no quedarse atrás los organismos gubernamentales aparecen en los medios de comunicación dispuestos a dar explicaciones a lo que se califican como una victoria sucia de la derecha.

Se afirma que el rechazo en la consulta de febrero ha sido resultado de una conspiración que aparece como una especie de fantasma.Y es que quienes tanto exigieron el referéndum ahora lo rechazan y piden otro porque, simplemente, el resultado no fue favorable a sus intereses. Todo eso ignorando de forma deliberada que su repetición es legalmente imposible.

Nos preguntamos, si vuelven a perder, ¿se pedirá la “tercerita”? No podemos adoptar posturas absolutamente incongruentes. Alguna vez respetemos la ley y, más específicamente, las reglas de juego. Cualquier otra actitud, resulta muy poco seria. Al esto de la ciudadanía solo le queda esperar que, al menos, se respete su voto.

Gabriel Peláez G. *Es jurista, ensayista y analista de la constitucionalidad.

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